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MÚSICA ANTIGUA

El merecido homenaje de la Quincena a Claudio Monteverdi


Necesariamente, la Quincena Musical de Donostia debía dedicar uno de sus conciertos a Claudio Monteverdi en el 450 aniversario de su nacimiento, una efeméride que están celebrando las instituciones musicales de todo el mundo. Monteverdi, uno de los músicos más revolucionarios de la historia, ha recibido este curso numerosos homenajes en Bilbo –el teatro Arriaga le ha dedicado media docena de espectáculos- pero en Donostia los homenajes al mayor músico de la época de Cervantes han sido prácticamente inexistentes. Así que la Quincena le ha pedido deshacer ese entuerto a un colaborador habitual del Ciclo de Música Antigua, Eduardo López Banzo, director del conjunto instrumental Al Ayre Español, que esta vez se trajo consigo a la contraparte vocal surgida en 2008 al amparo de dicha agrupación, Vozes del Ayre.

Los cinco cantantes escogidos por López Banzo tenían los mimbres vocales perfectos para los madrigales de Monteverdi y construyeron momentos de gran belleza tímbrica, pero hubo un elemento que produjo sentimientos encontrados: el clave.

López Banzo es un magnífico clavecinista y no pudo evitar dar muestras de ello mientras acompañaba a los cantantes, pero el exceso de presencia del instrumento, especialmente en los madrigales del Libro V, terminó empañando algunos juegos con el silencio y los contrastes dinámicos y expresivos con los que Monteverdi subraya la intención poética de los textos. La omnipresencia del clave resultó más natural en los madrigales del los Libros VI y VIII, más refinados también en su desarrollo teatral y que permitieron a los cinco cantantes mostrar sus virtudes, especialmente en un “Lamento della ninfa” de impecable ejecución y gran intensidad dramática.