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MEDIDAS EXTREMAS

De vuelta a Islandia con escala en Donostia


E n la anterior edición de Zinemaldia fuimos testigos del regreso cinematográfico a su país natal de Baltasar Kormákur, en la actualidad afincado en Hollywood. Lo digo, porque este año ha rodado su próximo estreno “Adrift”, protagonizado por Shailene Woodley y Sam Claflin. Había hecho su primera incursión en el mercado anglosajón con una producción propia que aquí se tituló “Verdades ocultas” (2005), pero fue con un remake en inglés de otra producción suya “Reykjavik-Rotterdam (2008), que dirigió personalmente con la nueva denominación de “Contraband” (2012) y con Mark Wahlberg al frente, cuando dio el salto definitivo. Luego vinieron sendas realizaciones taquilleras con “2 Guns” (2013) y “Everest” (2015) con espectaculares y lujosos repartos.

Pese a semejante afianzamiento en la industria del cine estadounidense, Kormákur sintió la llamada islandesa y rodó allí un thriller de ambiente más gélido como los que le dieron fama internacional en sus comienzos. Pero del nuevo mundo se trajo la influencia genérica del thriller de venganza con ciudadano normal que saca su lado más agresivo para defender a los suyos, esquema que ayudó a implantar hace unas décadas Charles Bronson.

Fue así como “Eidurinn” se presentó en Donostia, siendo fiel a la etapa autoral de Kormákur en Islandia, cuando lo hacía prácticamente todo tanto detrás como delante de la cámara. Protagoniza, coescribe, dirige y produce la historia de una médico, que se inspirará en la dureza y exigencia de su especializada profesión de cardiocirujano, para secuestrar y torturar al novio de su hija adolescente, un peligroso narcotraficante que pone en peligro la seguridad familiar. Bajo la acción subyace la reflexión sobre los límites morales de la reacción violenta del ciudadano cuando se siente indefenso ante un ataque externo.