2017 URT. 02 Elkarrizketa MARIO COIRA Y SERGIO GARCÍA GUITARRA Y VOZ Y BATERÍA DE HIGHLIGHTS «Ahora componemos con el corazón y nos gusta hacerlo así» HighLights es una de las bandas más emocionantes aparecidas en Bizkaia a lo largo del último lustro. Con apenas unos pasos demostraron ser una maquinaria idónea para la fabricación de hard rock con clase y personalidad. El 5 de enero presentarán «Shine» en Kafe Antzokia de Bilbo junto a Fetitxe. Izkander FERNANDEZ BILBO HighLights lo ha hecho todo tan bien y tan rápido que sorprende que lo que vaya a estrenar sea su primer larga duración. Aparecieron en gaztetxes en 2009 tocando versiones de Guns N’ Roses y Kiss además de algunos temas propios. Pronto empezaron a demostrar que eran una banda con mucho recorrido. Tras varios cambios de formación, con la llegada de Miguel Moral, el cuarteto de Arrigorriaga ve la necesidad de crecer y publica “Storming the Gates” (atronando a las puertas), un sobresaliente EP de hard rock de influjo setentero que los coloca en la órbita. Y menuda órbita: segundos en el Villa de Bilbao, actuación en el Azkena Rock Festival, telonean a Michael Monroe y Airbourne y giran junto a los suecos Sewergrooves durante nueve fechas. Ahora afronta la publicación de su primer LP, un jugoso disco compuesto por nueve temas en el que han dejado de lado el aspecto más excéntrico del hard rock para centrarse en el rock con mayúsculas. ¿Consideran «Shine On» su primer disco? En cierta medida sí porque es el ejercicio en el que realmente se estrena esta formación por completo. Para “Storming the Gates” algunos temas venían de antes y Miguel, que acababa de llegar, puso otras dos nuevas composiciones. Es algo que veníamos hablando desde que estamos los cuatro: cuando publiquemos el primer disco es cuando realmente se va a ver nuestra capacidad como banda. ¿Cuánto cambia el proceso de componer un EP a componer un disco completo? La democracia se lleva una buena parte a la hora de poner todo en común y es quizá el mayor cambio. El hecho de tener que acordar qué ideas usar, qué riffs o qué melodías. ¿Y a la hora de grabar? Con “Storming the Gates” apenas probamos nada. Fue más rápido y mecánico. Hay que tener en cuenta que el EP lo grabamos en diez días y que para “Shine On” hemos tardado un mes más. Para el disco completo hemos probado y jugado mucho más. Hemos trabajado de una forma más concreta y personal. Con sesiones de catorce horas parando lo justo para dormir y volver al día siguiente. ¿Están satisfechos? Es normal pensar que podríamos haber probado o trabajado más. Es normal tender a ser autocríticos cuando publicas un disco, pero en este caso, estamos muy satisfechos con el resultado de nuestro trabajo. ¿La línea compositiva es algo que viene dado o existe debate y consenso? Lo adecuado sería decir que existe un equilibrio entre lo que viene dado y lo que se debate y se consensúa. Todo surge de lo que viene dado solo que en ocasiones el proceso puede ser más o menos fluido. Lo que no hacemos es acordar escribir una canción que suene a esto o a aquello. Lo que sale sale y tiene que ver con lo que te gusta que no es otra cosa que una coctelera en la que cabe todo lo que has escuchado a lo largo de tu vida. ¿El objetivo estilístico no entra en el debate? Hemos tenido conversaciones que giran en torno a esa idea pero al final simplemente nos dejamos llevar por lo que nos sale sin sentir la necesidad de hacer experimentos. Tenemos más puntos en común que puntos que nos alejen. Las ideas que llegan al local de ensayo son ideas con las que todos nos sentimos cómodos y disfrutamos a la hora de componer. ¿Su sonido encaja en la época musical que va desde 1969 a 1975? Puede. Pero también en el 90, en 2000 o en 2016 que estamos ahora. Nuestra idea es no cerrarnos a nada ni por estilo ni por época. Aunque el resultado está ahí, nuestro sonido está ahí y a la gente le va a ser familiar y va a poder identificarlo más fácil con una u otra época, nosotros creemos que lo que hacemos guarda cierta atemporalidad. ¿Consideran componer algo atendiendo más a la cabeza que al corazón? De momento no. No nos movemos por ese terreno ni sabemos si alguna vez vamos a hacerlo. De hecho, no tenemos claro si nos gustaría que llegase un escenario en el que tener que decidir si componer con la cabeza o con el corazón. Ahora componemos con el corazón y nos gusta hacerlo así. ¿A qué puede aspirar una banda como HighLights desde este inicio de 2017? Quizá a cumplir con las etapas y los objetivos a corto plazo. Así que justo en este momento, a llenar el Kafe Antzoki en la noche del 5 de enero. Llenar como Willis Drummond el otro día y que haya un punto de locura con gente en la calle sin entradas. Lo siguiente podría ser que nos siguieran llamando de festivales de verano. Entrar por nuestro propio pie en el Azkena. Salir a tocar fuera. En definitiva, HighLights aspira a seguir trabajando como hasta ahora, a que nos sigan llamando para tocar en directo y a que la gente nos valore. Seguir abriendo el círculo y llegar a más gente. ¿Dónde llega HighLights en la actualidad? Sobre todo a Bizkaia. Aunque ya hemos salido en muchas ocasiones fuera. Luego está internet. Que te lleva a lugares lejanos gracias a tu música pero en los que no puedes tener presencia física. Nos han comprado “Shine On” en formato digital desde Alemania, Estados Unidos o Lituania. Incluso el pack de entrada para el Antzoki más disco nos lo han comprado desde Anglet. Nos han pinchado en radios alemanas, francesas y lituanas. Estamos contentos y, a la par, un poco asustados porque todo lo que nos llega nos llega sin que nosotros hayamos hecho nada especial ya que no nos hemos preocupado demasiado por la difusión del disco a esos niveles. ¿Los títulos de los discos guardan siempre un significado? “Storming the Gates” era una especie de carta de presentación. Era un poco como nosotros llamando a las puertas para darnos a conocer. Ahora ya un disco entero, hecho por todos… “Shine On”, brillar. Es el momento de brillar. A veces bromeamos con que el título del EP hacía referencia a nosotros atronando las puertas y que una vez que pasa la tormenta, sale el sol y empieza a brillar. Lo que sería “Shine On”. ¿Es necesario cuidar el disco en su totalidad? ¿No solo lo que se ve, también lo que se escucha? Ya que habíamos trabajado mucho en lo que había dentro del disco creíamos necesario trabajar también el aspecto gráfico. Aunque es cierto que deberíamos hacer algún curso de posado porque en las fotos parecemos cuatro escapados de algún sitio. ¿La autogestión es una necesidad? Tampoco hay otras opciones ni la auto producción es algo malo. A nuestro alrededor las bandas que lo hacen bien llevan auto produciéndose años. En otro momento podría sonar a que te haces de menos si te auto produces pero en los tiempos que corren no. Quizá sea por una cuestión cultural. Porque venimos de otro universo en el que había sellos que te movían el disco y te buscaban conciertos. Pero a día de hoy la autogestión es la mejor vía que le puede quedar a una banda de pequeño o mediano formato. ¿Aporta libertad? Sí. Y lo apreciamos pero también es cierto que no sabemos lo que es estar atado a una discográfica. Es simplemente tener más cosas en la cabeza. Saber si se te acaban los discos y tienes que pedir más copias. O las camisetas que hay que llevar a cada concierto. Estar alerta y ser previsor. De todos modos, nosotros no conocemos la otra cara. Probablemente sea más cómodo que todo esto te lo haga un tercero. ¿Existe mucho salto entre ser el telonero y ser la banda que tiene que llenar la sala? A veces no eres consciente y te asalta la preocupación de que solo quedan dos semanas. Empiezan los nervios. Aunque en líneas generales consideramos que estamos bastante tranquilos. Nosotros vamos a dar el mismo concierto pero no nos presionamos. Que venga quien quiera venir y que se lo pase bien. Aunque está claro que cuantos más vengan, mejor. ¿El mismo concierto que veníamos viendo hasta ahora? En cuanto actitud sí. En cuanto a repertorio está claro que las canciones del disco nos dan una nueva dimensión a la hora de diseñar el repertorio. Antes íbamos más a piñón fijo. Ahora jugamos con diferentes intensidades. Sobre las tablas de Kafe Antzokia les acompañará Fetitxe. Fue casi sin pensarlo y su nombre surgió de una forma natural. Fetitxe también son de Arrigorriaga, están creciendo y compartimos experiencia ya que ellos también han quedado segundos en el Villa y actuarán en Azkena. ¿Ocurre algo en Arrigorriaga? Supongo que en parte es una coincidencia y en parte es gracias a Pedro Ortega, profesor de guitarra de Artizarra, una academia que hay en el pueblo por donde hemos pasado miembros de HighLights, Fetitxe o Boogie Riders. Hay cultura rockera en el ambiente aunque la mezcla es un tanto variopinta. Están Compromiso Antisocial que son punk y que van a ver a Boogie Riders a un concierto pese a que estos hagan blues. Y viceversa. Nos movemos todos por los conciertos de todos. DESEOS «En definitiva, HighLights aspira a seguir trabajando como hasta ahora, a que nos sigan llamando para tocar en directo y a que la gente nos valore» AUTOCRÍTICA «Es normal tender a ser autocríticos cuando publicas un disco, pero en este caso, estamos muy satisfechos con el resultado de nuestro trabajo» RETO «Es algo que veníamos hablando desde que estamos los cuatro: cuando publiquemos el primer disco es cuando realmente se va a ver nuestra capacidad como banda»