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La Celac se suma a la misión de verficación para la paz en Colombia

La Celac arrancó ayer en Quito su IV cumbre «con toda la capacidad» para participar en la misión de verificación acordada en el proceso de paz en Colombia. Rafael Correa lamentó la ausencia de un programa común de trabajo por falta de consenso.


El presidente pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el ecuatoriano Rafael Correa, aseguró ayer en el arranque de la cumbre en Quito que la organización está dispuesta a apoyar la supervisión del fin del conflicto armado en Colombia, una cuestión que, sin embargo, no figura en la agenda oficial.

«Apoyamos con todo nuestro corazón al presidente Juan Manuel Santos en la búsqueda de la paz definitiva para Colombia», señaló Correa en el discurso inaugural, y se mostró convencido de que la Celac tiene «toda la capacidad de apoyar la verificación» de la tregua y la entrega de armas, conforme a la misión acordada por el Gobierno de Santos y las FARC.

Las partes en conflicto acordaron la semana pasada «crear un mecanismo tripartito de monitoreo y verificación del acuerdo sobre el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y la dejación de las armas, que genere confianza y dé garantías para su cumplimiento». Entonces detallaron que el mecanismo estaría formado por representantes del Gobierno y las FARC y tendría también un «componente internacional»: «una misión política» integrada por observadores de Naciones Unidas y de países miembro de la Celac.

El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó el lunes una resolución que establece, entre otros puntos, el envío de una «misión política» –integrada por observadores internacionales desarmados– por un periodo de un año para participar en un «mecanismo tripartito» para «vigilar y verificar el cese bilateral y definitivo del fuego y de las hostilidades» en Colombia.

Además de abordar la paz en Colombia, el tema central de la IV cumbre es la erradicación de la pobreza extrema en la región, muy golpeada por la caída de precios de las materias primas, en la que según estimó en 2014 la Comisión Económica para América Latina (Cepal) viven 69 millones de personas en situación de indigencia.

«Las respuestas a la inequidad deben ser contundentes sin esperar una supuesta mano invisible, que por invisible nadie la ha visto», indicó Correa, que lamentó que durante su presidencia temporal, por «falta de consenso» en la Celac no se han podido plasmar avances en las metas planteadas para la reducción de la pobreza en la llamada Agenda 2020.

La Celac delineó en 2015 una estrategia de cinco ejes: eliminar la pobreza extrema, fortalecer la educación superior, definir una postura sobre el cambio climático, crear infraestructura para comunicación y financiar el desarrollo.

«No olvidemos que el desarrollo es un problema esencialmente político, y depende de quién manda», agregó Correa.