2019 OTS. 04 Dos accidentes más el fin de semana en viajes hasta Herrera y Curtis Apenas ha pasado un mes desde que comenzó el año y el alejamiento impuesto a los presos y presas vascas ya ha provocado cuatro accidentes de tráfico en los que se han visto afectadas ocho personas, siete adultos y un bebé. Este fin de semana han sufrido dos colisiones los allegados de Jon Mirena San Pedro Blanco y de Luis Mariñelarena. Azken eguneraketa: 2019 OTS. 04 - 09:27h Ion SALGADO GASTEIZ En lo que va de año, el alejamiento impuesto a los presos y presas vascas ha provocado cuatro accidentes en los que se han visto afectadas ocho personas, siete adultos y un bebé. Este fin de semana se han producido los dos últimos, uno en Burgos y otro en Cantabria. El primero tuvo lugar en el sábado cerca de Pancorbo, donde sufrieron una colisión dos amigos de Jon Mirena San Pedro Blanco, encarcelado en la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), a 580 kilómetros del domicilio familiar en Bilbo. Según informó ayer Etxerat en un comunicado, el accidente se produjo sobre las 16.30, cuando dos coches que circulaban delante patinaron por la nieve, quedando uno de ellos cruzado en la carretera. Los allegados de San Pedro, que volvían de realizar una visita al preso, no pudieron esquivarlo y colisionaron contra el vehículo. Los dos fueron atendidos en el lugar del suceso y continuaron el viaje de regreso en taxi debido al estado en el que quedó el coche. La asociación destacó que el accidente ocurrió a 100 kilómetros de Bilbo, lo que «pone de manifiesto que el riesgo impuesto por la dispersión no es exclusivo de las grandes distancias y por lo tanto, tampoco desaparece al reducirlas». «Las vidas de los familiares y allegados de presas y presos vascos dejarán de estar en juego cuando todos ellos sean trasladados a Euskal Herria», manifestó. El segundo accidente ocurrió ayer a las 10.30 en Cantabria, y afectó a dos amigos de Luis Mariñelarena, natural de Etxarri Aranatz y encarcelado en la prisión de Curtis (A Coruña) a 700 kilómetros de Sakana. El siniestro se produjo sobre las 10.30, cuando empezó a granizar. El coche patinó y chocó primero contra otro vehículo y después contra el quitamiedos. Ninguno de los ocupantes sufrió daños de consideración. «Cada fin de semana, cada vez que toca visita, familiares y allegados de presas y presos políticos vascos se ven obligados a ponerse en carretera, sin concesión alguna con las distancias que deben recorrer, con el estado de las carreteras ni con los horarios impuestos», manifestó Etxerat, que advirtió de que «la responsabilidad directa de estos accidentes recae directamente en los gestores y garantes de las política de dispersión». Y anunció la convocatoria de concentraciones para denunciar lo ocurrido. En Deustua se celebrará hoy a las 18.30 en la Plaza San Pedro, a las 19.30 en la Plaza de la Virgen Blanca de Gasteiz y a las 20.00 frente a la Delegación del Gobierno español en Iruñea. Mañana habrá otra cita a las 19.30 en la Plaza Arriaga y el miércoles a las 19.00 en el Boulevard de Donostia. El viernes se anuncia concentración a las 20.00 en Etxarri Aranatz. Cabe recordar que el primer accidente provocado por el alejamiento en 2019 se produjo el día 1 de enero, y afectó a la compañera y al hijo de 23 meses de Garikoitz Aspiazu, prisionero en la cárcel de Arles, en el Estado francés. En el segundo siniestro, ocurrido el 25 de enero, se vieron implicado el hermano y un amigo de Jesús Mari Etxeberria. «No es delito recordar a Oier, ni despedirle como merece» Cientos de personas se dieron cita ayer en la Plaza Nueva de Gasteiz para denunciar la prohibición de un acto en recuerdo de Oier Gómez, expreso fallecido la semana pasada en Baiona tras cinco años de lucha contra una grave enfermedad. «Queríamos despedirle como se merece, después de haberlo dado todo por este pueblo. Lamentablemente, no nos lo han permitido hacerlo», señalaron sus allegados, que recordaron que «Oier fue durante toda su vida un militante que luchó por una Euskal Herria libre y eso debería poder estar presente en su despedida». «No es delito recordar la vida de Oier y menos despedirle como se merece», añadieron. Tal como recordaron, en 2013, estando encarcelado, le diagnosticaron una enfermedad que fue capaz de superar, y en enero de 2017 fue ingresado de urgencia en el hospital de Meaux, donde le fue diagnosticado un sarcoma de Ewing, un cáncer muy grave. «Como consecuencia de la política de venganza llevada a cabo por los estados español y francés contra los presos políticos vascos Oier no fue puesto en libertad. En abril de 2017 le fue suspendida la condena y le obligaron a vivir en Baiona, lejos de su casa y de su gente. No fue puesto en libertad hasta que la situación fue irreversible y eso es inaceptable. La cárcel es un salvaje sistema de represión que enferma y mata», manifestaron. I.S. 16 MUERTOS Desde 1989, año en el que se puso en marcha la política de alejamiento de los presos y presas vascas, han muerto 16 personas en la carretera. Etxerat reclama su reconocimiento como víctimas.