2016 URT. 17 puerta abierta tras el vuelco institucional DEMOCRACIA DIRECTA PARA LA NAFARROA DEL CAMBIO Acabado el rodillo de UPN, PP y PSN para frenar consultas ciudadanas e iniciativas legislativas populares, en Nafarroa se abre la posibilidad de explorar experiencias de democracia directa. El caso de Aroztegioa es claro, pero hay otro sinfín de debates a resolver. Azken eguneraketa: 2016 URT. 17 - 08:22h Aritz INTXUSTA Esta semana el Parlamento viajó a Baztan a conocer de primera mano la problemática generada en torno al proyecto de Aroztegia, que prevé la construcción de 238 viviendas en Lekaroz, un pueblo cuya población no llega a los 200 habitantes, más un campo de golf y un hotel de lujo. Se trata de una iniciativa polémica, que divide a los partidos que sustentan el Gobierno y, lo que es peor, a toda la población de Baztan. Durante la visita, el líder de EH Bildu, Adolfo Araiz, señaló algo que parece de cajón: «Dada la oposición y la situación de enfrentamiento que existe en el valle, lo democrático sería realizar una consulta popular para conocer la opinión real sobre una cuestión tan concreta». También I-E y Podemos coincidieron en que la mejor salida sería un «referéndum vinculante». La democracia directa y las consultas populares han sido tema tabú durante el régimen de UPN y PSN. Dos tristes muestras de ello se vivieron la pasada legislatura. Por una parte, una Iniciativa Legislativa Popular llevó al Parlamento la necesidad de elaborar una nueva Ley de Símbolos «más respetuosa». Sus promotores llegaron a defenderla en la Cámara tras recoger firmas, pero UPN, PP y PSN aplicaron el rodillo de sus votos y se negaron a tramitarla. Más decepcionante aún fue lo ocurrido con la Iniciativa Legislativa Municipal (ILM) que se movilizó para garantizar el mantenimiento de las urgencias rurales. Más de la mitad de los ayuntamientos de Nafarroa se posicionaron a favor de unos mínimos en la atención de urgencias, siendo la primera vez que se recurría a una ILM en la historia de Nafarroa. Acudió a defender la postura una edil de Erronkari, Amparo Viñuales, pero de nuevo chocó contra el muro de los parlamentarios del régimen. Ni siquiera permitieron que el debate se iniciara. Ahora, ese muro en contra de la democracia directa y las consultas no existe, porque ese muro ha caído. Las puertas, por tanto, están abiertas y, es más, ya hay consenso mayoritario en el Parlamento para elaborar un nuevo Amejoramiento y llevarlo después al refrendo popular, cosa que no se hizo con el actual. Pero los compromisos van más allá. El punto 21 del acuerdo programático dice que se aprobará «una Ley Foral de Participación que contemple todo el ciclo de participación democrática. Esta ley, incluirá, entre otros, instrumentos de consulta ciudadana, presupuestos participativos y fórmulas para la reprobación política, dentro del ámbito competencial de Navarra». La norma aún no se ha desarrollado, pero sí que existen temas susceptibles de llevar a referéndum y demostrar que corren nuevos tiempos en la política navarra. Vistos los antecedentes ya avanzados en algunos casos, y a título meramente orientativo, GARA plantea los siguientes ejemplos: Política lingüística Tras su derrota electoral, UPN, PP y PSN han recurrido al euskara como arma arrojadiza, poniendo este patrimonio en el centro de una lucha partidista. Cualquier decisión que se tome vendrá con polémica asegurada. Mientras tanto, la realidad social generada por la zonificación ha continuado impidiendo el desarrollo pleno de la lengua. En líneas generales, el marco a través del cual se ha llegado a esta situación nació en 1986, con la Ley del Vascuence. Son 30 años en los que la sociedad ha cambiado y, con ella, la correlación de fuerzas. Al igual que en Aroztegia, los partidos no se ponen de acuerdo en torno a una Ley del Euskara. Es indudable que los navarros tienen derecho a conocer la lengua, pero la base ha de ser tan sólida que nadie la cuestione. La idea de un «refrendo ciudadano» que dé estabilidad a un nuevo marco lingüístico aparece recogida ya en el documento “Nafarroak erabaki: Un nuevo tiempo para Navarra”, que presentó EH Bildu en diciembre de 2014. Polígono de tiro de Bardenas Nafarroa alberga uno de los pocos polígonos europeos y el único en el Estado donde se bombardea con fuego real. Para colmo, los militares prueban sus armas en un paraje catalogado como reserva mundial de la Biosfera y cuya belleza natural supone uno de los principales atractivos turísticos del territorio. La reivindicación popular para acabar con el polígono tiene una honda trayectoria y está marcada por la muerte de Gladys del Estal a manos de la Guardia Civil. Tan en juicio está su continuidad que los municipios de que dependen las Bardenas (los congozantes) están elaborando ya un plan de viabilidad económica para un hipotético desmantelamiento, aunque el convenio actual con el Ejército se extienda hasta 2018. La Asamblea Antimilitarista Bardenas Ya! abogaba en julio pasado por «un gran referéndum» que dé salida a la situación, y pocos motivos hay para oponerse a esa demanda. Hace una década ya hubo una potente recogida de firmas para plantearlo. Policía Foral y repliegue La situación policial en Nafarroa es insostenible. La tasa de agentes por habitante es de 7 por cada mil, cuando la media del Estado es de 4,8 y la europea todavía inferior, en torno a 3,5. De hecho, se trata de la comunidad con más policías por habitante. Además, se producen duplicidades entre los distintos cuerpos, que repiten unidades, cuarteles, etc. La actual consejera, María José Beaumont, ha sido tajante al respecto: «Diversas policías con diferentes protocolos llevan a la ineficacia». La necesaria reducción de tasas de agentes pasa por un repliegue de los cuerpos españoles y la asunción de competencias por parte de la Policía Foral. Sin embargo, el Estado, finiquitada la excusa de la lucha armada, sigue bloqueando la asunción de competencias por parte del cuerpo navarro. Ni siquiera les cede el Tráfico. Por ello, una consulta sobre si la Policía Foral debe asumir todas las competencias se antoja muy pertinente. Entre 2001 y 2003, el Estado ya se movilizó contra una consulta sobre la Guardia Civil promovida por la plataforma Utzi Bakean Sakana. Relación Nafarroa-CAV La propia Constitución española recoge la posibilidad de esta consulta, pero la Transitoria Cuarta no es el único camino. Las relaciones entre Iruñea y Gasteiz han pasado por diversas etapas y, en buena medida, han dependido únicamente de si había sintonía o no entre los gobiernos. El actual marco de relaciones formalmente sigue siendo un acuerdo marco entre Miguel Sanz y Patxi López en 2009. Atrás quedó el Órgano Común Permanente de 1996, abortado antes de ponerse en marcha y que derivó en la caída del Gobierno navarro de PSN-CDN-EA. El encuentro en Iruñea entre los lehendakaris Uxue Barkos e Iñigo Urkullu augura una nueva etapa, pero lo lógico es que el marco se determine desde abajo y no solo desde arriba, para que no esté al albur de vaivenes. El fuerte de Ezkaba Las consultas en Nafarroa no tienen por qué quedar circunscritas a resolver problemas enquistados. La ciudadanía también puede decidir de forma directa sobre proyectos futuros ilusionantes. Como ejemplo, el Fuerte de Ezkaba, uno de los más oscuros ejemplos de represión franquista, vacío y amenazado de ruina. Está en manos militares y no hay proyecto claro de qué hacer: un museo, un centro de memoria... Involucrar a la ciudadanía en la decisión sería un paso adelante. El Navarra Arena En Nafarroa no solo hay debates abiertos y polémicas de corte ideológico: también hay problemas. Uno de los principales, las infraestructuras que ahora se revelan como inservibles. Es el caso del tren o del Canal, pero más emblemático aún es el Navarra Arena. El PSN, defensor de la obras que costaron 60 millones, habla de un «concurso de ideas». En último término, la pregunta ahora es: ¿Se abre o no se abre? Tenerlo cerrado cuesta dinero, abrirlo cuesta todavía más. Y la ciudadanía tiene derecho a saber y a decidir en base a información fiable y presupuestos. Estas infraestructuras no son la única «herencia» envenenada. Una losa tan pesada como todo ese hormigón es la idea de que la democracia se reduce a votar cada cuatro años. El papel de la democracia directa está por decidirse, pero tiene enorme potencial. El acuerdo a cuatro contempla elaborar una nueva ley de consultas que aún no se ha desarrollado.