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OPERACIÓN ANTICORRUPCIÓN EN EL FÚTBOL ESPAñOL

Detenido Ángel María Villar, el «último gran caudillo» del fútbol

El «Soule» era un deporte practicado en la Edad Media y considerado por algunos antecedente del fútbol. Desde ayer es el nombre de la operación anticorrupción dirigida por la Audiencia Nacional y que ha conducido al bilbaino Angel María Villar, mandamás del fútbol español, su hijo Gorka y dos dirigentes más a los calabozos policiales.


Si el malogrado, irrepetible y, a lo que se ve, julioverniano periodista argentino Dante Panzeri se levantara de esa tumba en la que lleva revolviéndose desde justo antes del Mundial de Argentina de 1978, diría aquello tan recurrente de «os lo avisé». O como ilustraba ayer otro lúcido periodista, Rubén Uría, ese aserto tan castizo de «ya lo decía yo...». Panzeri legó allá a finales de la década de los setenta del siglo pasado uno de sus libros sagrados, ‘‘Burguesía y gangsterismo en el deporte”. Hombre de principios al que ni la dictadura de Videla tapó la boca, ya denunciaba en esos tiempos que «al fútbol de hoy –de ayer entonces, pero de hoy también– le faltan tres cosas: dirigentes, decencia y wines». Y como sus opiniones eran cortitas y al pie, cual centro listo para ser rematado, escribió: «Mundialmente, el deporte –el fútbol– es una logia secreta. Una secta socialmente contrabandista sin eludir Aduanas. Una secreta logia con apariencia de universalizada apertura a las leyes ordinarias de la sociedad. Un neocuatrerismo ajustado al Derecho. Una chantocracia chantajista».

El «último gran caudillo de la FIFA» ha caído, como titulaba la BBC ayer tras la detención, esperada o inesperada, de Ángel María Villar. El francés Michel Platini, otro de los suyos hasta que la Justicia hizo justicia, sentenció al ser preguntado por el dirigente bilbaino que «necesitaría varios artículos de Wikipedia para retratarle. Es el líder deportivo más exitoso de todo el planeta y quizá de la galaxia». Desde ayer, si uno rebusca en la Wikipedia sobre la vida, obra y milagros de Ángel María Villar –que para eso tenía entre sus libros de cabacera ‘‘Camino’”, la obra de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei– puede leer la siguiente actualización a su extenso cirrículum: «El 18 de julio de 2017 fue detenido por supuesta malversación de fondos públicos». Él y su hijo, y mano derecha, Gorka, el mismo que hace solo unos meses, antes de ser reelegido como presidente de la Federación Española de Fútbol por octava vez consecutiva, con el asentimiento de todos los palmeros de las federaciones territoriales, se despachó con un «de mi padre he aprendido a ser honrado». Los dos han dormido en calabozos policiales.

Villar fue detenido ayer en el marco de una operación anticorrupción dirigida por la Audiencia Nacional acusado presuntamente de impulsar partidos de la selección para lograr contraprestaciones personales, apropiación de fondos de la federación, causando perjuicio a la misma, amaños y enriquecimiento ilícito. El dueño y señor del fútbol español hasta la fecha habría obrado en beneficio de una sociedad que pertenece a su hijo para la obtención de millonarios contratos en materia de derechos de imagen y retransmisión de partidos de la selección española desde 2011. Asimismo, le acusan de ofrecer sobornos a dirigentes para obtener su respaldo de cara a su reelección como máximo mandatario del fútbol español.

En el marco de la bautizada como ‘Operación Soule’, que se inició hace más de un año tras de denuncias del Consejo Superior de Deporte, también fueron detenidos Juan Padrón, vicepresidente económico de la Federación, así como Ramón Hernández Bassou, secretario general de la Federación tinerfeña.

La UCO habría tomado la decisión de intervenir después de haber registrado escuchas telefónicas durante los últimos tres meses en las que Villar y su hijo habrían revelado maniobras lucrativas para ambos a pesar de que Gorka nunca ha ocupado un puesto en la Federación.

La redada que supervisa el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz se produce al margen de otros procesos en los que Villar se encuentra investigado, como el ‘Caso Haití’. Tras las detenciones y registros en despachos y federaciones, la «familia del fútbol», como le gustaba definir a su entorno, se queda huérfana de padrino.

 

El «exfurbolista» de Bilbo que se fue para cuatro años a Madrid y ya lleva 29...

Ha visto pasar a cuatro jefes de Gobierno español, tres papas y hasta un nuevo rey de España. Ángel María Villar colgó las botas en el Athletic para dedicarse a dirigir el fúrbol o fúlbol –como gusten–, junto a su mujer y dos hijos se embarcó allá en el lejano 1988 hacia Madrid para una aventura que esparaba solo durara cuatro años y volverse para Bilbo. Pero ya lleva 29, considerado en su día el quinto hombre más importante del fútbol mundial, tras Joseph Blatter (presidente de la FIFA), Michel Platini (presidente de la UEFA), el paraguayo Nicolás Leoz (presidente de la Conmebol) y Julio Grondona (presidente de la Asociación de Fútbol Argentina). Los cuatro cayeron como un dominó tras destaparse el ‘FIFAgate’ en 2015. Sólo él, Villar, el «honrado» Villar, como recuerda el periodista Rubén Uría le catapultó el otrora todopoderoso José María García, resistía «todavía y siempre al invasor». Hasta hoy. Sorpresa a medias, por aquello de que se ironizaba con que a Villar no le sacaban de la presidencia de la Federación ni los GEOS, es evidente que su gestión, incluido su lado más oscuro, ha pervivido con la aquiescencia no solo de las federaciones territoriales y sus dirigentes sino de buena parte de la prensa y medios de comunicación. Con una oratoria bastante limitada, Villar, nacido en la calle Luis Briñas, pegada al viejo San Mamés en el que jugó, es otro de esos hombres ‘campechanos’, amigo de sus fieles, que ha sabido mantener prietas las filas gracias a que todo lo que tocaba lo convertía en euros... J.V.