GARA Euskal Herriko egunkaria
JO PUNTUA

El garantismo penal español


Mi amigo Luis se gana los garbanzos platicando con el alumnado acerca de esa herrumbrosa cosa denominada filosofía, tan perseguida y denostada por neoliberales de izquierda y derecha, que trata acerca de la tarea de pensar: problematizar todo aquello que damos por sentado y no dar nada por supuesto. Pues bien, a Luis, profesor desde hace décadas, le exigen un «certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales» para demostrar «no haber sido condenado por sentencia firme por algún delito contra la libertad e indemnidad sexual, que incluye la agresión y el abuso sexual, acoso sexual, exhibicionismo y provocación sexual, prostitución y explotación sexual y corrupción de menores».

–Coño Luis, «corrupción de menores», aquello por lo que condenaron a Sócrates. ¿Piensan que el profesorado de Filosofía es más proclive que otros al exhibicionismo corporal a fin de provocar en el alma del alumno el deseo sexuá y las bajas pasiones?

–No Fede, la ley de marras del PP se refiere a toda «profesión, oficio y actividad que implique contacto habitual con menores». Debe presentarla también el personal administrativo, de conserjería y de limpieza.

–¿Y los pediatras, los obispos y demás clerigalla, los vendedores de chuches, políticos besaniños, los monitores de Boy Scouts en pantaloncitos cortos y las dicharacheras catequistas de falda plisada también?

–Ni lo sé ni me importa, Fede. Lo que debiera preocuparnos es la sumisión, ahora debemos demostrar nuestra inocencia si queremos trabajar. Dotando a la ley de un carácter retroactivo que quiebra todo Derecho: los que actuaron antes de que existiera la ley sufrirán igual pena. Además, impide una posible reinserción del delincuente. No tardarán en crear el Registro Central de Terroristas, Comunistas, Anarquistas y Gentes de Moral Distraída. Al tiempo.

Mi amigo Luis al igual que la pederastia detesta el abuso de poder en todas sus formas, aunque legales.