2018 URT. 08 OSASUNA El Sadar ríe un trimestre después Una acción de Fran Mérida y el debut de Barja en el estadio iruindarra desencadenan una reacción vital en los últimos veinte minutos. Natxo MATXIN OSASUNA 4 VALLADOLID 2 Un trimestre después, Osasuna volvió a ganar en El Sadar. Nueve meses más tarde, se le pitó un penalti a favor, transformado por Fran Mérida, determinante en la remontada. Y el estadio iruindarra disfrutó de las primeras pinceladas, con gol incluido, de un jugador de la casa, Kike Barja, que apunta a futbolista que va a dar muchas alegrías a su hinchada. Tres apuntes positivos que enmascaran, sin embargo, un equipo de doble y contrapuesta cara, el indolente y con escaso juego que perdía 1-2 en el minuto 70, y el orgulloso y corajudo, aunque con similar dosis menor de fútbol, que firmó el revolcón, a raíz de una jugada individual de un Fran Mérida que había perdido balones importantes hasta ese momento. El mismo Osasuna ciclotímico que había provocado considerables muestras de disgusto de su parroquia, en forma de cuantiosos pitos al final de la primera parte, y arrancó después aplausos en el fragor de su reacción y en la ovación final por el 4-2 definitivo. Sensaciones tan contrapuestas que no permiten adivinar si el segundo triunfo conse- cutivo de la escuadra navarra va a traer consigo una nueva racha positiva o va a ser flor de un día. Ante semejante Yin Yang, lo más provechoso fueron los tres puntos que, de sacar adelante el encuentro aplazado ante el Nàstic, permitirían volver a meterse en el play-off y acercarse a la cabeza de la tabla. Le quedan, en todo caso, a los pupilos de Diego Martínez unos cuantos conceptos básicos, especialmente en el aspecto defensivo, que corregir si quieren volver a ser uno de los serios candidatos al ascenso. Ingente labor de limpieza Porque este Osasuna dejó de nuevo patente que no sabe ni gestionar ni cerrar los encuentros cuando se pone por delante, mucho menos cuando lo consigue en los primeros compases, como fue el caso de ayer. Con muy poco, el Valladolid logró darle la vuelta al luminoso en un terreno de juego que, como se preveía, resultó complicado, pese al ingente y destacable trabajo realizado por los empleados del club, de la limpieza y voluntarios de Sadar Bizirik. Los cambios, también de sistema –tres defensas–, salvaron los muebles en veinte minutos en los que se vieron tres goles locales y la irrupción de savia nueva que, junto a los fichajes del mercado invernal, pueden poner en tela de juicio la condición de intocables de algunos jugadores. En el viejo Nervión se verá si las buenas sensaciones se confirman como tendencia o vuelve a aparecer la versión gris del cuadro rojillo.