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Berlín avisa a Polonia y Hungría del alto precio de su bloqueo

El Gobierno alemán advirtió a Polonia y Hungría de que «nuestra gente pagará un alto precio» si ambos países mantienen el bloqueo al presupuesto europeo y al fondo de recuperación. Varios miembros de la UE se sumaron a las presiones, pero Varsovia y Budapest insistieron en su veto al mecanismo que condiciona los fondos al respeto al Estado de derecho. Berlín confía en una rápida solución dada la necesidad y la cantidad de dinero en juego.


El Gobierno alemán instó ayer a Hungría y Polonia, que han bloqueado la ratificación del presupuesto europeo y el fondo de recuperación, a permitir que las ayudas europeas lleguen «lo más rápido posible».

«No hay excusas para más retrasos. Pido a todos en la UE que asuman sus responsabilidades. No es momento de vetos sino de actuar rápido y en espíritu de solidaridad. Nuestra gente pagaría un precio muy alto por el bloqueo», advirtió el secretario de Estado para Europa alemán, Michael Roth, antes de participar en el encuentro del Consejo de Asuntos Generales, que reúne a los responsables de la UE de los Veintisiete.

Budapest y Varsovia han abierto la enésima crisis en la Unión al bloquear el presupuesto de la UE y el plan de estímulo masivo para hacer frente a los efectos de la pandemia, aprobado por los Veintisiete en julio. Se oponen al establecimiento de un mecanismo para privar de fondos europeos a los países acusados de violar el estado de derecho (independencia del poder judicial, respeto de los derechos fundamentales).

Este mecanismo, alcanzado tras duras negociaciones, allanó el camino para un compromiso sobre todo el presupuesto plurianual (2021-2027).

Los gobiernos húngaro y polaco ignoraron ayer las presiones del resto de países de la UE y mantuvieron el bloqueo. En una reunión de los ministros de Exteriores, muchos Estados miembros pidieron a Budapest y Varsovia que rectifiquen su posición. Lejos de lograrlo, ambos países confirmaron su postura. La ministra húngara de Justicia, Judit Varga, criticó que el sistema que liga ayudas europeas y Estado de derecho abre la puerta a que la Comisión Europea sancione con facilidad a un Estado miembro «sobre una base ideológica», a través de medidas «arbitrarias» y con procedimientos «sin garantías».

En cualquier caso, el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, dijo estar convencido de que «habrá una solución». «Hay tanto dinero en juego y tantos países de la UE lo necesitan y esperan desesperadamente una solución, sino sobre todo una solución rápida», indicó.