GARA Euskal Herriko egunkaria

¿Libertad o barbarie?


Aunque prefiero el ágora al decreto del Areópago, que nadie espere de mí un elogio de la libertad de expresión miltoniano. Pasada la crisis del compromiso sartreano, y el cambio del paradigma de la intelectual «comprometida» a la «revolucionaria», me muevo en el terreno contradictorio de la reivindicación y la denuncia a partes iguales. Cal y arena. Defensa con matices, no a ultranza.

Las opiniones son apreciaciones subjetivas que pueden chocar, inquietar e, incluso, herir. Tras la tormenta mediática desatada por la campaña del autobús de “Hazte oír”, la performance carnavalesca y la emisión de ETB1, me preocupa la ausencia de debate sobre cómo actuar ante las tesis revisionistas y el negacionismo, o si podemos justificar coherentemente la pornografía y la supremacía sexual en clave de humor o, por el contrario, están condenados a la discrecionalidad. ¿Es plausible la restricción motivada por la protección de otros intereses sociales? La libertad de expresión está considerada como la piedra angular de la democracia liberal. Ahora bien, ¿cuántas veces se ha invocado la libertad de comunicación y creación para fabricar mentiras y falsedades para consumo de inocentes? ¿Cuáles son las condiciones sociales y políticas para la realización efectiva del derecho a la libre expresión?