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El Parlamento refrenda a Torra ante un golpe del JEC estéril en Madrid

A Casado y Abascal les traicionó el subconsciente en el Congreso al reconocer que esperaban que el impresentable golpe de la Junta Electoral Central a Quim Torra hiciera a ERC repensarse su abstención. No fue así. Además, el Parlament lo reafirmó por la noche en un pleno especial en que el PSC denotó su incomodidad.


Sábado noche, 4 de enero y Espanyol-Barça en la tele, pero las instituciones catalanas no están para fiestas. Desde las 17.00 hasta las 22.30 permaneció reunido el Pleno del Parlament para rechazar la declaración de inhabilitación de Torra hecha 24 horas antes por la Junta Electoral Central, de ejecución incierta, y refrendarle en el cargo.

Al otro lado del puente aéreo, en Madrid, en el Congreso se había acreditado por la mañana la intencionalidad del trifachito con este golpe. Cuando tomó la palabra Pablo Casado, la dirección de ERC estaba reunida para valorar la situación y al líder del PP se le «escapó» la esperanza de que los republicanos «pongan el dedo hacia abajo o hacia arriba» ante Sánchez. Lo que hizo Esquerra fue ratificar la abstención y Casado, en una intervención posterior, se dolió.

También a Vox se le notó que la JEC pretendía impactar en la investidura, porque Santiago Abascal abrió su discurso exigiendo a Sánchez que actuara ya contra Torra, y no solo ejecutando la inhabilitación (algo que de momento nadie da visos de saber cómo hacer) sino además procediendo a arrestarlo.

En este contexto, para ERC fue muy coherente ratificar la abstención y además devolver la pelota al tejado constitucionalista, reclamando al PSC una toma de posición clara en el Pleno convocado por la tarde en el Parlament.

Entre tanto se anunciaba que el afectado por la decisión, Quim Torra, recurrirá lógicamente ante el Tribunal Supremo español para que, como medida cautelarísima, suspenda la resolución de la Junta Electoral Central (JEC). Hay batalla jurídica, sin duda, porque la decisión ha sido tomada por un órgano que no es judicial y sin esperar siquiera a que se resuelva el recurso de Torra contra la condena por desobediencia. Juristas se declaran entre estupefactos e indignados.

El PSC no se acaba de mojar

Ya por tarde, el Parlament se posicionó en una sesión extraordinaria que, como es norma hace tiempo, intentó trabar la minoría unionista. A los requerimientos y amenazas judiciales habituales, Ciudadanos y PP sumaron su reiterada petición a Torra de que acepte que no es president, algo que obviamente no hará sin dar pelea ni avala la mayoría parlamentaria.

Políticamente, lo más interesante de la sesión estribaba en ver la posición del PSC. Fue en línea al cuestionamiento de la capacidad de decisión de la JEC expresada ya el viernes desde el Gobierno español en funciones, pero evitando al mismo tiempo apoyar que no se acate.

Así, Miquel Iceta consideró que no cabe inhabilitación por esa vía y en este momento, animó a Torra a recurrir y añadió esta oferta al president: «Para defender el Estatut, para defender el autogobierno y para defender nuestras instituciones, vayamos juntos», aunque dejando muy claras sus discrepancias políticas. Los grupos independentistas lo consideraron manifiestamente insuficiente ante la gravedad de los hechos.

En la réplica, además, su compañera Eva Granados fue más dura al poner en duda que el Parlament pueda ratificar a Torra con una declaración, algo que consideró dudosamente «digno» y sin «rigor».

La propuesta de resolución aprobada por las tres fuerzas independentistas (JxCat, ERC, CUP) y la abstención de los comuns refrenda en la presidencia a Quim Torra y rechaza la decisión de la JEC hablando de «golpe de Estado».

Al inicio de esta sesión especial, el president subió a la tribuna para poner énfasis en que «ha llegado la hora de plantarnos. La desobediencia ante ataques democráticos, ante la injusticia y los abusos no solo es un derecho, es una obligación. Tiene que ser un deber para cualquier presidente».

Censuró además que partidos acudan a instancias de este tipo para conseguir beneficio político. Torra aprovechó un receso para salir a la calle a saludar a un millar de independentistas congregados en señal de apoyo.