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Pelota

Solo funcionó el acelerador de Oinatz Bengoetxea

Joseba Ezkurdia se vio atropellado por la velocidad y el juego bajo de un rival especialmente acertado.


BENGOETXEA VI 22

EZKURDIA 6


Por carrocería, la potencia parecía el argumento en el que Joseba Ezkurdia debía confiar su pase a semifinales. Con esa idea, la de mandar en el peloteo e imponer el ritmo que más le convenía, escogió el miércoles las pelotas con las que jugarse el billete para enfrentarse a Urrutikoetxea, pero todo fue en balde ante la velocidad y el juego de Oinatz Bengoetxea, que terminó atropellando al de Arbizu y dándole el pase al delantero de Leitza que, de paso, mandó un recado al campeón, que sabe que no lo tendrá nada sencillo.

«Vísperas de mucho, días de nada», se suele decir y algo así les sucedió a los aficionados que llenaron el Labrit, pero que se quedaron con ganas de más emoción y tuvieron que rendirse ante la superioridad de Oinatz Bengoetxea, que selló su clasificación en apenas 38 minutos y 172 pelotazos.

Con un Ezkurdia atascado, incapaz de imprimirle viveza a sus pelotazos, no necesitó demasiado el de Asegarce para escaparse irremediablemente de inicio en el marcador (1-6).

Como sucede en este tipo de resultados tan abultados, es innegable que Joseba Ezkurdia ha tenido partidos mucho más brillantes, sin necesidad además de tener que retrasarse demasiado en el calendario, pero tampoco se puede pasar por alto que Oinatz Bengoetxea acertó plenamente en su estrategia.

E incluso el material escogido por su rival le ayudó en su idea de romper el partido desde el inicio, buscando los pies a su oponente, jugándole por bajo.

Ezkurdia se vio atropellado en el juego en corto del de Leitza y vio cómo el partido se le escapó casi sin darse cuenta, con un parcial de 14-0, del 7-4 al 21-4. Por si no lo tuviera lo suficientemente complicado, sintió un pinchazo en la espalda al tratar de llevar un saque en el 18-4. Un golpe de rabia para lograr el 21-5 –entrando de aire al saque– fue su única e insignificante respuesta a un rival muy superior.