2021 URR. 01 De cómo el alto precio de la energía alza el del papel higiénico Las imágenes de clientes acaparando paquetes de papel higiénico forman parte de los momentos menos memorables del arranque del confinamiento a causa de la pandemia del covid-19. Siempre se puede tropezar dos veces. Los productores exigen repercutir el 30% del aumento de los costes en el rollo más famoso. GARA BAIONA Essity ha dejado sentado que el rollo de papel higiénico, producto para el aseo por excelencia, será más caro de aquí a unas semanas. El grupo sueco, propietario entre otras marcas de Lotus, abre la veda, tras reivindicar ante los propietarios de las principales enseñas comerciales su intención de hacer repercutir ese 30% de aumento del coste de producción que atribuye a la explosión de los precios de la energía y a la crisis de abastecimiento de materias primas. Los costes de la pasta de papel, material de base para fabricar los rollos de papel y de cocina, han aumentado en un 67% y cada vez se hace más difícil obtener esa materia, una crisis de suministro de las que se responsabiliza, como es habitual, a China. El despegue de la economía tras la pandemia ha relanzado el consumo de pasta de papel y productos transformados en el gigante asiático, provocando una penuria en los países compradores, que renunciaron hace tiempo a producir muchos productos indispensables, como se vio durante la pandemia con la crisis de las mascarillas o de los respiradores. A partir hoy se abrirán las negociaciones entre el sector y los grandes almacenes franceses, pero los efectos de ese debate no se limitarán al Hexágono. Habida cuenta de la fuerte implantación de marcas como Auchan o Carrefour a ambos lados de los Pirineos, de un modo u otro se dejará sentir en los bolsillos de los vascos. Obvia decir que de ese reparto de los impactos de la subida de los costes de producción dependerá el precio actualizado que, a buen seguro, repercutirá en el consumidor. «Cheque de cien euros» Las asociaciones de consumidores francesas, que ya han calificado de insuficiente la medida del Gobierno de Emmanuel Macron que anuncia que abonará de aquí a final de año un «cheque de 100 euros» a los hogares más modestos para compensar la subida de la factura energética, han hecho pública su particular lista de la compra. El coste de la energía y la penuria de abastecimientos que, según el informe de coyuntura económica presentado recientemente en Baiona lleva a muchos sectores a atemperar sus previsiones de recuperación tras la covid, ha empujado ya hacia arriba los precios de muchos productos básicos, como el aceite y los macarrones, pasando por el café. Recelo en los bancos centrales por el efecto en la inflación de los «cuellos de botella» La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, y el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, mostraron su preocupación por el impacto que tendrán sobre la inflación «los cuellos de botella» en los suministros que siguen sin resolverse. Ambos coincidieron en sus apreciaciones durante el encuentro telemático mantenido por los responsables de los principales bancos centrales sobre política monetaria. «Es frustrante ver que los cuello de botella y los problemas en la cadena de suministros no mejoran y, que de hecho, están empeorando un poco», señaló Powell. Consideró que, «probablemente, estos problemas continuarán el próximo año y, junto a una elevada demanda derivada de la recuperación económica, son el causante del aumento de la inflación». A ese aumento y a su prolongación en el tiempo se refirió días antes el presidente de la Fed en una audiencia ante el Comité Bancario del Senado estadounidense, donde compareció junto a la secretaria del Tesoro, Janet Yellen. «La inflación es elevada y probablemente lo seguirá siendo en los próximos meses antes de moderarse», advirtió a los congresistas Powell a pesar de que en los últimos meses se refirió al alza de precios como un periodo transitorio. «Necesitamos que los bloqueos de la oferta se alivien, disminuyan, antes de que la inflación pueda bajar». Yellen anticipó que «probablemente estará más cerca del 4% este año» antes de precisar que «claramente estará por encima del 2%», meta anual de la Fed. Para Lagarde, también se trata de una cuestión temporal, de un efecto «transitorio» de la pandemia. Aseguró que «sólo reaccionaremos a las subidas de inflación que creamos que sean duraderas y se reflejen en la dinámica de la inflación subyacente». Expresó, no obstante, su preocupación por la incertidumbre sobre cuándo se resolverán los problemas de suministro. El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, indicó que el regulador deberá estar muy atento a lo que ocurre con la inflación y «a los posibles efectos secundarios» que pueden tener sobre ella los problemas de abastecimiento, incluidas las largas filas en las gasolineras de Gran Bretaña debido a la falta de transportistas por las nuevas normas tras el Brexit. GARA