2017 URT. 06 La Inteligencia de EEUU ratifica que Rusia interfirió en las elecciones El director de la Inteligencia Nacional de EEUU, James Clapper, mantuvo ayer en el Congreso sus acusaciones al reafirmar que Rusia llevó a cabo ciberataques para tratar de interferir en las elecciones presidenciales del pasado noviembre, a pesar del escepticismo mostrado por el presidente electo, Donald Trump. Aseguró que es no hay forma de medir su impacto en la decisión de los electores, pero afirmó que Rusia se ha convertido en «una gran amenaza». Azken eguneraketa: 2017 URT. 06 - 00:26h GARA WASHINGTON El director de Inteligencia Nacional estadounidense (DNI), James Clapper, advirtió ayer de que los ciberataques de Rusia se han convertido en «una gran amenaza» para los intereses de Estados Unidos y ha vuelto a señalar a Moscú como responsable de los ciberataques detectados durante la última campaña electoral. Pero Clapper no proporcionó nuevas pruebas que podrían demostrar la injerencia rusa al señalar que no podía revelar más información, y adelantó que la semana próxima se publicará un documento con información desclasificada. Clapper compareció en una audiencia en el Comité de Servicios Armados del Senado sobre esos ciberataques atribuidos a Rusia y cuyo objetivo fue, según la Inteligencia estadounidense, ayudar a Donald Trump a ganar los elecciones presidenciales. Rusia ha negado su implicación y Trump también ha puesto en duda las conclusiones de las agencia de espionaje de EEUU, pero los servicios de Inteligencia mantienen sus acusaciones. Trump acusó a los servicios de Inteligencia de tratar de «construir un caso» para desacreditar su victoria. Estrategia «multifacética» Según subrayó Clapper, la comunidad de Inteligencia sostiene ahora «con mayor firmeza» que en octubre, cuando divulgó sus primeras conclusiones al respecto, que Rusia quiso interferir en las elecciones no solo con ciberataques, sino con una estrategia «multifacética» que incluyó también propaganda y desinformación. El jefe de la DNI no entró a valorar si la injerencia rusa influyó en el resultado de las elecciones, ganadas por Trump frente a su rival demócrata, Hillary Clinton, y tampoco dijo si las acciones rusas fueron un «acto de guerra» al ser preguntado por los senadores. Puntualizó que Rusia «no cambió ningún conteo de votos o algo por el estilo» y apuntó que «no hay forma de medir el impacto» que la divulgación de los correos electrónicos haya podido tener en «las decisiones de los electores». Clapper, el subsecretario de Defensa para Inteligencia, Marcel Lettre, y el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Mike Rogers, entregaron una declaración conjunta en la que afirman que «Rusia es un ciberactor en todos los sentidos, que representa una gran amenaza para el Gobierno, el Ejército, la diplomacia, el comercio y las infraestructuras clave». «Evaluamos que solo funcionarios del más alto rango en Rusia pudieron haber autorizado los recientes robos y revelaciones centrados en la elección (en EEUU)», aseguraron. El presidente saliente, Barack Obama, recibió ayer un informe clasificado de Inteligencia sobre esos ciberataques mientras que Trump se reunirá hoy con los responsables de la CIA, el FBI y la DNI para conocer los detalles de la investigación. Según publicó ayer el diario “The Wall Street Journal”, Trump, quien asumirá la Presidencia de EEUU el 20 de enero, tiene intención de reformar los servicios secretos del país ante la creencia de que algunas agencias están sobredimensionadas o politizadas, algo que negó uno de sus portavoces, Sean Spicer. Una hora antes del inicio de la audiencia en el Senado, Trump escribió en Twitter que «los medios pretenden hacer creer que estoy en contra de los servicios de Inteligencia, cuando en realidad yo soy un gran fan». Obama defiende su legado en carta a los estadounidenses Barack Obama destacó ayer los logros de su Gobierno en una carta a los estadounidenses para defender su legado en materia de atención de salud pública y otros avances que su sucesor, Donald Trump, pretende desmantelar. «Cuando me preparo para pasar el bastón y hacer mi parte como ciudadano privado, estoy orgulloso de decir que hemos establecido una nueva fundación para los EEUU», expresó. Citó la recuperación económica, la reducción de operaciones en Irak y Afganistán, la drástica caída en la dependencia del petróleo extranjero y los acuerdos de París sobre cambio climático. Y aludió a la reforma del sistema de salud pública (Obamacare), que valora por encima de todo y que Trump se propone eliminar. Obama ya lanzó una ofensiva del Partido Demócrata para tratar de salvar el Obamacare en el Congreso, preparando sus tropas para lo que se perfila como la primera batalla del próximo Gobierno. El vicepresidente electo, Mike Pence, hizo lo propio y dijo: «El primer punto de la agenda es rechazar y substituir Obamacare». Obama recalcó, además, que EEUU «ha iniciado la ardua tarea de revertir la desigualdad», y señaló que «no ayudará retirar la cobertura médica a 30 millones de personas», como tampoco lo hará negar el pago de horas extras, privatizar los servicios de salud o permitir que el sistema financiero representado por Wall Street «vuelva a regularse a sí mismo».GARA