2017 AZA. 08 Memoria y Teatro Carlos GIL Analista cultural De memoria. Este artículo creo que me lo sé de memoria, que es algo que me interpela de manera cíclica y que no sé resolver de otra manera que colocándome en la duda metódica. Pero antes de ayer, en un acto donde se hablaba precisamente de “memoria y teatro”, la embajadora de la República de Polonia, en un perfecto español, nos dio pistas. Relató la historia del teatro polaco, que siempre ha sido un “teatro serio”. Que en el tiempo en que Polonia estaba repartida en varios Estados, que no tenía estado, pero era una nación, el teatro polaco se dedico a crear una identidad, un repertorio para ir configurando una memoria histórica, una manera de ser polaco. Y hablaba de que fue así en siglo XIX y XX y que ahora, con todo lo que está sucediendo con el nacionalismo ultra que gobierna en Polonia, se mantiene esa tendencia al “teatro serio”. Y quizás más que nunca. Es decir, esta señora, lo juro, cuando la saludé, dijo con su voz de trueno, “No hablamos de Catalunya”. Y cuando acabó su intervención pensé: Esto es hablar de Catalunya, de Euskal Herria. Esto me lleva a colocarme de nuevo en la conciencia de que el teatro no puede ser un entretenimiento, que no puede considerarse ocio, sino Cultura. Y Cultura comprometida con su tiempo, sus gentes, su sociedad, pueblo, o como queramos señalarlo. De memoria y teatro. Todo es cuestión de una decisión política de largo alcance.