2016 MAR. 22 ANIVERSARIO DE SU MUERTE MIREN PEÑA RENACE COMO ICONO DE LAS LUCHAS SOCIALES AYER SE CUMPLIÓ UN AñO DESDE QUE MIREN PEñA SE SUICIDÓ. HABÍA PERDIDO SU TRABAJO Y ESTABA A PUNTO DE PERDER SU CASA POR NO PODER HACER FRENTE A LA HIPOTECA. NO AGUANTÓ MÁS. SUS COMPAñEROS DE LAB Y LA PAH SE CONCENTRARON EN MEMORIA DE LA MUJER QUE HA PUESTO ROSTRO A LO PEOR DE LA CRISIS EN NAFARROA. Aritz INTXUSTA «Traed velas». Así terminaba el aviso de la convocatoria que hacía la PaH de Nafarroa para concentrarse ante la Caja Laboral en el aniversario del suicidio de Miren Peña. No hubo gritos en el acto, solo varias lecturas y una protesta en silencio en recuerdo de Peña, que decidió acabar con su vida a los 43 años. El momento más emotivo de la concentración fue cuando tomó la palabra Lorena Zabalza, su sobrina. «Miren ha sido víctima de la violencia económica, la violencia del sistema», denunció. «Lamentamos profundamente que todavía no se garanticen dos de las necesidades más elementales de la vida de un ser humano, como son el trabajo y la vivienda», prosiguió la joven. Zabalza también señaló «a quienes con su actitud premeditada, cómplice y negligente» permiten que esta tragedia continúe. La sobrina de Peña hizo dos peticiones muy claras: «Nunca más una obrera despedida cuando hay trabajo. Nunca más un obrero sin vivienda cuando hay casas vacías». Cuando terminó el breve discurso, varios afectados por la hipoteca dispersos por el público comenzaron a decir los nombres de otras personas que pusieron fin a su vida ante la desesperación de no tener trabajo y ser incapaces de hacer frente a las letras de su vivienda. Harold Gutiérrez, de la PaH, dijo que esos «compañeros» se han ido por no poder soportar más «la pelea diaria en la cola del paro, las facturas impagadas y las caras de los hijos» y para huir del sufrimiento de negociar con personas «especialistas en hacerte sentir culpable». Por ello, prometió que desde la plataforma navarra contra los desahucios no dejarán que sus nombres caigan en el olvido. Por la mañana, compañeros del sindicato LAB, en el que militaba Peña, se concentraron frente a la planta de Faurecia, la empresa que la despidió y la llevó a una situación límite que no pudo aguantar. «A Miren se le denegó la posibilidad de entrar a trabajar por parte del jefe de Recursos Humanos, Cesar Lafraya, en un momento en el que se estaban realizando miles de horas extras y había un número importantísimo de eventuales. Su muerte no ha sido fruto de la casualidad», denunció Juan Mari Cobo.