2015 ABEN. 30 Santuario ecológico Cuando el astrónomo británico Edmond Halley desembarcó en 1700 con un montón de cabras y ovejas en la Isla Trinidad, condenó a la devastación a este islote brasileño en medio del Atlántico sur. Pasaron más de 300 años antes de que las autoridades decidieran acabar con la presencia de estos animales, que se reprodujeron sin control y acabaron con los bosques, afectando a corrientes de agua y a la reproducción de especies. La isla, punto estratégico de defensa para Brasil a la que solo se accede por mar en un barco de la Marina, acoge decenas de investigaciones científicas y recupera, poco a poco, su etiqueta de paraíso de la biodiversidad. «En mi primera misión, en 1994, encontré la isla devastada. Hoy creo que la cobertura vegetal está en franca regeneración», indicó a AFP Ruy Valka, profesor de Botánica del Museo Nacional. También se han recuperado especies animales y en la actualidad se ha convertido en el lugar de reproducción de aves marinas. Abundan los corales, peces y crustáceos, como el cangrejo amarillo, en riesgo de extinción. Posee, además, la segunda mayor comunidad de tortugas verdes del Atlántico sur. Isla Trinidad vuelve a ser un paraíso de labiodiversidad trasaños de colonizaciónde cabras y ovejas.