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Tranquilidad en la locura

El Eibar se juega el sosiego del último cuarto de Liga ante un Rayo asomado al abismo, que califica al encuentro de final. Losazulgranas, con cuatro derrotas consecutivas a sus espaldas, intentarán recuperar puntería ante la defensa más floja del campeonato.


RAYO - EIBAR

Suena chocante pero el Eibar busca la tranquilidad en un campo en el que, como decía Gaizka Garitano, siempre pasan cosas. Aunque más que una cuestión de escenario lo es de identidad, la de un Rayo poco amigo del sosiego. Tampoco lo es el Eibar de José Luis Mendilibar, con vocación tan ofensiva como la de la escuadra madrileña, aunque con un alma menos agitada.

Por eso, probablemente, el balance de los armeros a estas alturas de la Liga es mucho mejor que el de su anfitrión, aunque en esta segunda vuelta las cosas se hayan nivelado. O algo peor. Porque desde que se superó el ecuador de la temporada, el Rayo ha sumado casi el doble de puntos que los azulgranas, ha marcado más goles –el Eibar se ha quedado a cero en las tres últimas jornadas– y lo que es peor, ha encajado menos, pese a lo que sigue siendo el equipo con peores números defensivos de la categoría.

Y es que la primera vuelta fue tan diametralmente opuesta para ambos, que también las consecuencias de los tropiezos lo son ahora. De hecho, aunque el Rayo había enlazado una racha de siete partidos en positivo antes de caer ante Barcelona y Espanyol, los madrileños califican el choque de esta noche como su primera final de la temporada, ante la amenaza cierta del abismo. Los azulgranas, por el contrario, llegan a la cita, pese a haber saldado sus cuatro últimos partidos con derrota, todavía en la zona noble de la clasificación y sabiendo que una, o a lo sumo, dos victorias serán suficientes para sellar la permanencia. Pero también son conscientes de que las rachas son más difíciles de romper conforme se prolongan y que los puntos, al contrario, son más fáciles de sumar a dos meses del final que en la penúltima jornada de Liga. Evitar esa pesadez de piernas consecuencia de las urgencias es precisamente el objetivo con el que llega a Vallecas –también al desplazamiento a Getafe de la próxima semana– un Eibar, que quiere limitar a dos posibilidades su objetivo para el último cuarto del calendario: disfrutar de la tranquilidad del trabajo realizado o, en el mejor de los casos, ilusionarse con un reto inimaginable hasta hace bien poco.

«Son partidos directos –explica José Luis Mendilibar, incidiendo en la importancia de este doble viaje a Madrid–, contra rivales que a principio de temporada podíamos pensar que íbamos a estar con ellos. Y aunque estamos tranquilos, entre comillas, nos gustaría estarlo más porque la temporada está siendo buena pero los resultados últimos no están siendo favorables, y ahora tenemos dos partidos que nos dan la oportunidad de poder asegurar que la temporada que viene vayamos a estar en Primera. Queremos asegurarnos eso y pensar después, partido a partido, en lo que podamos conseguir».

En Vallecas van más allá. Los jugadores califican el encuentro de «final». Su técnico no le resta trascendencia, aunque rebaja un poco el tono para no acogotar al equipo. «Nuestra situación es delicada pero tampoco podemos salir al campo con presión y ansias porque se nos volvería en contra», explica Paco Jémez que, en consecuencia, quiere que el Rayo juegue «sin perder nuestra intensidad pero con tranquilidad, sabiendo que son 90 minutos» ante un Eibar que «no es un rival fácil. Es un equipo con carácter, muy duro, fuerte y con mucha intensidad». Un rival al que se enfrentará con muchas bajas, aunque confía en poder contar finalmente con alguno de los jugadores que estaban tocados.

Mendilibar puede repetir alineación

La primera noticia de la noche puede producirse antes incluso de que arranque el partido, en cuanto José Luis Mendilibar y Paco Jémez hagan públicos sus onces. Porque, por primera vez desde la cuarta jornada, el técnico vizcaino puede repetir alineación.

Aunque el Eibar se enfrenta hoy a un rival muy diferente a Barcelona y Sevilla pese a que ambos partidos se saldaron con derrota, la buena imagen ofrecida por los armeros, sobre todo en el Sánchez Pizjuán, puede invitar a Mendilibar a repetir esquema, con sus cuatro pivotes de inicio sobre el césped, y, en este caso, once –entre esos partidos hubo una diferencia, con la entrada de Capa por Lillo frente al líder–. Así se deduce también de las declaraciones del técnico, que asegura que ante los vallecanos, «tenemos que tener sentido común. Juegan con mucha gente delante del balón, yendo mucha gente arriba y en el momento en que alarguemos espacios entre las diferentes líneas del equipo, más tiempo y espacio tendrán ellos para poder jugar y más complicado nos lo pondrá». «Tenemos que ser sensatos, la línea defensiva nos tiene que tirar esa línea hasta donde podemos bajar para a partir de ahí poder presionar», añadió, insistiendo en la importancia de «mantener las líneas juntas pero sin que estén muy atrás». Una declaración bastante reveladora.A.U.L.

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