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Zuma se pliega al ANC y anuncia su dimisión inmediata

Horas después de afirmar que no dimitiría, Jacob Zuma anunció su renuncia inmediata, atendiendo al ultimátum del ANC y el mismo día en que la Policía realizó un operativo contra la poderosa familia Gupta, ligada a Zuma y al mayor caso de corrupción en el Gobierno.


El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, anunció anoche su decisión de dimitir como jefe de Estado tras la presión de su propio partido, el gobernante Congreso Nacional Africano (ANC), para que abandonara el poder. Su decisión fue recibida por los sudafricanos con alivio, ya que su imagen disminuye a medida que salen a la luz nuevos escándalos de corrupción.

«El ANC no quedará dividido en mi nombre», aseguró Zuma en un discurso dirigido a toda la nación desde el palacio presidencial, en Pretoria, tras dejar claro que no está de acuerdo con la decisión del ANC de cesarle.

Zuma agradeció a los sudafricanos «el privilegio» de haberles servido como presidente y dijo que ha sido todo «un honor». «Debo aceptar que si mi partido y mis compatriotas desean que sea relevado del cargo deben poder ejercer ese derecho y hacerlo de la manera prescrita en la Constitución», afirmó.

Por la mañana había asegurado que no dimitiría porque nadie le había explicado los motivos para hacerlo y porque lo consideraba «muy injusto» ya que consideraba que estaba siendo «victimizado».

Su partido le había dado un ultimátum bajo la amenaza de cerrar la cuestión con una moción de censura parlamentaria –que había sido presentada por la oposición hace unos días y a la que iba a sumarse el ANC–, cuyo debate estaba previsto. «No podemos mantener a Sudáfrica esperando más», argumentó el tesorero general del ANC, Paul Mashatile, en una comparecencia de prensa tras reunirse con los miembros del grupo parlamentario del partido.

La intención del ANC es que hoy mismo el vicepresidente del Gobierno y líder del partido, Cyril Ramaphosa, ocupe de forma inmediata el puesto que deja vacante Zuma, aunque la oposición insiste en reclamar la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones anticipadas al no estar de acuerdo con un simple relevo en la Jefatura del Estado.

Con el país pendiente de que Zuma aclarara su futuro, la Policía allanó por la mañana la lujosa casa en Johannesburgo de la polémica familia Gupta, ligada al presidente y en el centro de los escándalos de corrupción que le involucran.

El operativo se realizó en el marco del caso conocido como «Captura del Estado», en el que se investigan sobre el supuesto tráfico de influencias y desvío de fondos públicos a este clan familiar muy cercano a Zuma, y se saldó con tres detenidos, entre lo que figuraría, según medios locales, Ajay Gupta, uno de los tres hermanos, aunque el abogado que les representa lo desmintió.

El nombre del caso hace referencia a un informe publicado en 2016 por la entonces defensora del Pueblo, Thuli Madonsela, en que acusaba al presidente y a varios altos cargos de ilegalidades en la concesión de contratos públicos millonarios. Madonsela argumentaba que la familia Gupta tenían prácticamente bajo su poder al aparato del Estado, y aportaba testimonios y pruebas.

En diciembre, la Justicia ordenó al Gobierno establecer una comisión de investigación, a pesar de los intentos de Zuma, contra quien pesan actualmente 800 cargos, de frenar su avance.

 

Los Gupta, la familia india que susurraba al oído del presidente

Su nombre rima con escándalo. La sombra de los hermanos Gupta aparece en la mayoría de casos de corrupción que salpican a Jacob Zuma. Ajay, Atul y Rajesh Gupta crecieron en una familia de clase media en Saharanpur, al norte de India. En 1993, Atul voló a Johannesburgo, instigado por su padre a creer que Sudáfrica se convertiría en «la nueva América». Unos años más tarde se unirán a él sus hermanos, aunque la familia ha mantenido lazos en su región natal. En menos de veinte años, los hermanos han construido un poderoso conglomerado empresarial que les ha convertido en una de las familias más ricas del país. Los Gupta crearon en 1994 Sahara Computers; poseen acciones en minas y son dueños de un diario y un canal de noticias. Figuras clave en el panorama económico de Sudáfrica, los Gupta se encuentran en el punto de mira por sus vínculos con Zuma, quien nunca ha ocultado sus relación con la familia, a la que conoció en 2000. Su hijo Duduzane Zuma dirige Sahara Computer e integra del consejo de administración de varias minas del grupo.

Se sospecha que la familia utilizó esa relación especial para obligar a Zuma a nombrar y destituir ministros y obtener contratos públicos. Desde el pasado octubre, una comisión de investigación ha ampliado más el dossier Gupta, cuya relación con Zuma ha sido tildada por la oposición de «cartel de tendencias mafiosas».