2016 URR. 30 SESIÓN DE INVESTIDURA El PSOE, con 15 diputados díscolos, entrega el Gobierno español a Rajoy Mariano Rajoy ya es presidente español. Tras casi un año de Gobierno en funciones, el líder del PP fue investido gracias al apoyo del PSOE, que se abstuvo para entregarle el Ejecutivo. Únicamente 15 diputados de Ferraz rompieron la disciplina de voto. Y eso que el inquilino de La Moncloa no abjura de sus políticas y exige apoyo a la gobernabilidad. Azken eguneraketa: 2016 URR. 30 - 00:06h Alberto PRADILLA MADRID La imagen de los diputados de PP y PSOE aplaudiendo juntos las palabras de Antonio Hernando, que se quejaba de las veces que Gabriel Rufián (ERC) le había llamado «traidor» simboliza a la perfección la alianza entre los dos partidos del turnismo español. El portavoz de Ferraz intentó maquillarlo, pero lo cierto es que Mariano Rajoy ya es presidente gracias a los apoyos del PSOE. Únicamente 15 parlamentarios rompieron la disciplina de voto. El resto, ya sin Pedro Sánchez, que había entregado su acta por la mañana, se plegó al dictamen del Comité Federal y entregó el Ejecutivo al PP. Todo ello a pesar de que el inquilino de La Moncloa ya ha dejado claro que no abdica de las políticas impuestas durante los últimos cinco años y que, además, espera que el PSOE le facilite la gobernabilidad. Es decir, que le dieron la mano y ahora quiere cogerles el brazo. «No pido un cheque en blanco, pido madurez». Si alguien pensaba que Rajoy iba a ser conciliador y ponerle las cosas fáciles a los abstencionistas estaba equivocado. Su discurso tenía un mensaje claro: no basta con permitirle ser presidente, también hay que dejarle gobernar, y eso implica que le aprueben los presupuestos. Su apuesta estratégica es la Gran Coalición, así que insiste en lanzar guiños al PSOE que parecen el «abrazo del oso». «Diálogo sí, todo», prometió. «Pero no nos equivoquemos. Hemos de negociar dentro de los límites que la realidad nos impone a todos», afirmó. Y ahí están los acuerdos que cree que comparte con Ferraz: «Unidad de España» y proyecto europeo, que significa plegarse a los recortes que impone Bruselas. «El voto de investidura no es un descargo de responsabilidad. Debe ser un compromiso de futuro», recordó. La actuación de Hernando Acto seguido tomaba la palabra Antonio Hernando en los que probablemente fueron los cinco minutos más largos de su carrera política. Menudo papelón. Salir al estrado y defender que el Gobierno de Rajoy es tan malo que permitirán que siga al frente con su abstención. «Hoy se rompe el bloqueo político gracias al PSOE», arrancó. «Excusatio non petita, accusatio manifesta». Como era de esperar, dividió su intervención en golpes al PP y ataques a Unidos Podemos. El nexo de unión del discurso es reivindicarse como oposición. A los de Rajoy se lo recuerda no vaya a ser que el presidente español se coja demasiadas confianzas y les trate como si fuesen sus correligionarios. A los de Pablo Iglesias, para intentar apartarles de una posición de alternativa que se gana por incomparecencia del otro. El portavoz de Unidos Podemos sabe que cebarse con el PSOE le ha costado que muchos de sus votantes le diesen la espalda. Así que no aprovechó la jornada en el que el bipartidismo se hacía uno para hacer sangre en Ferraz. No le dedicó ni una frase. Prefirió confrontar con Rajoy y reforzar su imagen de líder de la oposición. «Buena suerte en su epílogo», le dijo a Rajoy, vaticinando que la operación de las últimas semanas que ha facilitado romper el bloqueo y permitir el Ejecutivo del PP sienta las bases para un futuro gabinete del partido morado. Nada que ver con un Hernando que había intentado ubicarle en el sector «infantil». Despojado de toda utilidad más allá de servir de muleta del PP, a Albert Rivera se le empiezan a acabar los argumentos. El líder de Ciudadanos dedicó su tiempo a ejercer de «oposición de la oposición», es decir, marcar a Unidos Podemos. Como si no fuese suficiente con Rafael Hernando, que cerraba el debate en nombre del PP. Concluida la sesión, Rajoy abandonaba el hemiciclo entre gritos de «presidente, presidente». Fuera, la calle vacía, ya que la Policía había rodeado el Congreso debido a las protestas. Qué ocurrirá a partir de ahora es una incógnita. El presidente se lo toma con calma y no nombrará a sus ministros hasta el próximo jueves por la tarde. Es decir, que se coge el puente largo. A partir de entonces todo seguirá estando en manos de un PSOE fracturado y en declive. Ira en Ferraz ante el discurso de Rufián (ERC) Gabriel Rufián, diputado de ERC, provocó las iras de la bancada del PSOE con un discurso incendiario en el que criticó la «traición» de sus diputados al permitir que gobierne el PP. Entre alusiones a «maese cuñado Rivera» y a Felipe GonzaleX, las palabras del republicano catalán generaron protestas en las filas del PSOE. Eduardo Madina era uno de los más enfadados, lo que era visible por sus gestos de desaprobación hacia Rufián. El proceso soberanista catalán es un asunto bloqueado en el Congreso. No hay posicionamientos nuevos. «Que haya diálogo dependerá de usted, y la suerte del diálogo está encima de sus espaldas, pero le digo, para este futuro que viene, que el futuro de Catalunya no lo decidirá usted, lo decidirán los catalanes», reiteró Francesc Homs, portavoz de PDECat dirigiéndose a Mariano Rajoy. Por la parte unionista, la cerrazón habitual. Rajoy insistió en que la «unidad de España» no es debatible ni cabe consulta alguna y Antonio Hernando (PSOE) le reclamó un diálogo que su formación limita únicamente al Estado federal.A.P. Sánchez renuncia a su acta y se prepara para dar la batalla No tenía otra opción. Pedro Sánchez, exsecretario general del PSOE, compareció por la mañana para entregar su acta de diputado y evitar así abstenerse y permitir el Gobierno del PP. Lo hace para poder dar la batalla interna en el congreso extraordinario que deberá convocar la Gestora que lidera el partido desde su dimisión de hace un mes. Si hubiese roto la disciplina de voto tendría difícil mantener la autoridad en caso de ser coronado por primarias. Si se hubiese abstenido sería equiparable a Antonio Hernando, el portavoz capaz de decir una cosa y la contraria para mantener el cargo. Entre lágrimas, asumiendo que se trata de una decisión «dolorosa», Sánchez ha señalado que no le quedaba otra alternativa. «De las dos opciones que me da la Gestora, no escojo ninguna. Ni iré contra mi partido, ni iré contra nuestro compromiso electoral. Dejo el escaño porque no renuncio a mis ideas y porque quiero a mi partido», afirmó en una comparecencia sin preguntas en la que criticó duramente a la Gestora. También pidió que no se sancione a los diputados que votaron contra Rajoy. Ahora Sánchez tiene previsto recorrerse el Estado para hablar con las bases del PSOE. Es su única baza, apelar a los militantes de cara a las primarias, ya que el aparato es el que logró echarle de su puesto. A.P. LOS CRÍTICOS Un total de 15 diputados del PSOE rompieron la disciplina de voto y rechazaron investir a Rajoy. Son los siete del PSC, Margarita Robles, Zaida Cantera, Sofía Hernanz, Susana Sumelzo, Rocío de Frutos, Pere Joan y Luz Martínez. Solo Odón Elorza respetó el «no» que planteaban tanto el PSE como el PSN.