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EL RENACIDO

La historia real del trampero Hugh Glass vuelve al cine


Vaya por delante que “El hombre de una tierra salvaje” (1971) es uno de mis western preferidos, y al que en su tiempo no se le prestó la debida atención, porque al ser protagonizado por Richard Harris fue visto como una extensión del, en mi opinión inferior “Un hombre llamado caballo” (1970). Siempre pensé que Werner Herzog podría haber hecho una gran versión de aquella historia real de los pioneros de principios del siglo XIX, al haber pasado un tanto desapercibida en el cine. Y al final ha sido el mexicano Alejandro González Iñárritu el afortunado, después de que se barajaran los nombres de Park Chan-wook, John Hillcoat o Jean-François Richet, todos ellos unidos por el común denominador de su mirada extranjera.

El caso de “El renacido” es el mismo de “Valor de ley” (2010), ya que los hermanos Coen dijeron que era otra adaptación de la novela original de Charles Portis, y no un remake del clásico homónimo dirigido por el maestro Henry Hathaway en 1969. Iñárritu también defiende el haberse basado en una novela posterior de Michael Punke, sobre los mismo hechos reales que describía la película setentera de Richard C. Sarafian.

En el fondo se trata exactamente de la misma odisea, que no cambia ni siquiera en su cronología y desarrollo ambiental. La nueva versión se beneficia de la evolución tecnológica para dotar de mayor realismo visual a tan impactante suceso, porque al decir de los expertos la imagen de la gran osa que ataca al protagonista está digitalizada. Todas y cada una de las secuencias violentas adquieren una mayor intensidad visual, que se traduce en la angustia del espectador ante un espectáculo que supera todo lo contemplado dentro del género “survival”. El lado chamánico también se traduce en una simbología más presente, en todo lo relativo al mundo de los muertos del que resurge Hugh Glass.