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El Pueblo Trabajador debe reactivar la lucha


El deseo de influir en las decisiones de carácter público por parte de los grupos que ostentan poder es cada vez más habitual alrededor de donde se ejecutan decisiones. No en vano existen en Bruselas sobre unos 30.000 lobistas, que trabajan frente a los casi 60.000 funcionarios europeos.

Si en otro tiempo no fue tan claro, ahora no hay duda. Quienes hacen las leyes que recortan derechos y, sin embargo, premian a quienes más tienen, dan esos pasos sabiendo que esas decisiones tienen premio: puertas giratorias.

La última ha sido el escandaloso fichaje de Durao Barroso por Goldman Sachs, pero esas puertas están repletas de políticos de distinto signo que firman en contra del Pueblo, del Pueblo Trabajador, sí. No sé a qué esperamos.

Así ocurre que cada vez la elite económica acapara más riqueza, porque las leyes y los acuerdos comerciales se realizan para beneficiar solo a un 1% de la población mundial, mientras la gran mayoría pasa hambre, vive en la pobreza o explotado en su centro de trabajo por, cada vez más, unos salarios de miseria.

Esta mayoría social no da el paso. Tiene miedo. Un sindicalista destacado me decía hace unos días que es así, pero creo que la Clase Trabajadora lleva a sus espaldas mucho sudor y sangre en las últimas décadas para adormilarse. Toca reactivarla, y debe ser ya.

Recuerdo cuando Periko Solabarria me solía decir, entre otras muchas cosas, que «solo los peces muertos nadan a favor de la corriente». Tenía razón, como siempre. Debemos reaccionar y salpicar. Es el camino. Es la lucha.