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Las tres principales instituciones catalanas plantan a Felipe de Borbón

Con la polémica intervención del president del Parlament, Roger Torrent, ante la cúpula judicial catalana aún fresca, Ayuntamiento de Barcelona, Generalitat y Parlament anunciaron ayer el plantón al monarca.


Felipe de Borbón vuelve hoy a Barcelona y las principales instituciones de Catalunya le harán saber que no es bien recibido. Al recibimiento oficial al monarca con motivo del Mobile World Congress que la capital catalana acoge la semana que viene no acudirán ni la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ni el president del Parlament, Roger Torrent, ni representantes de la Generalitat descabezada por la aplicación del 155.

La primera en anunciar su renuncia a rendir «pleitesía» al monarca fue Colau, que explicó su ausencia por «responsabilidad institucional ante las miles de personas que sufrieron cargas policiales» durante el referéndum del 1 de octubre. La primera edil también recordó que Felipe de Borbón, sobre todo en su intervención televisada del 3 de octubre, se alineó con las posiciones «más duras y represivas», en vez de mantener cierta neutralidad institucional.

Tras el anuncio de Colau llegó el de los representantes de la Generalitat intervenida por Madrid. Dado que no hay ahora mismo ni consellers ni directores generales que sigan en su cargo, la representación institucional quedaba en manos de cargos intermedios como el secretario de Telecomunicaciones, Jordi Puigneró, o el secretario general de Empresa, Pau Villòria. Este último envió una carta al director general del Mobile World Congress explicándole que el hecho de que ni president ni consellers puedan asistir a la inauguración del Congreso demuestra que están inmersos en una «situación de anomalía y excepcionalidad».

El último en sumarse al plantón a Felipe de Borbón fue el president del Parlament, Roger Torrent, que acordó su posición con Colau. «El president (del Parlament) es absolutamente consciente de su papel institucional, que siempre ejerce con todas las consecuencias. Sin embargo, el jefe de Estado no ha dedicado ni una sola palabra al millar de heridos del 1 de octubre por la actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional», señalaron a EFE fuentes cercanas a Torrent, que se sumó así a un boicot al monarca que despertó la caja de los truenos en diferentes estamentos del poder español, empezando por el propio Gobierno español.

Los coletazos de una bronca

En el caso de Torrent, sin embargo, las críticas llueven sobre mojado. La víspera aprovechó un acto del Colegio de Abogados de Barcelona para denunciar ante el ministro español de Justicia, Rafael Catalá, y la cúpula judicial del Estado en Catalunya la persecución contra el independentismo, así como la existencia de presos políticos.

Las palabras molestaron profundamente a los jueces y fiscales presentes, que se levantaron y abandonaron el acto mientras Torrent todavía hablaba. Las críticas siguieron ayer, pero Torrent se reivindicó recordando que preside un Parlament «que vive una situación anómala, con diputados en la cárcel y en el exilio que ven privados sus derechos políticos». «Es mi obligación denunciarlo, si no lo hiciese, si normalizase esta anomalía, no estaría cumpliendo con mi cargo», concluyó.