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MEMORIA HISTÓRICA

El Ejército entierra a José Sanjurjo en Melilla como si fuera un héroe

El Jefe de Estado Mayor del Ejército tuvo que salir ayer a dar unas explicaciones inconsistentes después de que se descubriera que los restos de José Sanjurjo han sido enterrados con honores en Melilla. El golpista estaba inhumado en la cripta de Los Caídos de Iruñea junto a Emilio Mola y sus restos se habían exhumado en noviembre.


Los restos de José Sanjurjo fueron inhumados de nuevo en el Panteón de los Héroes Regulares de Melilla en una ceremonia secreta celebrada el 23 de marzo. En el acto tomaron parte militares de alto rango, entre los que se encontraba el actual Comandante General de Melilla, Fernando Gutiérrez, y también tomó parte en ella Juan José Imbroda, presidente de Melilla y senador por el PP.

El escándalo suscitado por el homenaje al golpista obligó a dar explicaciones al Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME), que aseguró que no se le rindieron «honores militares». Según el comunicado del JEME, se autorizó el entierro a petición de la familia «atendiendo a que fue Comandante General de Melilla, estuvo al mando de las fuerzas Regulares y estaba en posesión de dos cruces de la Laureada de San Fernando». El JEME niega que fuera una ceremonia secreta y prefiere referirse a ella como una despedida «íntima y privada», además de «sencilla». Asimismo, entiende que no se le rindieron honores puesto que «no formó ninguna unidad ni piquete» y tampoco hubo banderas ni cornetines.

Los datos desmienten, sin embargo, que hubiera sido un entierro corriente y el periodista Ignacio Cembrero desveló para “El Confidencial” que los restos del golpista habían cruzado el estrecho en un helicóptero del Ejército de Tierra. EH Bildu ha solicitado la comparecencia de la titular de Defensa, María Dolores de Cospedal, para que dé explicaciones en el Congreso y ha enviado varias preguntas escritas al Gobierno.

Este periódico no ha podido determinar cómo llegaron los restos hasta los militares. Cabe recordar que, el pasado 16 de noviembre, fueron exhumados de la cripta de Los Caídos los restos de Sanjurjo, Emilio Mola y otros golpistas. El Ayuntamiento de Iruñea –consciente de que una hermandad católica celebraba misas en regularmente en su honor– decidió clausurar por razones sanitarias el uso de la cripta como cementerio. Esto obligó a retirar los restos humanos, una tarea que se encomendó a la Sociedad de Ciencias Aranzadi y que quedó en manos de su presidente, el forense Paco Etxeberria.

El contenido que guardaban los distintos sarcófagos se entregó a funcionarios del Ayuntamiento, que los repartieron entre las familias. Ninguno de los familiares afectados puso pegas sobre el procedimiento seguido, a excepción precisamente de la familia de Sanjurjo. Por un lado, una de las hijas del golpista, Carlota, llegó a amenazar con ponerse «en medio» para que los restos no se pudieran exhumar sin «llevársela por delante». Los Sanjurjo interpusieron recursos llegando a acusar al Ayuntamiento de «profanación». Pero la vía judicial no les funcionó porque, entre otras cosas, tras un arranque dubitativo, el Arzobispado se alineó con el Ayuntamiento. La familia del golpista estuvo ayudada por la exconcejal de UPN de Cultura, Paz Prieto, que se erigió en representante de los descendientes.

Finalmente, Carlota Sanjurjo no cumplió su amenaza y ni siquiera estuvo presente el día que se entregaron los restos. Sí que fueron testigos del proceso el vicario del Arzobispado y representantes de la Hermandad de los Caballeros Voluntarios de la Cruz (la que organizaba las misas en su honor). El acto fue muy discreto por expreso deseo de las familias afectadas (además de Mola y Sanjurjo, había restos de otras seis personas).

La clave, un panfleto carlista

El medio que ha reventado la ceremonia secreta en Melilla es un panfleto carlista titulado “Siempre p’alante”. En él, uno de los hermanos caballeros de la Cruz da noticia de que «el 23 de marzo» los restos de Sanjurjo «recibieron los honores propios de su rango y descansan en Melilla en la avanzada de España junto a las Columnas de Hércules. Plus Ultra». Este artículo lo firma Fermín de Musquilda, seudónimo que utiliza Fermín Garralda. GARA intentó ponerse en contacto con él a través del exprior de la hermandad, pero Garralda no quiso contestar. Además de narrar el entierro secreto, el hermano asegura que los restos se exhumaron en Iruñea «con vileza e inquina» y fueron recogidos por «un noble representante». Garralda se refiere al alcalde de Iruñea, Joseba Asiron, como «talibán marxista separatista».

El periodista local Enrique Delgado contrastó con operarios del cementerio la veracidad del relato. Fueron estos empleados los que señalaron que se trató de una ceremonia «secreta», que tuvo lugar dentro del denominado Panteón de los Héroes, que no está abierto al público. Los testigos relataron a Delgado la presencia del presidente Imbroda y del actual Comandante General de Melilla.

Delgado no está para nada satisfecho con las explicaciones del Jefe del Estado Mayor. La versión de que se le entierra en el panteón por haber dirigido a los regulares «es un despropósito», a juicio del periodista melillense. Como prueba, recuerda que en ese mismo cementerio, en un humilde nicho, sin honores ni menciones, se encuentra también Manuel Romerales Quintero, el Comandante General de Melilla que siguió fiel a la República tras el golpe de estado de 1936 y que fue ejecutado por sus propios hombres «tras sacarle del cuartel con una pistola en la cabeza».

Declaraciones

«Lo normal hubiera sido llevarlo a un panteón familiar, no a un lugar de honor que supone un agravio»

Enrique DELGADO

Periodista melillense

«¿Considera el Gobierno que Sanjurjo es un héroe? ¿Cree que estos hechos son acordes a la Memoria Histórica?»

Jon IÑARRITU

Diputado EH Bildu

«Se realizó una sencilla ceremonia, íntima y privada»

Jefatura del Estado

Mayor del Ejército