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LEKA ENEA, PROFESIONALES DEL PING-PONG Y ASIDUOS A LA COMPETICIÓN EUROPEA

Leka Enea ha cumplido 30 años convertido en el club puntero de Euskal Herria de tenis de mesa. Tiene equipo masculino y femenino en la máxima categoría estatal y sus jugadores viven de ello. Además no descuida ni la cantera, ni la escuela, en un deporte tan divertido como difícil.


Olímpico desde los Juegos de Seúl'88, según la Wikipedia el tenis de mesa es la disciplina con mayor número de practicantes, unos 40 millones de jugadores en todo el planeta. La cantidad de federados también es alta –33 millones en todos los niveles de competición–. Algunos de ellos están en Euskal Herria e incluso son profesionales. Integrados en el Leka Enea de Irun, un club que acaba de celebrar sus 30 años de existencia, superan el medio centenar de federados que compiten en Superdivisión, División de Honor, Primera y Segunda estatales y Ligas Vascas. Hay otros cincuenta chavales en la escuela y su sede está en el Centro Sonia Etxazarreta, que lleva el nombre de una de sus jugadoras, fallecida hace cuatro años con 42 y considerada como «la mejor jugadora vasca de todos los tiempos», confirma Gorka Fernández.

El entrenador de Leka Enea fue jugador antes que técnico. Se inició en la escuela a los 10 años y a los 18 se rompió tibia y peroné jugando a fútbol para terminar enseñando a los chavales los secretos del ping-pong. Se considera afortunado «porque tengo la suerte de trabajar en lo que me gusta», dice a los 26 años, con cinco de rodaje en este deporte de paleta y pelota ligera, que aparentemente es puro entretenimiento con matices.

Él lo define «como muy divertido, tanto para los pequeños como para los veteranos. Puede practicarlo cualquier tipo de persona, también gente discapacitada y la verdad es que es muy bonito». Entre las ventajas resalta su condición de «indoor y que no es un deporte de contacto». Entre las desventajas, su dificultad «si quieres jugar bien es muy sacrificado, porque la bola te viene muy rápida y te tienes que adaptar no solo a tu juego sino al del otro y en un corto espacio de tiempo. Hay que ser muy rápido de piernas y tener una cabeza bien puesta porque es un deporte muy mental. Es súper estratégico y requiere concentración y habilidad. Esto no es baloncesto, donde hay gente animando y gritando. Aquí se necesita silencio».

Férnandez es el encargado de preparar a los nueve equipos de la entidad, aunque por coincidencias no siempre puede viajar con todos. Los partidos de Liga los disputan tres personas por equipo, pero se convoca a cuatro, y en las categorías inferiores incluso hasta cinco en previsión de lesiones, para efectuar cambios o ganarse el puesto.

El club irundarra cuenta en Superdivisión, la máxima categoría estatal, con un equipo masculino y otro femenino. Ambos, además, han logrado disputar competición europea. No la Champions League, a la que acceden los doce mejores del continente, sino la ETTU Cup, la segunda en importancia. Ellos han ido por décima temporada consecutiva y ellas por tercera vez. Ambos se despidieron en segunda ronda. Los chicos se desplazaron a mediados de este mes a Croacia para ganar en Dubrovnik al mejor equipo turco y perder contra los locales y con uno de los huesos de la República Checa. Las chicas viajaron a Córdoba y pese a imponerse al anfitrión Cajasur Priego terminaron fuera por empate y las andaluzas primeras.

El equipo titular masculino está integrado por Endika Díez, Jaime Vidal y el serbio Dordje Borcic, pero tienen chavales de proyección como el juvenil Dani Palacios y el infantil Jon Ander Gerrikabeitia que «poco a poco pueden ir compitiendo en Superdivisión», mantiene Gorka Fernández.

De Inglaterra a China

Respecto al conjunto femenino destacan June Izquierdo, Olatz Zuazua, la rumana Ionna Tecla, que lleva tiempo afincada en Irun, o la húngara de origen chino Li Bin, sin olvidar a Sara Martínez, una prometedora jugadora local que fue convocada para Córdoba y según su entrenador significa «el futuro. No habrá mucha gente que con 12 años haya disputado una liga europea», recuerda.

La mayoría de ellos, salvo algunas de las chicas que siguen estudiando, son profesionales y como tales entrenan a diario en ese recinto del que se sienten orgullosos, «porque tiene mesas de buena calidad, buen suelo y no se pasa frío. No somos futbolistas, pero con cierto nivel se puede vivir del tenis de mesa», afirma Fernández. Quizás el dominio chino ha terminado por extender la idea de que se trata de una especialidad oriental, aunque su cuna sea tan inglesa como la del fútbol. Se especula con la posibilidad de que el clima lluvioso obligara a idear un tenis a cubierto que permitiera practicarlo en las tediosas jornadas bajo el agua. Una vez establecidas las bases y los torneos, en sus inicios dominaron los representantes de países del Este, especialmente húngaros y checoslovacos. Para la década de los 50 entraron los japoneses y en los 60 irrumpió China, que continúa al frente como demuestran sus títulos olímpicos: de 28 medallas de oro, 24 han lucido en cuellos chinos.

De momento no ha habido ningún olímpico vasco. El que más se ha acercado es Endika Díez, que ha participado en dos Mundiales absolutos el año pasado en Tokio y antes en Alemania tras colgarse la medalla de plata en dos Campeonatos de España. Y es que llegar a unos Juegos es realmente difícil. «Si no estás entre los diez primeros del ranking es muy complicado, porque luego hay dos rondas de clasificación y tienes que ganar la plaza», admite el entrenador y pone como ejemplo que del Estado español solo dos jugadores han sido olímpicos. Peleando por llegar a Río'2016 está el vizcaíno Iker Sastre, aunque en su caso a los Paralímpicos.

En el Leka, mientras tanto, se marcan objetivos realistas. Para esta temporada quieren volver a clasificar para la ETTU Cup a sus dos equipos de Superdivisión y mantener al resto en su categoría dando oportunidad de progresar a los chavales de la cantera.