2016 MAR. 21 Athletic Sin intensidad no hay paraíso Los rojiblancos desperdician en la segunda parte su ventaja al descanso, en un partido muy flojo como equipo y a nivel individual. Azken eguneraketa: 2016 MAR. 21 - 00:53h Joseba VIVANCO ESPANYOL 2 ATHLETIC 1 Decía Woody Allen que «el noventa por ciento del éxito se basa simplemente en insistir». El Athletic necesita insistir, dar eso que se llama el cien por cien, y cuando no lo hace, baja muchos enteros. Y sucede que el senegalés Diop, el 2.093 apellido más común en Catalunya, a saque de esquina, hace su primer gol de cabeza desde que comenzara a jugar en la Liga española, allá en 2009, sin que tipos como Laporte, Etxeita o Aduriz defendiendo la jugada sean incapaces de siquiera incomodarle en su salto. Fiel reflejo de lo que los rojiblancos fueron ayer en Cornellá-El Prat, un equipo sin espíritu, arítmico, que casi con el freno de mano echado a pesar de tener sobre el césped a correcaminos como Rico o en función de extremos a De Marcos y Lekue, se fue al descanso con ventaja gracias a que Eraso tuvo el único segundo de lucidez de los suyos para enchufarla y a la bula arbitral con un Etxeita que en directo había cometido penalti y expulsión, y en la repetición... también. Con el marcador de cara, sin demasiado desgaste físico ante un Espanyol que solo sacaba los colores a los centrales bilbainos con cada balón en profundidad a su único delantero, el Athletic regresó del descanso de vestuarios como quien sale a tomarse el vermout dominical después de haber cambiado las sábanas a la cama, y en tres minutos se le atragantó la aceituna. El problema es que le fue por mal sitio con palillo y todo. El primero y sobre todo el segundo tanto banquiazules, en un margen de apenas cuatro minutos, se les quedaron tan atravesados que ni recurriendo a la ‘Santa Trinidad’ San José, Beñat y Raúl García fueron capaces de ir a por el empate con un mínimo y reposado criterio. No era un partido cualquiera por la posibilidad que había en juego de acercarse a Sevilla y Villarreal, y tampoco era a priori sencillo, porque el Espanyol se jugaba escapar de los rescoldos del descenso, y su técnico anunciaba mucha intensidad al duelo para hacer mella en las cargadas piernas de los vascos. Pero nada más lejos de la realidad. Los ‘pericos’ salieron a esperar a los ‘leones’, lejos de la presión alta, y estos aprovecharon para llegar con facilidad a las inmediaciones de una defensa espanoylista que iba a dar tantas facilidades como la bilbaina. Quince minutos y el Athletic, sin despeinarse, sumaba ya cuatro remates, uno de ellos, autografiado por un De Marcos que desaprovechó un gran centro de Rico para enviarlo al quinto anfiteatro. Llegó entonces la jugada en que Gerard le robó la cartera a Etxeita y el zornotzarra primero le agarra fuera del área, luego le tropieza y derriba dentro del mismo. ¿Penalti y expulsión? Pues ni lo uno ni lo otro. Prieto Iglesias no señaló nada. Y como suele pasar, de lo que pudo ser, a lo que fue, la zaga ‘perica’ volvía a quedar retratada y Eraso aprovechaba un doble remate para adelantar a los suyos. Era el minuto 20 y de ahí al descanso, al Espanyol solo le hizo falta dar un paso adelante para meter en ciertos apuros al endeble entramado defensivo de los de Valverde. Una buena mano de Iraizoz y sucesivos remates locales que no terminaron en nada por su falta de pericia. El Athletic, no obstante, controlaba la pelota –61% de posesión, nada menos–, sufría lo justo, sobre todo con cada balón en largo, y de los 16 disparos totales entre ambos equipos, solo uno acabó en el fondo de la red. El partido estaba escorado hacia los rojiblancos. Con lo justo el marcador les era favorable y en el banquillo aguardaban para dar la estocada los Beñat, San José, Raúl García, Susaeta... Fiel a su libro de estilo cuando no apuesta de inicio por su once más habitual, Valverde aguarda diez, quince minutos para dar salida a los pesos pesados. Pero la cuenta de la vieja le salió rana. El Espanyol acabó la primera mitad apretando y era de esperar que volviera de vestuarios con similar inercia. Quizá hubiera sido una buena maniobra haber dado entrada en el descanso a San José y Beñat, sin necesidad de ‘señalar’ a Iturraspe y Rico, correctos, tan solo para apuntalar lo conseguido y fortalecer el juego el equipo. Pero cuando dio el paso, ya era tarde. Para cuando llegó el empate en el minuto 54, anotado por Diop sin oposición en un córner, el Espanyol había avisado hasta en cuatro ocasiones, de nuevo ganando la espalda a los ayer desacertados centrales vizcainos. Tres minutos después, balón que pierde en ataque un Iturraspe que ayer quedó sentenciado con esa jugada si no lo estaba ya, veloz contra ‘perica’ cuatro para tres y Caicedo, que acababa de saltar al campo, gana la partida a Laporte y bate a Iraizoz haciendo el segundo. Valverde precipitó entonces las entradas de Beñat y Raúl, entre gol y gol había hecho lo propio con San José, pero no sirvió de nada. El Espanyol, que llegó a estrellar un balón en la madera ya con el tiempo reglamentario cumplido, se dedicó a provocar tiempos muertos, boicotear cualquier intento de dotar de ritmo al partido, revelar una dudosa preparación física con un sonrojante parte de calambres, y llegar al pitido final con los leones con cara de haber perdido el tren y el billete en la mano. Mal sabor de boca El Athletic se fue de vacío de su visita al Espanyol, por 18º vez seguida, todo un récord, justo en vísperas de unas merecidas vacaciones. Después de cuatro victorias consecutivas en Liga, volvió a la realidad de la derrota entra dentro de la lógica. Lo hizo, no obstante, de una forma que deja mal sabor de boca, el primero a los propios protagonistas, sabedores de que no estuvieron a la altura sobre todo cuando lo tenían de cara. Partido flojo, anodino en ciertas fases, sin apenas ningún jugador merecedor del aprobado raspado, de esos en que en el Botxo pasas de «monja a puta en cinco minutos», que diría Caparrós, pero que solo es otra piedra más en el camino. Pero sin intensidad no hay paraíso, que se lo digan al Barça ayer. Valverde: «Jugamos el jueves y no se nos subían las bolas...» El Athletic no gana un partido de Liga en Barcelona desde el 24 de noviembre de 2001: 1-2 en el Camp Nou. Y Cornellá-El Prat no iba a ser menos. Seguro que a Ernesto Valverde la procesión le iba ayer por dentro, por cómo se produjo lel desenlace. «Es un parón que nos viene razonablemente bien después de la tralla que llevamos esta temporada. Las últimas semanas han sido muy intensas», se refería al descanso de dos semanas que llega ahora. Un Athletic, por cierto, que no volverá a los entrenamientos hasta el viernes. Derrota que seguro duele porque «en cinco minutos nos ha cambiado el panorama». A juicio del técnico, la primera parte fue de dominio de los suyos, sin sufrir más allá de los balones largos sobre el punta Gerard Moreno, y el Athletic estaba más cerca del gol como así fue. Pero en la reanudación llegaron esos «cinco minutos». Valverde se quejó de «hemos concedido un gol un poco absurdo tras un córner bastante flojo. El Espanyol se ha animado, no nos ha dado tiempo a reaccionar y ha conseguido el segundo en una contra». Eso sí, antes, reconocía que el rival ya les estaba haciendo daño con sus contras y balones al espacio. Txingurri asumió que a partir de ahí no supieron llegar a la meta rival a pesar de los cambios, pero también se mostró quejoso con la actitud del Espanyol y su constante interrupción del juego. «Ellos querían parar el encuentro y nosotros jugar, pero no hemos sido capaces de generar demasiado. Hemos jugado el jueves y no se nos subían las bolas, parece que los que habían jugado eran ellos...», deslizó con su fina ironía. «El Espanyol iba parando el partido a su conveniencia. Esto es fútbol y sabemos cómo es», añadió el entrenador. Por cierto, también se refirió al estado del césped, «estaba lentísimo», al que les «costó amoldarnos». J.V. «Hemos salido dormidos en la segunda parte» Javier Eraso anotó su quinto gol con el Athletic. Pero no sirvió de nada. «En la segunda parte hemos salido un poco dormidos. Espero que nos sirva para aprender. Nos vamos dolidos de aquí», decía. «Sihubiéramos aguantado un poco tras el 1-1» Lo intentó por el carril zurdo, Lekue opina que «si después del 1-1 hubiéramos aguantado un poco podíamos habernos enganchado. Luego, ellos han jugado a lo suyo y el árbitro lo ha permitido». DE MARCOS, A 200 Óscar de Marcos es el primer alavés que alcanza los 200 partidos de Liga vistiendo la camiseta del Athletic. A sus 26 años, es ya el 60º jugador que llega a esa cifra.