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Una «cruel» separación aleja a Irati Zapirain de sus progenitores presos

No fue un cumpleaños más para Irati Zapirain Etxebarria. Cumplió tres años en el interior de la cárcel de Aranjuez, y obligada por la legislación penitenciaria española, la pequeña fue separada de su madre y padre presos convirtiéndose en la niña de la mochila número 88.


La alegría de Irati Zapirain Etxebarria por estar junto a su madre y padre para celebrar sus tres años de vida, se tornó en tristeza al ver que sus progenitores no le acompañaban en su retornó a Euskal Herria, quedándose ambos en la prisión de Aranjuez. Una «cruel» separación que la convirtió en la niña de la mochila número 88, según los datos aportados por Sare.

Fue una mañana intensa, que comenzó en torno a las 11.30, cuando la pequeña, en compañía de Bea Etxebarria y su abuela materna, recogieron de la celda ropa, juguetes y otros objetos personales. A continuación, tuvo lugar el vis a vis familiar en el que Etxebarria e Iñigo Zapirain «festejaron» el cumpleaños de Irati, una fecha marcada en rojo que suponía su separación.

Una cuenta atrás en que la familia pudo besarse, abrazarse y jugar, preguntándose los adultos cuándo será la próxima vez que lo hagan juntos. Llevaban año y medio sin disfrutar de un encuentro similar a causa de la crisis sanitaria y el vis a vis de ayer fue el «hasta luego» de madre y padre a su pequeña.

Además, Iñigo Zapirain llevaba ocho meses comunicando con su esposa e hija a través de videollamada. El protocolo contra el covid obliga ahora a ambos presos a permanecer 10 días confinados.

La reivindicación de que los tres puedan compartir un módulo familiar en la prisión alavesa de Zaballa sigue ahí, aunque habrá que esperar aún. Desde la dinámica Irati gurasoekin Euskal Herrira! confían en que se vayan dando pasos para que ese sueño se convierta en realidad.

Antes de partir, Pili Caballero, la abuela materna, tuvo la ocasión de abrazar a la pareja de presos. Después, salió en compañía de su nieta de la prisión madrileña para iniciar el viaje de regreso a Euskal Herria.

En esta cárcel permanece Izadi, hija de los presos María Lizarraga e Iñigo Gutiérrez.

Desde la red ciudadana Sare denunciaron esta «violenta separación» provocada por una legislación que no atiende los derechos básicos de los menores, aclarando que «no es algo aislado», ya que son muchas las familias que lo tienen que padecer. En total, son 124 familias, con 88 menores y otros 36 jóvenes mayores de edad.

La pandemia, además, les está privando de visitas. «Obliga a estos niños y niñas a ser huérfanos, tal y como denuncian sus padres y madres, y a dejar de lado su vida para ver a su padre, a su madre o a ambos», expusieron en una nota, asegurando que existen soluciones para mejorar esta situación, que dependen de la voluntad política.

«Los padres y madres de niños y jóvenes de la mochila tienen que estar en Euskal Herria y hay que ofrecerles módulos familiares con el fin de poder desarrollar de la manera más adecuada la parentalidad a la que tienen derecho», reivindicaron una vez más.

Desde Sare animaron a la ciudadanía y otros agente a sumarse a las movilizaciones que se puedan convocar en las próximos jornadas en defensa de los derechos de Irati y del resto de niñas y niños de la mochila. Una de ellas tendrá lugar el sábado 20 de marzo, a las 12.00, en la Pérgola del parque de Doña Casilda Iturrizar, en Bilbo.

«Es responsabilidad de todos y todas cambiar la situación injusta que viven estos niños, niñas y adolescentes y posibilitar las medidas y herramientas necesarias para poder desarrollar su relación con sus padres y madres», manifestaron desde la red ciudadana.

«Izadi: Espetxean jaiotako atzera kontaketa»

Izadi, Maria Lizarraga eta Iñigo Gutierrez presoen alaba, da uneotan espetxean amarekin dagoen ume bakarra, Irati atzo banandu baitzuten gurasoengandik. 2019ko urtarrilaren 23an jaio zen Valentzian eta, urte eta erdiz amarekin Picassenteko «amen moduluan» egon ondoren, azarotik Iñigo eta Mariarekin dago Aranjuezeko familien moduluan. Hala ere, pandemiaren aitzakiapean, hilabeteak eman zituen ondoko moduluan, 200 metro eskasera, zegoen aita ikusi ezinik. Izadi Gurasoekin Etxera plataformak salatu duenez, espetxeak «elikadura osasungarria eta inguruarekin kontaktua izateko eskubidea» ukatzen dio haurrari. Izadik ez du kalera ateratzerik iazko martxotik, ezta senideak besarkatzerik ere. 2022ko urtarrilean beteko ditu 3 urte Izadik.

Hilaren 21ean, Burlatako kultur etxean «Izadi: Espetxean jaiotako atzera kontaketa» dokumentala estreinatuko dute, 17.00etan. Izadiren gurasoen eta plataformako kideen lekukotasunak jasotzen ditu, besteak beste.GARA