GARA Euskal Herriko egunkaria
EL PAISAJE URBANO Y EL CONJUNTO HISTÓRICO

Reflejo de la ciudad

Como ya es habitual en esta época y por duodécimo año consecutivo GARA patrocina la conferencia que sobre temáticas vinculadas a la arquitectura, el patrimonio y el paisaje vasco Iñaki Uriarte ofrecerá mañana a las 12.00 en Guggenheim Bilbo Museoa, con entrada libre. En este artículo, el autor ofrece una síntesis argumental de la misma.


En la actualidad el paisaje urbano, un concepto amplio y genérico abarca aspectos hasta no hace mucho insospechados. Predominantemente artificial como consecuencia de la acción humana para sus necesidades es una realidad tangible y un aspecto conformador de parajes donde se desarrolla la vida ciudadana cotidiana. A su vez es una referencia identitaria que singulariza un lugar y lo diferencia de otro.

Aspecto a considerar y desde hace años muy preocupante dada la banalización de nuestras ciudades y pueblos ante la pérdida de sus valores formales más genuinos generados por una tradición cultural constructiva y ambiental con múltiples expresiones que los caracterizaba.

El sentido y percepción social de estos paisajes poseen un alcance más extenso que la suma de valores históricos, arquitectónicos y artísticos, supone un redescubrimiento significativo del lugar, de la ciudad y consecuentemente proporciona un sentido de la urbanidad que mejora la calidad de vida.

Se trata de un paisaje multidimensional y multisensorial apreciado como un bien público en suma como un patrimonio cultural colectivo.

Estos proyectos de mejora y recuperación especialmente si se conciben como campañas, requieren una colaboración de administraciones públicas y entidades privadas de todo tipo, empresas de servicios, financieras, constructoras con sentido cultural, corporaciones diversas, cámaras de comercio, gremios comerciales, artesanos y artistas, colegios profesionales, las diócesis y despertar el entusiasmo social para intervenir participativamente.

Resultó modélica la campaña para la mejora del paisaje urbano, Barcelona, posa´t guapa, desarrollada entre 1986 y 1992 impulsada por un ayuntamiento culto y progresista que supuso una revolución arquitectónica, estética e identitaria. Un gran triunfo global de la ciudad coincidente en su final con los Juegos Olímpicos. Muchos de sus objetivos, programas y logros deberían ser objeto de estudio y aplicación en Euskal Herria.

Esta valoración del espacio urbano es amplia y conviene recordar algunos de sus principales componentes. Los hitos arquitectónicos en la linea del horizonte y cuencas visuales, el escenario secuencial de las plantas bajas principalmente comercios su iconografía así como portales, frentes fluviales, marítimos y playeros, el legado industrial, murallas y puertas, monumentos, placas conmemorativas, el cromatismo del lugar, mobiliario urbano materiales y colores, pavimentos y texturas, arbolado, el paisaje lingüístico, en definitiva la calle como museo histórico, un escenario coherente.

La escena urbana El planeamiento urbanístico con el tiempo ha tenido cambios en la continuidad morfológica de la ciudad en alturas reguladoras, alineaciones o aperturas de calles y espacios con derribos de edificios dejando vistas paredes medianeras que no fueron proyectas con esta finalidad y sin relación con la composición arquitectónica del edificio al que pertenecen, creando una ruptura de la continuidad y pérdida de coherencia en el escenario urbano. Muchos de estos muros están destinados a permanecer indefinidamente por lo que es necesaria su adecuación paisajística atendiendo a su responsabilidad presencial con criterio arquitectónico consolidando una imagen coherente en un lugar con preexistencias. Pero no como soporte para extravagancias pictóricas basadas en alusiones poco consistentes.

En Gasteiz recientemente en su centro histórico se ha consentido que las medianeras se pinten abusivamente con formas y colores, auto proclamadas como arte mural, lo que en realidad son actuaciones de negativo impacto visual improcedentes en un contexto que tiene una regulación para proteger precisamente su calificación de conjunto monumental.

El paisaje urbano como proyecto total tiene un ineludible y urgente compromiso, la degenerada, situación de Alde Zaharra en Donostia que ha contaminado y transformado formal y visualmente su centro histórico en un lugar detestable. Una ciudad cuyos dirigentes despreciaron una oportunidad como fue la Capitalidad Cultural Europea para malgastar el tiempo y despilfarrar el dinero en ridículas banalidades y corruptelas que no han dejado legado alguno, quizá deudas económicas. El reciente Decreto 68/2019, de 16 de abril, que califica con categoría de Conjunto Monumental la Parte Vieja, una normativa que debe ponerse en práctica inmediatamente con disposiciones correctoras para eliminar todos los numerosos añadidos discordantes y degradantes, instalaciones de suministros, revestimientos, marquesinas, escaparates, toldos, mamparas, rótulos, letreros y colores.

El paisaje urbano es un espejo de la ciudad que refleja una historia, una cultura y una identidad.