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El fantasma de Tassio dribla al destino en un joven de Salamanca


13 de julio, séptimo encierro, y con él la embestida más fea de esta edición tan txukuna. Puso los pelos de punta la cogida a un joven de Salamanca de 19 años, apasionado de los toros y que corría en Iruñea por segunda vez, y además como mandan los cánones: blanco impoluto y periódico en mano.

La imagen hizo revivir inmediatamente una sombra perenne del pasado, la de Matthew Peter Tassio, pillado mortalmente en 1995. Y es que la cornada se produjo en el mismo punto en que el toro Castellano seccionó la aorta a aquel chaval de Chicago de 22 años que había venido a Iruñea solo para un día y aquí se quedó para siempre. Como a Tassio, a este salmantino el Jandilla –llamado Incauto pero que poco respondía a su nombre– lo pilló a gran velocidad en la parte derecha de la Plaza del Ayuntamiento; como a él lo levantó por los aires en unos segundos angustiosos; como a él lo desplazó unos cuantos metros; y como a él, a nadie le no cupo duda alguna de que había sido corneado.

La duda era en qué parte del cuerpo, así que el parte médico urgente de la Cruz Roja alivió a todos cuando José Aldaba avanzó que la cornada había sido en un brazo y no el tórax ni el abdomen. Pudo haber sido en cualquier parte del cuerpo, porque el zarandeo fue tal que el morlaco hasta se llevó de regalo la faja roja del joven; la tuvo colgada del asta derecha hasta casi el bar Iruñazarra.

El toro venía lanzado como una bala desde la cuesta y mantuvo la velocidad pese a este tropezón. Llegó a la curva de Estafeta pegando todavía un pequeño acelerón y ahí se produjo la segunda secuencia espeluznante del día, el segundo pequeño gran milagro. Un corredor que había entrado fatal en la curva, quedándose pillado en las tablas, fue golpeado con fuerza por el toro, pero afortunadamente para él el topetazo se lo pegó con el lomo y no con la cabeza. Sorprendentemente fue el morlaco y no el mozo el que acabó caído en el suelo, mientras las repeticiones de televisión mostraban una curiosa anécdota añadida: el teléfono móvil del hombre sobre el adoquinado tras el impacto, pateado incluso por una pezuña del Jandilla, mientras una de las cámaras de los reporteros gráficos también salía volando.

A partir de ahí, las cosas ya irían mucho más tranquilas. La torada se dividió dos bloques: un castaño y tres negros por delante, y sus dos compañeros, «beltzas» igualmente, unos metros detrás. Se sucedieron bonitas carreras en la calle larga, sin percances reseñables ya. Tan buen ritmo llevaban los bureles de cabeza que hasta tomaron la curva de Telefónica, cada vez más peligrosa, casi por la parte izquierda, minimizando así el riesgo para los de dos patas.

En los últimos metros se produjeron las caídas de rigor en la bajada al callejón (en la parte izquierda hasta se formó un montón, una vez pasados los cuadrúpedos) y buena entrada al ruedo en dos grupos, si bien un corredor con camiseta fosforita cayó ante las astas, casi en el centro de la arena, y quedó a merced de dos toros que nada hicieron por cornearle.

Cerraron así los Jandilla en dos minutos y 24 segundos, un tiempo que se va a acercar a la vertiginosa media de este año salvo que los Miura dispongan hoy otra cosa. Por lo ocurrido ante el Ayuntamiento y en la entrada a Estafeta, esta séptima carrera de 2018 queda como una de las más potencialmente letales de este curso, pero muy lejos sin dudas de otras mañanas trágicas de los Jandilla, como la que trajo la muerte de Daniel Jimeno en 2009 o la de las ocho cornadas del 12 de julio de 2004, que siguen convirtiendo a esta ganadería en la que más empitonados ha dejado en un solo día en lo que llevamos de siglo.

Menos grave

Pese a la aparatosidad de la cornada, el joven de Salamanca está «menos grave» y solo tiene problemas en el brazo. Los otros evacuados sufren lesiones de carácter leve, según el parte médico, y de hecho para mediodía cuatro ya habían recibido el alta médica. Pasaron algo más tiempo en observación un vecino de Iruñea de 22 años evacuado de Mercaderes con policontusiones y otro de Castellón de 18 conducido desde Espoz y Mina debido a contusiones múltiples. Se les suma en el parte de heridos un vecino de Atarrabia de 18 que sufrió traumatismo en el hombro en Telefónica; un tarraconense de 26 con golpe en brazo en Santo Domingo; un iruindarra de 18 años, con traumatismo leve en el callejón; y uno de Villafranca (Nafarroa) de 39 por golpe en Estafeta.