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ALAVÉS

El Glorioso vuelve a atacar

Manu García marcó el único gol del partido que permite al Alavés salir del descenso y conseguir una ventaja de dos puntos. De la misma forma, iguala en la general con el Levante, decimosexto y con 18 puntos.


ALAVÉS 1

SEVILLA 0

 

Hay victorias que valen más que otras, no literalmente porque todas tienen la recompensa de tres puntos, pero la situación en la que se obtienen sí que da un plus de alegría. El Glorioso, además de dar la sorpresa al sexto clasificado liguero, sumó tres puntos de oro que le permiten salir del descenso con cierta holgura. Fue el único equipo de los cinco últimos clasificados en ganar, y a consecuencia de ello los de Abelardo alcanzan en la general al Levante –con 18 puntos– y meten en el pozo al Deportivo de La Coruña, con dos puntos menos que el Alavés.

Era importante ganar. Es más, era hasta indispensable, pero al tener en frente a un rival de tal calibre, perder entra dentro de los planes. Los babazorros, sin embargo, quisieron dejar atrás la última derrota, la de San Mamés, que tan malas sensaciones dejó. Fue el peor partido desde la llegada del técnico asturiano, y el de ayer era una prueba para certificar si el partido contra el Athletic fue un mero desliz o, sin embargo, había tocado techo el efecto del preparador gijonés.

Y se confirmó que este Alavés está muy pero que muy vivo. Porque se puede ganar o perder, pero con la actitud y disposición de ayer poco se puede achacar –menos aún cuando al final vences al rival–. La primera nota positiva del partido fue todo lo que indirectamente genera la presencia de Guidetti. La llegada del sueco dará mucho juego al Alavés, y sobre todo a Munir o a los jugadores de segunda línea. El sueco no vio puerta –tuvo una muy buena ocasión ya con el 1-0 en el marcador–, pero fue protagonista en casi todas las jugadas ofensivas de los locales, con sus controles con el pecho –ya para el primer minuto provocó una falta– o arrastrando rivales para que Pedraza, Ibai o Munir aprovechasen los espacios generados.

Aun así, en los primeros minutos de tanteo, el Sevilla de Montella advirtió de su calidad, con cambios de juego que buscaban constantemente a un Jesús Navas que se fue apagando a medida que pasaban los minutos. Ben Yedder se desesperó con Laguardia y Ely, que por primera vez en Liga jugaban juntos. Es más, el francés no pudo aprovechar el inoportuno resbalón de Ely porque rápidamente entró a cubrir las espaldas Laguardia. Y así sucesivamente.

También se dice que los buenos porteros destacan cuando detienen los pocos disparos que van a puerta y Pacheco, que ayer disputó su partido número 100 con el Alavés, desvió a córner un lanzamiento potente de Geis, siendo esa acción la más peligrosa del equipo hispalense.

Banega ausente

El luminoso indicaba ya el minuto 37 y cierto es que los locales apenas se acercaron al arco defendido por Rico. Aun así, la presión bien coordinada también dificultaba la labor del Sevilla, que como bien dijo en la previa Abelardo, el principal objetivo era hacer sentir incómodo al rival y en cada robo salir rápido. En esas, Pedraza dispuso de dos buenas acciones que al final fueron a parar a las manos del guardameta. El artillero debutante también tuvo su oportunidad al recibir un buen pase filtrado de un Pina incansable, que daba aire cada vez que tocaba el cuero y, a la vez, su incorporación al ataque facilitaba construir jugadas hilvanadas. Nada que ver con el jugador de la última derrota.

Y si Pina y Manu García están compenetrados, significa que anulan la labor de los centrocampistas adversarios. Y así fue. Montella apostó por dar entrada a Geis en lugar de N’Zonzi, para formar dupla con Pizarro y así adelantar a Banega. No le funcionó y el ‘10’ estuvo lejos de su mejor versión: lento, apagado y falto de ideas. Geis y Pizarro tampoco estuvieron más clarividentes y para muestra, las ocho faltas que el Sevilla hizo en la primera mitad, con tan solo tres del Alavés.

En ese mar de dudas y a poco de comenzar la segunda mitad, Manu García hizo vibrar a Mendizorrotza con un gol de bella factura en la segunda jugada de un saque de esquina. Munir, que siempre acostumbra a levantar la cabeza, cogió un rechace y volvió a poner en el área; y el capitán, con una volea tras controlar con la zurda, sorprendió no solo a Rico –que dibujó con los ojos la trayectoria del balón–, sino a todos los presentes de Mendizorrotza.

Con la ventaja en el marcador entraron en juego las tácticas de ambos entrenadores. El italiano apostó por meter más gente en ataque con la presencia de Sarabia, sacando a Geis y retrasando a Banega, y después con dos puntas con la entrada de Muriel acompañando a un desaparecido Ben Yedder. Abelardo leyó esos movimientos y metió más piernas frescas –con Hernán sustituyendo a Guidetti– para lograr que la presión fuera tan insistente como en todas las fases del juego.

La expulsión por doble amarilla de Duarte en el minuto 82 –que estaba jugando con fuego– obligó al Alavés defender como gato panza arriba y fue entonces cuando se temió perder la ventaja mínima. Sin embargo, salió airoso de ese sufrimiento comandado por los jugadores más experimentados.

 

«Todos los jugadores han venido vacíos al vestuario»

El Sevilla llegaba a Mendizorrotza sin poder ganar desde la temporada 2001-2002 y esa racha se alarga gracias al gol de Manu García. Y esa diana, precisamente, vale para que Abelardo sea el cuarto entrenador con mejor promedio de puntos en Liga (12 puntos en seis partidos) y para fortalecer un feudo que ya suma su cuarta victoria, todas en los últimos cinco envites. «El objetivo pasa por Mendizorrotza», aseguró el propio técnico en la rueda de prensa posterior.

Ante este nuevo exitoso duelo Abelardo subrayó sentirse orgulloso del partido que disputaron sus pupilos: «El equipo ha estado a un grandísimo nivel en todos los aspectos». Así pues, a la hora de calificar el esfuerzo, con una puntuación del 1 al 10, el asturiano detalló que «le pongo un 11, porque los jugadores han venido vacíos al vestuario al concluir el partido».

En esta última jornada de la primera vuelta, en la que todo le ha salido rodado al Alavés, el míster valoró con cautela todo lo ocurrido y advirtió que el próximo fin de semana puede ser al revés. Aun así, no ocultó su satisfacción por salir del descenso y avisó que su equipo está en plena pelea por la salvación. A.U.A.