2015 ABEN. 14 JO PUNTUA Para la Pascua, o por la Trinidad Angel Ordoñez Periodista Ssentado a orillas del río Oria, en Usurbil, el Astillero de Mapil fue una de las factorías navales más importantes de los siglos XVII y XVIII en el litoral cantábrico, y se especializó en la manufactura de naves de gran tamaño y tonelaje. Con la monarquía española como distinguido cliente, de allí salieron galeones de hasta 40 codos de quilla, principalmente destinados a las flotas de la Carrera de Indias. Mapil ha regresado a la actualidad de la mano de uno de los galeones construidos en aquel astillero, el San José, flamante navío fletado en 1698 y que partía en 1706 rumbo al «Nuevo Mundo» con intención de regresar cargado de tesoros. Pero, ¿se acuerdan de Mambrú? ¿el que se fue a la guerra? Esta caduca canción infantil tiene su origen en los albores del siglo XVIII y en la burla del Ejército franco-español que se ufanaba por la muerte del duque de Marlborough en la batalla de Malplaquet, en plena Guerra de Sucesión española. Pero Mambrú, lejos de estar muerto, contribuyó a la derrota definitiva de los españoles en el conflicto con la alianza Austria-Inglaterra-Holanda y al final de un imperio que se creía a sí mismo invencible. Pues mientras Mambrú castigaba a España en Europa, sus compatriotas hundían en aguas cercanas a Cartagena de Indias al San José, reventando su santabárbara. Las urgencias bélico-financieras de Felipe V habían precipitado una partida temeraria por la amenaza corsaria, y lo habían llevado al fondo del mar con más de 200 toneladas de oro, plata y esmeraldas. El pecio del San José acaba de ser descubierto ahora, junto con el espléndido tesoro escondido en sus bodegas. Y el Gobierno español no ha esperado un solo minuto para reclamar su parte a Colombia. Parece que no fue suficiente con siglos de expolio tras la invasión de América por parte de los españoles. Siglos de robos de oro, plata y otros metales preciosos. Siglos de cruzada de exterminio, de esclavización de las poblaciones indígenas, forzadas a trabajar en el interior de las minas. No fue suficiente. Todavía quieren más. Parece que no fue suficiente con siglos de expolio tras la invasión de América. Siglos de robos de oro, plata y otros metales preciosos. Siglos de cruzada de exterminio, de esclavización de las poblaciones indígenas, forzadas a trabajar en las minas