2021 ABU. 31 CAMBIOS EN EL CALLEJERO DE MADRID UN CALLEJERO QUE HUMILLA LA MEMORIA HISTÓRICA Sentencias judiciales revocan cambios de nombres en calles y obligan a volver a honrar a personajes vinculados al fascismo español, con anuencia del alcalde Almeida. Justo en la semana que se cumplen 85 años del primer bombardeo nazi a Madrid. Daniel GALVALIZI La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido», escribió una vez Milan Kundera. La derecha española tiene claro el concepto del ensayista checo. Será por ello que no da tregua en su principal campo de batalla ideológico, la región de Madrid, y se toma el trabajo de modificar el callejero con tal de borrar los avances registrados en la etapa de la anterior alcaldesa, Manuela Carmena, y permitir que en una metrópoli de Europa occidental se honre con nombres de calle a personajes vinculados al falangismo, a la violación de los derechos humanos y a la tragedia del golpe del 36. El debate por los nombres de las calles ha vuelto con fuerza por la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) de reponer el nombre de José Millán-Astray, fundador de la Legión y propagandista del falangismo en la guerra del 36, a la calle que había sido renombrada con el de la pedagoga represaliada por el franquismo Justa Freire. Pero, en realidad, este hecho es solo uno más de unos cuantos con los que la derecha local, en sus brazos judiciales y políticos, busca acotar la memoria histórica. El TSJM avala así una sentencia previa de un juzgado de primera instancia, que había anulado el cambio callejero promovido por el Gobierno de Carmena en el periodo 2015-19. Según la resolución, no está claro de forma «inequívoca» que el militar participase en el golpe del 36, en contra de lo que sostienen la mayoría de los historiadores. El recurso había sido planteado por la Fundación Millán Astray y por la Hermandad Nacional División Azul. Y el Ayuntamiento que preside José Luis Martínez-Almeida se decantó por dejar hacer. La trama de las calles de la vergüenza Lo que ha venido a decir el TSJM es que la calle General Millán Astray –ubicada al sur del distrito sureño de Carabanchel– no se puede ver afectada por la Ley de Memoria Histórica debido a que no se ha motivado lo suficiente y a que la calle existía antes de la guerra del 36 para honrar al falangista por acciones previas. La grieta que encontró el recurso es que la justificación del cambio en primera instancia fue por derechos de memoria y no una simple decisión del gobierno municipal. La sentencia judicial no solo afecta a la calle de la pedagoga Freire. Hay otras cinco con nomenclatura franquista que volverán a tener sus nombres originales porque el fallo considera, entre otros motivos, que los personajes no exaltan la sublevación, la guerra o la represión, o que tienen méritos atribuidos previos a la guerra del 36. Las calles son las de Algabeño, Cirilo Martín, Crucero Baleares, Hermanos García Noblejas y una que estremece: Caídos de la División Azul, en el distrito de Chamartín. Una paradoja trágica: el nombre que se quitará para honrar a la división franquista es el de Memorial 11 de Marzo de 2004. El Gobierno del Ayuntamiento, una coalición del PP con Ciudadanos que fue apoyada con la abstención de Vox, dijo que acatará la sentencia pero no ha aclarado cuándo ejecutará los cambios. Sí hubo un detalle: el TSJM no dio plazos para el cambio y, sin embargo, el alcalde Martínez-Almeida actuó con premura. «Una grieta» aprovechada La actitud del primer edil es más irritante aún para los colectivos de memoria histórica, porque la ordenanza sobre la rotulación de vías y espacios públicos dice claramente en su artículo 3 que las modificaciones de nombres preexistentes pueden realizarse sin justificación alguna y alcanza con el acuerdo de la Junta de Gobierno. Es decir, Almeida podría acatar el fallo judicial y volver a quitar el nombre de los franquistas y poner el previo u otro. «En el Gobierno de Carmena hubo un cambio de 53 calles. El problema, que se lo dijimos en reuniones a los que llevaban el tema, es que lo hiciera de otra manera. Estableció un comisionado de memoria histórica en el que puso mucha gente de derechas e hizo la aplicación de la ley de Zapatero, en vez de cambiar los nombres por decisión propia, porque no hace falta ni llevarlo al pleno», explica a GARA el historiador Arturo Peinado, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria. El activista madrileño recalca que advirtió a Más Madrid de que la ley «tenía bastantes ambigüedades en el tema de plazos» y que podía ser una grieta que aprovecharan los negacionistas franquistas. Dicho y hecho. Y eso que el Foro por la Memoria se personó en la causa de la Fundación Franco que fue contra todo el decreto de Carmena y ganó el envite. «Le pegamos una buena paliza ahí», recuerda, aunque ahora la judicatura ha dado un triunfo acotado con las cinco calles. Peinado afirma que Almeida podría haber hecho caso al fallo y cambiarle el nombre luego, «como se hizo con la Plaza Pedro Zerolo [en homenaje al activista LGTBI del PSOE], que fue por decisión política». Hoy lamenta que Millán Astray vuelva a tener su calle y señala que, si bien no era parte orgánica del franquismo, fue el jefe de prensa del Gobierno sublevado de Burgos. La Justicia acepta dudosos criterios para reponer a los falangistas en el callejero a pesar de su pasado. «Otro ejemplo es el de Algabeño. Participó en actividades represivas y mató gente, pero la familia presentó una denuncia por la retirada de su nombre porque no se había puesto el suyo a una calle por ello, sino por su condición de torero. Entonces, yo me pregunto, ¿podríamos poner calle Pintor Adolf Hitler, en honor a su trabajo de pintor en Viena y así justificarlo?», reflexiona. Cabe destacar que Algabeño será restituido en la calle José Rizal, un poeta filipino asesinado por la Corona española durante la conquista del archipiélago asiático. Franquismo y judicatura Según Peinado, desde que el PP volvió al municipio de la capital «lleva una política reaccionaria en cuanto a la memoria: han retirado muchas cosas, como el monumento a los republicanos fusilados en el cementerio de la Almudena, han quitado placas... Hay muchos en el PP regional con apellidos repetidos, en la judicatura y en el Estado, de las calles que se remueven. Hay cierta endogamia entre franquismo y judicatura aquí». Como madrileño, lamenta que «humillen a los ciudadanos» con estos cambios en el callejero. «Soy nieto de abuelos asesinados en fosa común y encarcelados. Es humillante ver esta nomenclatura. Siento indignación y cabreo y la situación de Madrid es difícil, es una derecha diferente. En Málaga, por ejemplo, el alcalde del PP apoyó el monumento a las víctimas de la mayor fosa común española. Pero aquí la derecha es más reaccionaria, es el epicentro de todas sus batallas y tiene claro que, si pierden en esto aquí, pueden perder todo en cadena, un efecto dominó». A 85 años De la lluvia de bombas En la madrugada del 27 de agosto de 1936, el centro de Madrid recibía las primeras bombas de la guerra. Era la Wehrmacht nazi, que venía a apoyar a los golpistas falangistas contra el gobierno de la Segunda República. Se trató del primer bombardeo aéreo a una metrópoli europea. Luego esta estrategia de bombardeo masivo y a mansalva sobre población civil sería algo común en la Segunda Guerra Mundial, aunque es considerado desde hace décadas un delito de lesa humanidad. En cualquier gran ciudad europea una fecha así supondría motivo de conmemoración. Pero no lo es en Madrid. Porque la historia la escriben los que ganan y los fascistas españoles tuvieron una exitosa política de desmemoria. De hecho, varias plazas y manzanas del centro y la periferia de la capital española han sido reconstruidas en su totalidad y no existen placas de ningún tipo recordando los motivos de esas reconstrucciones. Un ejemplo es la callejuela Caja de Ahorros, entre Puerta del Sol y el Congreso de los Diputados. La investigación de los arquitectos Luis de Sobrón y Enrique Ordiales lo señala como uno de los sitios en los que la destrucción fue de tal escala que, al retirar los escombros, se decidió poner una calle ante la imposibilidad de rescatar nada. Se calcula que hubo 6.000 siniestros, de los cuales los nazis fueron responsables de varios entre agosto y finales de diciembre de 1936. Luego el Ejército golpista se ocuparía de lleno con Madrid. Hace 85 años.D. G. MILLÁN-ASTRAYEl Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha dictado a favor de reponer el nombre de José Millán-Astray, fundador de la Legión y propagandista del falangismo, a la calle que había sido renombrada con el de la pedagoga represaliada por el franquismo Justa Freire. HERENCIA«Hay muchos en el PP regional con apellidos repetidos, en la judicatura y en el Estado, de las calles que se remueven. Hay cierta endogamia entre franquismo y judicatura aquí», afirma el historiador Arturo Peinado.