2018 MAI. 20 La bondad y la Croisette: Palma de Oro para Hirokazu Koreeda Una de las competiciones más brillantes de la última década fue rematada por la esperanzadora concesión de la Palma de Oro a un director cuyas películas, precisamente, rebosan esperanza. Hirokazu Koreeda se confirmó como maestro con «Shoplifters»... y de repente, el mundo fue un poco mejor. Godard, quién si no, pidió su cuota de protagonismo. Víctor ESQUIROL Cannes Cuando por fin asomó el sol en la Croisette, le siguió inmediatamente la amenaza de nubarrones. Por lo visto, se acercaba una tormenta al Festival de Cannes, la celebración fílmica más importante del mundo, la cual vino a recordarnos que no hay mal que por bien no venga (o al revés... a saber). El drama apriorístico estaba garantizado: fue tan buena la cosecha de este año, que no había que ser un cum laude en matemáticas para darse cuenta de que en el palmarés no habría suficiente espacio para tanto genio (cada uno y cada una con su respectiva genialidad). Al final, y perdón por el spoiler, cineastas de la talla de Lee Chang-dong, Jia Zhang-ke, Nuri Bilge Ceylan, Ryûsuke Hamaguchi o David Robert Mitchell se fueron de vacío. No les dieron ni las gracias, como suele decirse. Por negligencia del jurado (dream team compuesto por Cate Blanchett, Denis Villeneuve, Ava Duvernay, Robert Guediguian, Kristen Stewart, Andrey Zvyagintsev y otros), pero como ya se ha dicho, también por el excelente trabajo hecho por el comité de selección del certamen cinematográfico. Lo dije a lo largo de los últimos días de competición y lo vuelvo a decir ahora: liberado del compromiso para con los autores de siempre, Cannes supo buscar (y encontrar) en otras latitudes, y ahí creció, y por supuesto, triunfó. Eso sí, y maldita la paradoja, el protagonismo lo acabaron capitalizando dos «sospechosos habituales». Se avecinaba otra tormenta. Pocas horas antes del anuncio del fallo del jurado, corrió un rumor venenoso: la Palma de Oro se la iba a llevar, en teoría, una de las películas más condenables del año, “Capharnaüm”, de Nadine Labaki. Cundió el pánico en la sala de prensa. Y el desánimo. Con ello, pareció desvanecerse la fe que algunos aún teníamos depositada en el género humano. Así de funesto... Pero no, era todo falso. Era la invención, suponemos, de un ser maligno; «anti-koreedano», vaya. Y apareció, efectivamente, el ya-maestro japonés. “Shoplifters”, de Hirokazu Koreeda, se llevó la Palma de Oro. Por sorpresa y con total merecimiento a la vez. Por un momento creímos que se impondría la crueldad de Labaki, pero al final venció la bondad reconfortante de un hombre que aún nos da argumentos para querernos a nosotros mismos, que buena falta nos hace. Amén. Por supuesto, ninguno de los reconocimientos que vinieron a continuación estuvieron a la altura del chute de luz que implicó la Palma... Pero claro, todavía tenía que cuadrar Godard en todo esto. La encrucijada se resolvió de manera sorprendente: con una Palma de Oro Especial para su última creación, “Le livre d’image”. Premio inventado a última hora para un cineasta (y un cine) por encima del bien y del mal. Él jugaba en otra liga, y se le reconoció desde una dimensión alternativa. Genial. De vuelta a la Tierra, El Gran Premio del Jurado (reconocimiento a la «segunda mejor» película de la competición) fue para la divertida y combativa “BlacKkKlansman”, del siempre reivindicable Spike Lee. El Premio del Jurado («a la tercera en discordia») recayó en la bochornosa “Capharnaüm”, de Nadine Labaki. Pequeño empuje de moral a uno de los egos más monstruosos que ahora moran por este extraño mundillo del cine. Visto el mal anunciado, lo firmamos con los ojos cerrados. El Mejor Guion fue ex aequo para dos textos soberbios: el de “Lazzaro Felice”, de Alice Rohrwacher, y el de “Three Faces”, de Jafar Panahi y Hader Saeivar. La Mejor Dirección fue para el precioso trabajo estético de Pawel Pawlikowski en “Cold War”. En el apartado interpretativo, la categoría femenina (precedida por el brutal testimonio de Asia Argento, quien afirmó haber sido violada por Harvey Weinstein aquí mismo, en Cannes, cuando tenía 21 años) fue coronada por el tour de force de Samal Yeslyamova en “Ayka”. Mientras, la masculina se la llevó, como tenía que ser, Marcello Fonte por su impactante creación de bondad marginal en “Dogman”. La Cámara de Oro a la Mejor Ópera Prima se la llevó una película redonda: “Girl”, de Lukas Dhont, drama sensible, vibrante y casi siempre acertado, con la transexualidad en particular y la adolescencia en general como emocionante telón de fondo. Para cerrar, se intentó seguir proyectando luz desde las secciones paralelas. En Un Certain Regard dolió, y mucho, el que Bi Gan (con “Long Day’s Journey Into Night”, la mejor cinta de todo el festival) se fuera de vacío. Pero compensó el acierto en la Mejor Dirección al siempre estimulante Sergei Loznitsa (por “Donbass”), el Premio a la Mejor Interpretación para Victor Polster (protagonista de “Girl”, claramente una de las sensaciones de este certamen) y el Premio Especial del Jurado a la magia amazónica de “Chuva é cantoria na aldeia dos mortos”, de Joao Salaviza y Nader Messora. Mientras, en la Semana de la Crítica, lo desafortunado del premio a “Diamantino” (bobo evangelio apócrifo de Cristiano Ronaldo a manos de Gabriel Abrantes y Daniel Schmidt) se compensó con el reconocimiento a la simpática “Woman at War”, del islandés Benedikt Eringsson (coronado, recordemos, en Nuev@s Director@s en la edición de 2013 de Zinemaldia). En la Quincena de los Realizadores, Gaspar Noé, jinete de jinetes del apocalipsis, tocó el cielo (o el infierno, a saber) con la apabullante “Climax”. El fin del mundo, pues, como punto final ideal para despedir este show que no entiende de medias tintas. Durante once días creímos estar en el paraíso, después, durante unas horas, creímos bajar al averno... y al final, a última hora (¡bendito suspense!) volvimos a volar. Montaña rusa taquicárdica y con «happy end». Glorioso espectáculo solo permitible en Cannes. Perdió Labaki, pero sobre todo ganó Koreeda. Porque hay justicia en el mundo. Porque él, su carrera y, ya puestos, la humanidad, se lo merecían. Chapeau. FIPRESCI AL RESCATE La federación internacional de críticos tapó agujeros. En la Competición se rescató a «Burning», del maestro Lee Chang-dong. En Un Certain Regard triunfó «Girl», de Lukas Dhont y en las secciones paralelas la elegida fue «One Day», de Zsófia Szilágyi.