2016 API. 19 «Leyuad» se sumerge en la identidad saharaui a través de la cultura El Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia presenta hoy «Leyuad. Un viaje al pozo de los versos», filme saharaui que se aleja del conflicto que vive este pueblo para profundizar en la identidad. GARA DONOSTIA “Leyuad. Un viaje al pozo de los versos” se aleja deliberadamente del conflicto político que vive el pueblo saharaui para profundizar en su identidad de la mano de la cultura. Es la primera película «jurídica saharaui» que acude a un certamen internacional, explicaba ayer su productor Nicolás F. Calvo en rueda de prensa, en la que también participaron Brahim Chagaf, director de la cinta junto a Gonzalo Moure e Inés G. Aparicio, Gabo Flores, autor de la banda sonora, y María Carriçón, directora del Festival de Cine Internacional de Cine FiSahara. “Leyuad” es «casi una road movie», el viaje que emprende Imam Boisha, un poeta saharaui que vive en Madrid y que tras perder su inspiración viaja hasta el Sahara Occidental para recuperar sus versos. Seis poetas aparecen a lo largo de los 74 minutos de est historia, en la que la poesía convierte la dureza del desierto en un transitar de emociones que acaba en Leyuad, en el corazón del Tiris, la ancestral Tierra de los Hombres del Libro. Allí les espera en su haima el poeta Sidi Brahim, que les mostrará los milagros del pozo de los versos en el lugar donde nació la poesía saharaui. Brahim Chagaf, joven graduado en lna modesta escuela de cine del Sahara y que ahora estudia en Madrid, dijo que en la historia reciente de su pueblo «todo es política» y rodar “Leyuad” era una forma de «olvidar un poco» su conflicto con marruecos y ver lo que los saharauis «han dejado atrás». «Queríamos recuperar esas historias maravillosas, es necesario hacerlo porque forman parte de nuestra identidad y no se puede vivir sin identidad», afirmó. Explicó que Leyuad significa «los generosos». «Mi querido pueblo es generoso y hospitalario. Contar sus historias a través de la poesía es muy importante para nosotros. Hay que transmitir esta cultura a los jóvenes para que tengan también algo por lo que lucha», destacó. La cinta fue rodada en 2015 en espacios naturales, en zonas del desierto occidental que el Frente Polisario arrebató a Marruecos y liberó de la actual potencia ocupante. Se filmó sin guion, que fue surgiendo durante el propio viaje, según lo marcaba el desierto, aseguró Nicolás F. Calvo, productor ejecutivo del filme junto a Olmar Ahmed. La película se proyectará también en FiSahara, que se celebrará del 11 al 16 de octubre, y será «una experiencia mágica».