2019 MAR. 27 westminster y los tories presionan a downing street El Parlamento británico desplaza a May y vota sus alternativas al Brexit El Parlamento británico ha desplazado a la primera ministra británica, Theresa May, de la gestión del Brexit con una moción que le permite votar hoy sus propias alternativas. Aunque no serán vinculantes, añade aún más presión sobre May, que además se enfrenta a la de los euroescépticos de su partido, que le piden la dimisión a cambio del apoyo. GARA LONDRES Hasta esta tarde, los diputados del Parlamento británico están llamados a proponer posibles vías alternativas al acuerdo del Brexit que defiende el Gobierno. A partir de las 15.00 GMT, el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, decidirá cuáles de esas propuestas se inscriben en una papeleta en la que los parlamentarios deberán marcar con un «sí» o un «no» cada una de las opciones. Cada diputado puede seleccionar tantas propuestas como quiera, por lo que las conclusiones que anuncie Bercow podrían no ser concluyentes. Además, la votación no será vinculante para el Gobierno, pero supone una presión añadida al Ejecutivo de Theresa May. Entre las vías alternativas al acuerdo del Brexit podría incluirse un segundo referéndum, una salida no negociada de la UE, renegociar una relación más cercana con el mercado único comunitario o bien cancelar el Brexit, entre otras. Los diputados tomaron el control de la agenda parlamentaria el lunes por la noche, tras aprobar por 27 votos de diferencia una enmienda que les ha permitido convocar el debate y la votación de hoy de estos «votos indicativos», una prerrogativa reservada habitualmente para el Gobierno. Esta moción, presentada por dos diputados conservadores y uno laborista, supone otra derrota para May, que pierde el control del proceso del Brexit, al menos de momento. Fue aprobada por 329 votos a favor y 302 en contra. Hasta ahora los diputados han votado enmiendas a la propuestas del Gobierno. Hoy serán ellos los que presenten las opciones a votar. La moción aspira además a convocar un nuevo debate en los Comunes el próximo lunes, en caso de que sea necesaria otra ronda de votaciones. La primera ministra subrayó, sin embargo, que no está obligada a cumplir con la voluntad que exprese el Parlamento en esa ronda de votaciones indicativas y advirtió de que se opondrá si se elige una opción que entre en contradicción con los compromisos de su partido en favor de una salida del mercado único y de la unión aduanera. «No puedo prometer que el Gobierno aplique el resultado de los votos de la Cámara. Pero me comprometo a participar de forma constructiva en este proceso», afirmó Con todo, los diputados pueden intentar la próxima semana forzar la votación de una ley que sí obligue al Gobierno a cumplir con la opción de Brexit que cuente con una mayoría en la Cámara en caso de que la consigan, ya que hasta ahora las únicas mayorías se han alcanzado para rechazar diferentes opciones. «Si queremos salir de esta crisis, porque este país atraviesa una crisis real, el Gobierno debe mostrar voluntad de llegar a compromisos», señaló el laborista Hilary Benn, uno de los parlamentarios que presentaron la enmienda que ha aumentado su control sobre la hoja de ruta de May. Para mayor debilitamiento de la posición de la primera ministra, treinta diputados conservadores desafiaron el lunes las consignas del partido y apoyaron la enmienda laborista. Además, tres secretarios de Estado anunciaron su dimisión esa misma noche defendiendo su apoyo a la enmienda, sumándose a la desbandada de altos cargos de la Administración. Ya suman cerca de una treintena de dimisiones por el Brexit desde las elecciones de junio de 2017. May reunió ayer a su Gabinete para discutir una respuesta a esta revuelta parlamentaria. Un portavoz de su Gobierno ya advirtió el lunes de que la moción supone «un peligroso e imprevisible precedente», y apeló a los parlamentarios a que actúen con «realismo». May admitió que aún no cuenta con el respaldo necesario para ratificar el tratado de salida que ha pactado con la UE, rechazado ya en dos ocasiones en los Comunes, pero insistió en que sigue negociando con los tories euroescépticos y el norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP). Uno de los cabecillas de la facción euroescéptica de los conservadores, Jacob Rees-Mogg, comunicó que está dispuesto a modificar su postura y apoyar el pacto si primero lo hace el DUP. Otro de sus líderes, el propio exministro de Exteriores, Boris Johnson, sugirió que podría apoyar el acuerdo. «Si lo rechazamos otra vez, existe una sensación cada vez mayor de que nunca saldremos. Ese es el riesgo», afirmó. El DUP, sin embargo, sigue inflexible en su posición contraria al tratado. Algunos de los euroescépticos ponen a May la condición de que dimita una vez superado el trámite para que otro miembro del Partido Conservador tome las riendas de las futuras negociaciones con Bruselas. Por su parte, los laboristas condicionan su apoyo a que May ratifique el acuerdo final un nuevo referéndum, según el «número dos» laborista, Tom Watson. May tiene hasta el 12 de abril para conseguir esa mayoría. De ser así, la fecha del Brexit será el 22 de mayo. De lo contrario, Reino Unido romperá con la UE de forma no negociada, o bien se verá obligado a pedir una nueva prórroga, lo que implicaría que el país participaría en las elecciones europeas de mayo. Tres años después del referéndum, en busca de un plan B - El acuerdo de May. Salida con un periodo transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020 sin cambios en la relación pero sin voz ni voto de Londres en las instituciones comunitarias. Hasta que se negocie una nueva relación el norte de Irlanda seguiría en el mercado común europeo. - Agregar una unión aduanera al acuerdo de May. Conservar gran parte del acuerdo negociado pero manteniendo al país dentro de la unión aduanera europea. Esto evitaría aranceles y restricciones al comercio e impediría cualquier barrera administrativa entre el norte de Irlanda y Gran Bretaña al tiempo que se mantiene abierta la frontera terrestre con la República de Irlanda. Es la opción que prefiere el laborismo, pero choca con la promesa del Partido Conservador de sacar al país de la unión aduanera y del mercado único europeo. Una unión aduanera con la UE impediría a Reino Unido firmar sus propios acuerdos de libre comercio. - Como Noruega. Abandonar la UE pero permanecer dentro del Espacio Económico Europeo, una situación como la que tiene Noruega, que disfruta de una relación comercial muy estrecha con el bloque pero sin pertenecer a la unión aduanera. Tiene, sin embargo, acceso al mercado único europeo, lo que le obliga a respetar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas sin tener voz ni voto en la toma de decisiones. El Gobierno de May rechaza este modelo porque no permite controlar la inmigración procedente de la UE, un argumento clave de la campaña probrexit. - Abandonar la UE sin ningún acuerdo. Esta temida posibilidad ha sido rechazada por el por el Parlamento, pero sigue siendo posible si el país llega al 12 de abril sin haber aprobado un acuerdo o presentado una opción alternativa. - Un segundo referéndum. Opción para evitar el Brexit con el argumento de que en 2016 los británicos votaron sobre falsas promesas. Sus detractores alegan que pondría en entredicho la legitimidad democrática. - Anular el Brexit. Una petición lanzada la semana pasada en este sentido sumaba ayer 5,7 millones de firmas. GARA El DUP prefiere un retraso de un año al acuerdo pactado El partido unionista norirlandés DUP, aliado clave de Theresa May, no votará a favor del acuerdo de Brexit negociado con Bruselas, lo que pone seriamente en peligro la capacidad de la primera ministra para lograr la aprobación del texto. «No permitiremos que la primera ministra o la horda de parlamentarios partidarios de permanecer en la UE nos obliguen a respaldar un acuerdo de Brexit tóxico», tuiteó el diputado Sammy Wilson. El DUP dijo incluso preferir un aplazamiento del Brexit de un año para poder «al menos hacerse oír» que firmar «una versión sin cambios» del acuerdo cerrado por May con la UE. La disposición a ese prórroga sorprenden en la formación unionista, ya que los euroescépticos la temen como un riesgo de que finalmente la salida de la UE no se lleve a cabo. El anuncio de DUP debilita aún más a la primera ministra cuando sigue esforzándose por obtener los apoyos necesarios para volver a someter a los diputados un texto que ya rechazaron masivamente el 15 de enero y el 12 de marzo. May se reunió con los conservadores rebeldes, que le exigen dimisión y a los que espera convencer, pero el rechazo del DUP se lo pondrá aún más difícil. El DUP rechaza el mecanismo de la «salvaguarda irlandesa» pactado con Bruselas para evitar reinstaurar una frontera dura entre el norte y el sur de la isla, ya recela de que el norte quede en diferente situación que Gran Bretaña.GARA ACCIONES ARMADASLa líder de Sinn Féin, Mary Lou McDonald, afirmó que el Brexit no ofrece «circunstancias, excusas o escenarios» para tomar las armas de nuevo en Irlanda. Dijo que «no existe deseo alguno» de que vuelvan las acciones armadas en «ninguna comunidad» del norte o del sur. ACTITUD PELIGROSAMcDonald calificó la postura del DUP de «imprudente y peligrosa». Alertó de consecuencias para la economía, los derechos de los ciudadanos y el acuerdo del Viernes Santo si una parte de Irlanda queda dentro del bloque comunitario y otra fuera.