2016 OTS. 24 DE REOJO Brexit Raimundo Fitero Los británicos se van o se quedan de la Unión Europea. Si se van la lían y la dejan descompuesta. Si se quedan la condicionan hasta lo absurdo, en una involución sin precedentes. Por eso andamos con palabras que nos rebotan en la retina, como la que da título a esta entrega. David Cameron ha conseguido un pacto vergonzante, peor en su casa, le dicen que ni eso, que para qué se van a quedar, si lo suyo está allende los mares, y lo que quiera de Europa, va y lo compra, sin más. Una situación que no tiene muy buena solución. Y la solución que tomen va a cambiar el rumbo actual de lo que ahora parece nos cobija y que probablemente puede provocar desastre hasta en el euro, porque la libra esterlina es muy fuerte. En estos momentos en los que hay reuniones múltiples en el congreso de los diputados de Madrid, cuando los cuerpos y fuerzas de seguridad se atreven a calificar de “organización para la delincuencia” a un partido, cuando detienen, imputan, investigan por todos los lugares, desbordados de una manera irreversible, con una imposibilidad de recomponerse, de regenerarse porque no admiten, y no lo admitirán hasta que caiga toda la cúpula. Y ahí están todos los que algo han sido y son en el PP. Ni las vírgenes de los ministros, ni los jueces más militantes, ni las brigadas mediáticas parecen poder impedir esta marea de acciones judiciales constante que repercuten día a día. Hay que abstraerse mucho de todo lo que está pasando, aunque sigan personajes tan cavernícolas como Carlos Urquijo intentando mamar de la teta de ETA para significarse, para mirar hacia otros lados. Bueno Jordi Évole nos recordó dónde y en qué condiciones se fabrica esa ropa que compramos a precios irrisorios pero que ha hecho a alguien multimillonario. ¿Nos convertimos en cómplices al comprar esas marcas? Sí, claro, obvio.