2019 UZT. 05 La decepción y los reproches a Tsipras marcan las elecciones en Grecia El desencanto por las promesas incumplidas y la precaria situación de la población griega pese a cierta mejora en los datos económicos marcan los comicios que Alexis Tsipras adelantó y en los que los sondeos auguran un castigo que daría el Gobierno a los conservadores. GARA ATENAS Grecia se dispone a elegir este domingo, entre Alexis Tsipras y Kyriakos Mitsotakis, quién será su próximo primer ministro, con la esperanza de salir definitivamente de un largo período de crisis y ajustes impuestos. Los sondeos prevén una derrota del primer ministro, castigado por haber aplicado un severo plan de austeridad, que muchos de sus electores consideran una traición. Incluso prevén diez puntos de diferencia entre Syriza y Nueva Democracia, que podría alcanzar la mayoría absoluta. De acuerdo con esos sondeos, el partido de Kyriakos Mitsotakis obtendrá entre 155 y 159 de los 300 escaños en el Vouli, el Parlamento griego. Por su parte, Syriza podría mantener entre 80 y 83 escaños de los actuales 144. Después de cuatro años de gobierno de Syriza, los griegos están decepcionados por las promesas incumplidas, un mercado laboral muy precarizado, altos impuestos y el ascenso del precio de los alquileres. Golpeado por el fracaso en las elecciones europeas y locales a fines de mayo y principios de junio, Tsipras, cuyo mandato finalizaba en principio en octubre, convocó elecciones anticipadas con la esperanza de poder revertir la ola de descontento, pero la decisión puede volverse en su contra, sin tiempo para adaptar el mensaje. Tras seis meses de lucha contra la austeridad en una primera etapa en el gobierno, Tsipras, en contra de su ideología y del resultado del referéndum que él mismo convocó, firmó un tercer plan de ayuda internacional, que llegó acompañado de varias medidas de recortes. El primer ministro afirma ser consciente de la impopularidad de las drásticas medidas dictadas por los acreedores de Grecia, la UE y el FMI pero esgrime la caída del desempleo al 18% frente al 27% de 2013, el aumento del salario mínimo a 650 euros y otras medidas sociales. «Hemos creado 400.000 empleos, hemos aumentado el salario mínimo en un 11% y les hemos dado a 250.000 trabajadores la oportunidad de tener mejores salarios y mejores condiciones de trabajo gracias al retorno de los convenios colectivos», afirma. Pero para aquellos decepcionados con la situación, «Tsipras prometió mucho y no aplicó ni la mitad de su programa», como se queja Antonis Voulgarelis, un exactivista juvenil de Syriza. En tanto, el Movimiento de Cambio KINAL, nacido en las cenizas del Partido Socialista PASOK y que obtendría unos 20 escaños, prometió apoyar a la derecha. El castigo a Tsipras puede volverse contra los griegos, que pueden encontrarse con medidas neoliberales aún más duras de la mano de Kyriakos Mitsotakis, que promete «un crecimiento fuerte, una Grecia autónoma». La elección de este miembro de una gran dinastía política y cercano al mundo de los negocios marcaría el regreso de la «familiocracia» al Gobierno griego, aunque juró que no nombrará a miembros de su familia en el Ejecutivo. En su programa incluye medidas como atraer más inversores extranjeros bajando los impuestos a las empresas. Siendo ministro del último gobierno conservador, estuvo encargado de despedir a 15.000 funcionarios. Ahora quiere eludir el temor de estos prometiendo que no ordenará nuevos ceses de trabajadores públicos. Las cuestiones del rescate, la calidad de vida, Macedonia del Norte y la migración Grecia no ha salido totalmente del rescate. Aunque por primera vez en nueve años el país tiene un mayor margen de decisión, Atenas y las instituciones acreedoras acordaron mantener un régimen de supervisión reforzada y una serie de objetivos que restringen la capacidad de acción del Gobierno. La situación ha mejorado sobre el papel –la economía crece, las exportaciones han aumentado y el paro ha bajado– pero está lejos de la previa a la crisis. Muchos ciudadanos tienen dificultades para reincorporarse al mercado laboral o vuelven con sueldos más que precarios. El acuerdo histórico sobre el nombre de Macedonia del Norte dio a Tsipras un aplauso internacional, pero la mayoría de los griegos y casi toda la oposición lo rechazan. El problema de los refugiados está ausente de la agenda política, aunque a diario siguen llegando decenas.GARA LA CLASE MEDIAEl analista George Flessas habla de «la venganza de la clase media» para explicar el castigo por «el incumplimiento de sus promesas de campaña y la imposición de medidas que empobrecieron a los griegos».