2021 UZT. 11 CRÍTICA «La mujer del espía» El romanticismo por encima del patriotismo Mikel INSAUSTI Aprimera vista llama la atención el hecho de que “La mujer del espía” (2020) sea la primera película de época realizada por Kiyoshi Kurosawa a lo largo de sus cuatro décadas de prolífica carrera cinematográfica, pero si se analiza con detenimiento resulta totalmente coherente con el resto de su filmografía, e incluso conecta con otras de sus películas más futuristas. La clave, como bien se dijo con motivo de su presentación en la Mostra de Venecia ganando un León de Plata a la Mejor Dirección, se halla en la secuencia final, con la protagonista enfrentada al paisaje apocalíptico de un Japón destruido por la guerra, a la vez que se escucha el anuncio oficial de la rendición. Lo que nos ha narrado hasta ese momento el otro Kurosawa es el origen del fin, el inicio del duro proceso histórico que ha llevado al país asiático a su modernización, con una occidentalización causante de la profunda crisis de identidad nacional. La pareja protagónica representa una avanzadilla de la apertura nipona al exterior, y sufrirán las consecuencias de haberse adelantado en el tiempo al curso de la historia. En plena expansión bélica del Japón imperial de Hirohito tanto Satoko (Yü Aoi) como su marido Yüsaku (Issey Takahasi) visten a la moda cosmopolita, y como él es comerciante tiene la oportunidad de viajar, adquiriendo otra perspectiva de las relaciones internacionales, más cercana a la del bando aliado. En Manchuria será testigo de los excesos militares que conlleva la invasión territorial, incluso filmándolos con la misma cámara de 16 mm. con que hace las películas caseras de la pareja. Al igual que Hitchcock, el otro Kurosawa fuerza deliberadamente el cruce entre el thriller de espionaje y el melodrama romántico, con el suspense como común denominador. Inicialmente, ella sospecha de él, al notar que le está ocultando algo, y respirará aliviada al saber que no se trata de una infidelidad.