2015 AZA. 23 Hache de humano Iñaki LEKUONA Periodista Diez días después, aún andamos intentando graduar las gafas de la objetividad que nos permitan leer todas las letras de lo sucedido en París. Porque cuando queremos que las lentes de la geopolítica miren a Oriente Medio para escudriñar eventuales responsabilidades históricas de Occidente, pareciera que la carnicería de París se vislumbrara pequeña y borrosa frente a la magnitud de la barbarie que se vive en aquel extremo del Mediterráneo. Y, al contrario, la hipermetropia pareciera volverse miopía cuando ajustamos nuestra visión a lo más cercano geográfica y culturalmente. No es, además, una lectura fácil. Faltan indudablemente palabras, párrafos y hasta páginas enteras que nos impiden contar con todos los elementos de juicio. Y faltan porque o no están accesibles o aun estando ahí no hemos sabido pronunciarlas, como si de haches mudas se trataran. Y en casos como éstos a veces olvidamos que quizá sería mejor quitarnos las gafas de leer y dejarnos los ojos al descubierto. Y veríamos también, entre otros seres humanos muertos en París o en Siria, a Stéphane Hache, cuyo cuerpo fue encontrado días después en su apartamento, alcanzado por una de las balas disparadas en el Bataclan, enmudecido por siempre por personas a las que les han enseñado a leer con anteojos arcaicos y sin la hache de humano.