2019 ABEN. 20 Negociación contra el reloj y el rechazo popular en Irak para elegir primer ministro Los dirigentes iraquíes apuraban el plazo constitucional para nombrar un nuevo primer ministro presionados por el límite de tiempo y por el rechazo de las protestas populares que, pese a la represión, continúan contra la corrupción y la ineficacia de la clase política. GARA BAGDAD Los dirigentes iraquíes negociaban a contrarreloj para elegir un candidato a primer ministro con el límite del plazo a medianoche, marcado por la Constitución. De superarlo, la Constitución estipula que el Presidente de la República, Barham Saleh, tomaría de facto las riendas del gabinete y la coalición mayoritaria o el propio Saleh propondrían luego su candidato al Parlamento. Pero en la Cámara más fragmentada en la historia reciente de Irak, donde el miércoles los diputados ya fracasaron en un intento de modificar la ley electoral, estas opciones parecen poco viables. A la vez, pese al frío invernal y la represión, continúan las protestas callejeras contra toda la clase política, en las que han muerto más de 460 personas y 25.000 han resultado heridas. El primer ministro saliente Adel Abdel Mahdi, un independiente sin base partidaria ni popular y que debió renunciar por las protestas, había sido designado el año pasado como hombre de consenso para salir de una situación de bloqueo en el legislativo. Todos los nombres que aparecían en liza después de numerosas reuniones de líderes partidarios y jefes de grupos parlamentarios han ocupado uno o varios puestos en el seno de un poder que los manifestantes rechazan en bloque acusándolo de corrupto e ineficiente. Qusai al Suheil, ministro en funciones de Educación Superior, ha sido presentado durante varias semanas por muchos funcionarios como el candidato de Irán, el influyente vecino cuyo poderoso emisario, el general Qasem Soleimani, supervisa de cerca las negociaciones. Mohamed al Sudani, exministro y exgobernador de una provincia del sur, no ha logrado que pedía el apoyo del ayatolá Ali Sistani, figura tutelar de la política iraquí. También se mencionaba al jefe de inteligencia Mustafá al Kazimi, a quien muchos califican como el «hombre de EEUU». En este complicado contexto, un parlamentario opositor liberal pidió al presidente que lo designe primer ministro, mediante una carta que difundió entre sus casi 300.000 seguidores en Twitter. Fayeq al Sheik está a la cabeza de una agrupación laicista y en las últimas legislativas pedía apoyo a «los amantes del buen vino». Ha ganado cierta popularidad entre los manifestantes, en especial al acusar a sus colegas legisladores de corrupción y confesionalismo. AL SISTANIEl influyente ayatolá Ali Al Sistani afirma no querer tener ningún papel en la elección del primer ministro. Ha eludido apoyos explícitos y ha pedido que no haya injerencia extranjera.