2020 URR. 07 Elkarrizketa ANTONI NOGUERA LÍDER DE MÉS PER MALLORCA «España ha frustrado la oportunidad de ser un Estado plurinacional modélico en Europa» Antoni Noguera es el líder del soberanismo mallorquí. Su formación, la coalición Més per Mallorca, va a aprobar la conformación de una marca única que aglutine a todos los partidos nacionalistas de Illes Balears. Elogia los procesos de BNG y EH Bildu y asegura que el Estado español padece falta de «derechos democráticos» tras perder una gran oportunidad en la Transición y empeorarlo con la recentralización posterior. Daniel GALVILIZI PALMA El soberanismo en las Islas Balears no lo tiene fácil. Con una cultura política cruzada por ser un archipiélago y un sentimiento de identidad propio en cada isla (nadie se siente «balear», algo considerado un invento de la Península para organizar administrativamente el territorio), sumado a un flujo turístico sin igual en Europa y una constante emigración desde las otras regiones del Estado, las fuerzas identitarias tienen un terreno difícil pero sí fértil: la historia de las cuatro está marcada por la conquista de Jaume I y el catalán en versión salat se escucha en todos los pueblos. Por gran diferencia demográfica, el faro del soberanismo siempre está en Mallorca, con un millón de habitantes (quintuplica a Eivissa, Menorca y Formentera sumadas). Més per Mallorca, que lidera Antoni Noguera, es una coalición de tres fuerzas: el histórico Partit Socialista local (PSM) –ajeno al PSOE–, Els Verds y el más minoritario Esquerra Republicana. Esta coalición actúa a nivel autonómico aliada con sus partidos hermanos (también soberanistas y progresistas): Més per Menorca, Ara Eivissa y Gent per Formentera. Noguera, conocido como «Toni» entre la militancia, fue elegido por el 87% de los militantes nuevo coordinador general de Més. Ganó con un discurso en sintonía con el de ERC en la Península: más énfasis en los derechos sociales y la ecología y descansar sin abandonar la reivindicación identitaria. En entrevista con GARA, el exalcalde de Palma y hoy responsable de Cultura en el Ajuntament explica el giro y los retos actuales. ¿Cuál es la situación actual del soberanismo en las islas? Los resultados son muy dispares según qué comicios sean. Hay mucha bipolaridad en el sentido de las elecciones que son propias, las elecciones del país de les illes, con respecto a las generales. No hemos sabido romper esta dinámica de voto útil que aquí es muy inútil. En estos momentos estamos en un proceso de reconstrucción ideológica, trabajando especialmente para que el soberanismo sea mucho más inclusivo y darle mucho más fuerza a la marca verde. ¿Viene sumando más votos el soberanismo en las islas? En 2015 nosotros tuvimos resultados históricos en Palma que me hicieron alcalde. En 2019 sufrimos un retroceso por algunas cuestiones que yo podría resumir en no saber vender las victorias de gestión: el desgaste de gobernar con el PSOE y algunas fracturas internas que no supimos gestionar bien. Nos ha pasado factura. Luego hemos tenido resultados menores que nos permiten seguir cogobernando pero no son los adecuados. Estamos planteando objetivos importantes: en noviembre haremos unas jornadas para un proceso de aprofundiment ideológic, que nos debe servir para dibujar la Mallorca y el país de los próximos 15 años. El proyecto político siempre se ha pensado cada cuatro años y hay que trascender eso. Hay confirmadas también personas del País Vasco, como Jule Goikoetxea. ¿Qué ejemplo de partido tiene el Més como faro? Podemos plantear que es un paso más que Compromís, parecido al BNG y a EH Bildu, pero es verdad que ERC está dentro de Més. Si me preguntas cosas de los otros partidos que me gustan, tenemos el ejemplo de la frescura de las candidatas [a presidentas autonómicas] de BNG y EH Bildu, la hoja de ruta de ERC me parece fantástica y la forma de aumento de votos de Compromís me pareció casi un milagro a nivel local. La cultura política en las islas es peculiar. No hay un sentimiento balear sino más insular. Será un desafío aglutinar las fuerzas en una sola marca… Así como los partidos estatales tienen una marca unitaria, nosotros vivimos un poco de la diversidad. Había un lema en el primer pacto del progreso que hubo en Balears: «Cuatro islas, un país, ninguna frontera». A veces creo que son cuatro islas, cuatro países, cuatro fronteras [sonríe}. Estamos trabajando en una marca estable con Més per Menorca, Ara Eivissa y Gent per Formentera. El objetivo uno es llegar a Madrid, es imprescindible, y dos, mejorar las negociaciones cuando se conforma un Gobierno balear de progreso. Llevamos 40 años sin diputados propios que defiendan los intereses de las islas y el resultado es catastrófico. ¿Cuáles son los principales reclamos al Estado del soberanismo de las islas? Hay cuestiones históricas. El tema de la financiación: somos el territorio que más aporta y el que menos recibe. En cuestiones como inversión estamos por debajo de la media. La gallina de los huevos de oro vinculada al turismo ya no produce más. También que se tengan en cuenta cuestiones inherentes a una democracia, como el derecho a decidir. España adolece de derechos democráticos y el tema de Catalunya es un ejemplo. Y también hay cuestiones esenciales de modelos económicos, estafas de la crisis para nuestra forma de entender el Estado... necesitamos gente que pueda defender esto. ¿Hasta dónde afecta a la dinámica en las islas el «procés»? Tenemos una historia en común, somos territorios hermanos y vivimos en primera persona lo que pasa allí, eso se tiene que tener claro. Lamentamos que personas y políticos conocidos nuestros estén en la prisión simplemente por defender la democracia. Aquí se vive de forma muy intensa y ha habido una polarización importante en la sociedad sobre este debate. Se ha violentado mucho aquí este tema y todo se mira desde el blanco o desde el negro. A partir de ahí, nosotros tenemos la obligación de hacer la pedagogía de decir que los pueblos deben poder decidir su futuro. Se ha obviado por parte del Estado español que en el referéndum también se podía votar que no. Apoyaremos y reivindicaremos la decisión de los pueblos para poder definir su futuro. En lo que respecta aquí, está claro que hacer un referéndum de autodeterminación a día de hoy no tendría sentido y sería negativo para nosotros y para la condición del país. Nosotros tenemos un trabajo muy importante de ampliar base y llegar a sectores que normalmente nos cuesta llegar. Por eso planteamos un soberanismo que llegue a mucha más gente, hacer mucha más pedagogía y hacerle entender que en esta dinámica política que viene por parte del Estado es imprescindible que seamos protagonistas y defender nuestros intereses. Ampliar la base, hacer pedagogía del soberanismo… recuerda mucho a alguien. ¿Es usted el Junqueras mallorquín? [Sonríe] No me compararía con Oriol… Evidentemente es una persona referente y siempre se le tiene aprecio por su trayectoria política. Si me pides personas referentes, creo que una de las que encarnan esta forma de entender la politica es Raül Romeva, un perfil verde soberanista que acaba en Esquerra. En un sitio con tanto turismo y emigración de la Península, tanta diferencia entre la capital y el interior, ¿cuánto de difícil es la cuestión identitaria? Somos la región con mas pernoctaciones turísticas del mundo, pero tenemos que vivir del turismo y no malvivir del turismo. Vivir del éxito y no morir del éxito. Un modelo económico basado exclusivamente en el sector servicios hace que después de una pandemia como ésta tengamos una de las situaciones más lamentables de toda Europa. Hablo de modelo económico porque coincide con el modelo identitario, porque hace falta una reflexión sobre cómo podemos llegar sobre los nouvinguts (los que llegan a trabajar a las islas), sectores que puedan sentirse tan mallorquines como españoles. Aqui es bajo el porcentaje de los que se sienten solamente españoles. Queremos llegar a esta gente. Habla de una unión de la defensa identitaria con la lucha por otro modelo económico... Esta es una de las reflexiones que podemos argumentar. Estamos trabajando en una economía que no dependa del turismo. Nuestra caída de 30% del PIB en esta crisis hace que este debate sea de presente más que de futuro. Al turismo es evidente que no se lo puede sustituir, pero tenemos la obligación de complementarlo. Estamos trabajando en un modelo basado en la economía azul, vinculada a la investigación y el mar; la verde, ligada a las renovables; y la naranja, vinculada a la cultura y la creatividad. Queremos que los fondos europeos que deben llegar por parte del Estado sean parte de este cambio. ¿Los derechos lingüísticos en las islas están garantizados? La derecha local siempre parece ir en contra del catalán...? El modelo de inmersión lingüística es parecido a de Catalunya. Aquí un niño que está en educación infantil y tiene 5 años, haya nacido o no aquí, sabe mas idiomas que Mariano Rajoy, y esto se tiene que tratar como una riqueza. En el gobierno de Bauzá (PP) atacaron el catalán y se produjo la manifestación mas numerosa, en la que 100.000 personas salieron a la calle. Ahora, estamos en negociación para que salga la Oficina de Derechos Lingüísticos, que tiene que velar por los ataques que se producen contra la lengua catalana. En los primeros años de democracia aquí había un consenso importante en relación a la lengua y esta deriva actual del PP ha generado unos debates irreales. Recuerda mucho al fascismo. España tenía en la Transición la posibilidad de ser un Estado plurinacional plurilingüístico modélico en Europa. Pero se ha visto frustrado, ha tenido una recentralización económica y cultural atacando las señas de identidad y eso es un problema mucho más grave cuando gobierna la derecha, pero la izquierda también es poco valiente. ¿Se refiere al PSOE? Para el PSOE no es actualmente una prioridad defender esto. ¿Es difícil gobernar con el PSOE en tantos ámbitos? Los ajuntaments, el Consell insular y el Govern… Hay veces que me preguntan si tiene sentido gobernar ellos o sería mejor quedarse en la oposición. Y yo siempre digo que nosotros somos el valor añadido de izquierdas en esta coalición. Por nosotros se aprobó la ley de memoria histórica, ley de fosas, ley LGBTI, prohibimos el alquiler turístico en Palma... Somos punta de lanza de políticas. ¿Cómo son y deberían ser las relaciones con las otras fuerzas soberanistas en el Estado? Tenemos unas relaciones históricas y muy buenas con ERC, con Compromís, con el BNG, y es evidente que nuestro partido referente en el País Vasco es EH Bildu. En las ultimas elecciones gallegas y vascas tuvieron resultados históricos. Creo que la solidaridad entre pueblos se tiene que plasmar en una cooperación política y hacer frente a algunas cuestiones que el Estado está constantemente atacando a la línea de flotación de la diversidad. Considero prioridad dentro de esta solidaridad incluir a una izquierda que no sea estrictamente nacionalista o soberanista pero crea profundamente en los derechos democráticos. Ya estamos haciendo esa coordinación. Hay que planificar reuniones de trabajo periódicas, un foro, y también un tema, que son las fundaciones de los partidos. Las fundaciones están empezando a tener sus espacios comunes de reunión y se está trabajando ideológicamente en cómo plantear esta reunión estatal.