2019 MAR. 28 May se sacrifica a cambio del apoyo de su partido para salvar su acuerdo Theresa May se jugó ayer su última carta para lograr que el sector más crítico de su partido respalde el acuerdo para el Brexit que alcanzó con la UE al ofrecer dimitir de su cargo. Su sacrificio no convenció al DUP. GARA Londres En un intento desesperado, la primera ministra, Theresa May, ofreció ayer a los euroescépticos de su partido, que así se lo habían pedido, su dimisión antes de que empiece la segunda fase de negociación con Bruselas a cambio de que apoyen el acuerdo de divorcio que ella firmó con Bruselas, coincidiendo con la votación en la Cámara de los Comunes de ocho planes alternativos a su propuesta, que van desde un Brexit duro a un segundo referéndum. Aunque esta votación no es vinculante será difícil ignorarla y, además, puede arrojar luz sobre dónde se encuentra la mayoría parlamentaria que marque los futuros pasos del divorcio con Bruselas. May prometió que «no obstaculizará el camino» para que su partido elija un nuevo líder antes de que se inicie con Bruselas la negociación de la futura relación comercial bilateral, entre otras cuestiones, según los extractos de su discurso difundidos por Downing Street. «Sé que algunas personas temen que si votáis a favor del Acuerdo de Retirada yo lo tome como un mandato para lanzarme a la segunda fase sin el debate que necesitamos tener. No lo haré. He escuchado lo que estáis diciendo», anunció May en la Comisión 1922 de Westminster. De acuerdo con el comunicado gubernamental, la primera ministra reconoció que sus diputados desean «un nuevo enfoque, un nuevo liderazgo en la segunda fase de las negociaciones del Brexit y no me interpondré en el camino». «Estoy dispuesta a dejar este cargo antes de lo que pretendía a fin de hacer lo que es mejor para el país y para nuestro partido», declaró. A cambio, pidió a los parlamentarios tories, hasta ahora profundamente divididos sobre el proceso de salida de la UE, que respalden el acuerdo que negoció en noviembre con los Veintisiete, que ya ha sido rechazado por amplia mayoría en dos ocasiones en Westminster, el 15 de enero y el 12 de marzo. «Pido a todo el mundo en esta sala que apoye el acuerdo para que podamos completar nuestro deber histórico, cumplir la decisión del pueblo británico y dejar la Unión Europea de forma suave y ordenada», afirmó. ¿Tercera votación? Con esta oferta de dimisión, destinada a conseguir el apoyo del sector más euroescéptico, May confía en que su tratado pueda ser finalmente aprobado quizás esta misma semana. Hasta ahora, una mayoría de tories se había negado a dar luz verde al acuerdo por el backstop o el mecanismo de emergencia diseñado para evitar una frontera dura en la isla irlandesa. Algunos comenzaban ceder y sopesaban aprobarlo por estimar que es la menos mala de todas las opciones posibles en estos momentos, que incluyen una salida caótica, cancelar el divorcio o celebrar un segundo referéndum. Pero otros resistían y exigían un compromiso claro de May sobre su propia salida. El ministro para el Brexit, Stephen Barclay, ha reservado una sesión parlamentaria para mañana, día en el que normalmente no hay actividad, lo que sugiere que el Gobierno podría presentarlo por tercera vez. Pero el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, insistió ayer en que no se podrá votar por tercera vez el acuerdo de May si no introduce «cambios sustanciales», como ya anunció la semana pasada. Advirtió al Ejecutivo de que, si tiene pensado volver a presentar su tratado en la Cámara Baja hoy o mañana, espera que «pasen la prueba del cambio». «No deberían tratar de burlar mi decisión», aseveró, en alusión a la posible presentación de una moción que incumpliera su instrucción porque esta «no sería aceptada», remarcó. Al conocer las advertencias de Bercow, el portavoz de May recordó que desde la última votación se han producido modificaciones en relación con la temporalidad de la salvaguarda irlandesa y la fecha de salida, prevista inicialmente para el 29 de marzo. Varios tories abanderados de un Brexit duro, entre ellos el exministro Boris Johnson y el diputado Jacob Rees-Mogg indicaron que respaldarían el acuerdo de May como el mal menor –otros mostraron sus reticencias por la falta de precisión en el calendario de salida de May– si el unionista norirlandés DUP, socio parlamentario clave para el Gobierno en minoría, lo hacía también o se abstenía. «No» unionista Pero la oferta de Theresa May de dejar su puesto para que potencialmente pudiera pasar a manos de un tory más euroescéptico no logró persuadir a los diez diputados del DUP. Habían adelantado que no votarían un acuerdo «tóxico», pero tras conocer la decisión de la premier insistieron en el «no», al insistir en que el mecanismo de salvaguarda puede dejar al norte de Irlanda «atrapada» en las estructuras comunitarias. Ese escenario, argumentaron, tiene el potencial de crear regímenes comerciales distintos en el norte de Irlanda y el resto de Reino Unido, por lo que en su opinión pone en riesgo la «integridad económica y constitucional» del país y supone un riesgo «inaceptable». La líder del partido, Arlene Foster, aseguró que el acuerdo de May «da un estatus diferenciado a Irlanda del Norte y nos aleja del resto del país». El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, dijo en respuesta a la táctica de la líder tory que demuestra que está más preocupada «por la gestión de su propio partido» que por gobernar en interés del país. La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, afirmó que la decisión de May puede conducir a un escenario «incluso peor» que la actual crisis política, al estimar que Escocia puede quedar «encadenada a un desagradable Brexit, conducido por un partido tory inclinado todavía más hacia la derecha». Los Veintisiete aceptaron en su última cumbre dar dos semanas más a Reino Unido, hasta el 12 de abril, para aclarar cómo quiere afrontar el Brexit. La UE insta a los británicos a asumir sus responsabilidades La primera ministra británica Theresa May, es también la líder del Partido Conservador. Quien la remplace en ese cargo lo hará también en Downing Street. Seis son los nombres que más suenan en las quinielas. Boris Johnson. Exalcalde de Londres y uno de los artífices de la victoria del Brexit en el referéndum de 2016. Nombrado ministro de Exteriores inmediatamente después por May, criticó constantemente su estrategia en la negociación con Bruselas y acabó dimitiendo en julio para convertirse en uno de sus más feroces rivales. Carismático, popular y políticamente hábil, provoca opiniones divididas, pero es el favorito de las casas de apuestas británicas. Michael Gove. Mano derecha de Johnson en la campaña del referéndum, el titular de Medio Ambiente es uno de los más férreos defensores del Brexit en el Gobierno. Pero podría costarle cara su reputación de traidor de sus amigos políticos. Dominic Raab. Ardiente defensor de la salida de la UE, fue ministro para el Brexit entre julio y noviembre. Euroescéptico convencido, dimitió por su desacuerdo con el texto negociado por May. Jeremy Hunt. Ministro de Exteriores, en 2016 defendió permanecer en la UE, antes de cambiar de opinión decepcionado por la actitud «arrogante» de Bruselas. Se ha forjado una reputación de persona que no teme a los retos, tras presidir durante seis años un Servicio Nacional de Salud (NHS) enfrentado a una profunda crisis. Sajid Javid. De origen paquistaní, el titular de Interior es la cara de un Reino Unido moderno y multicultural y una personalidad influyente del Partido Conservador. Al frente de la cartera desde abril de 2018, se ha ganado el respeto por su manejo del escándalo sobre el trato a los hijos de inmigrantes caribeños. Partidario del thatcherismo y del libre comercio, pese a haber sido euroescéptico se pronunció contra el Brexit en el referéndum de 2016. Amber Rudd. Elegida diputada en 2010, acompañó a May en su ascenso al poder, un apoyo que le dio frutos: primero la cartera de Interior y después la de Trabajo. Con una reputación de trabajadora y eficacia, fue elegida «ministra del año en 2015» por la revista conservadora "The Spectator" por su labor a la cabeza del ministerio de Energía. ¿Punto débil? Su reputación de proeuropea, que le podría pasar factura.GARA Seis candidatos lideran las quinielas para liderar a los tories El jefe negociador de la UE para el Brexit, Michel Barnier, reclamó a los británicos que impulsaron el proceso de divorcio que asuman su responsabilidad y las consecuencias de sus actos, de modo que se pueda concluir la separación cuanto antes y de manera ordenada, al tiempo que negó que «nadie» en Bruselas pretenda robarles el Brexit o esté intentando «dar la vuelta» al voto que emitieron, y aclaró que «no es en Bruselas en donde se elige dejar la UE». En el curso del debate en el pleno de la Eurocámara, Barnier insistió en que en el bloque europeo no existe ningún ánimo de venganza o voluntad de humillar a Reino Unido, sino que trabaja para asegurar una separación que evite el caos, acabe con la incertidumbre y proteja los derechos e intereses de los europeos. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, consideró «bastante probable» una nueva cumbre en abril para cerrar con May el plan definitivo de Londres, después de que la UE retrasara la salida hasta el 12 de ese mes si no consigue que se apruebe el pacto, y hasta el 22 de mayo si Westminster lo ratifica. Además, el 9 de mayo, los líderes de la UE se reunirán en Sibiu (Rumanía) para «debatir nuestra estrategia de largo plazo para la UE».GARA