2022 API. 20 DE REOJO Pegasus Raimundo Fitero Nadie sabe nada. Un instrumento de tecnología, producción y venta israelí para el espionaje selectivo, que según consta en los documentos solamente se puede utilizar, comprar, alquilar y usar por gobiernos, policías y ejércitos, se ha utilizado de manera discriminatoria contra el independentismo catalán y vasco, y ahora ninguno de los reconocidos miembros del gobierno de Sánchez, tan encantados de emprender acciones de toda índole contra el pensamiento diferente, precisamente al frente de Interior y Defensa, los que controlan policías, ejércitos y CNI, reconocen su existencia. Hace ya muchos años, otros gobiernos tan poco escrupulosos con los derechos de la ciudadanía han utilizado este servicio para espiar y controlar a la disidencia política, para armar los papeles con medias verdades que servían para establecer considerandos y autos de fiscales y jueces que acababan con la libertad de individuos y reventaban movimientos. Como siempre, al borde la ilegalidad; al borde del ridículo, al borde de la involución democrática, lo que ahora mismo vemos en esa realidad dura de asimilar de un gobierno en Castilla y León con la extrema derecha española bicéfala gobernando con una altanería desbordante, o como dice la musa del facherío castizo, esa señora de la que usted me habla, Ayuso, asegurando que es un territorio «socialismo free», o sea, zona nacional. A nadie sorprende que sean espiados miembros de la izquierda abertzale, es un asunto que viene de muy lejos, con Pegasus o con Borricus, los teléfonos inteligentes servían para recabar información para la no inteligencia represiva. Debe existir un lugar en la nube de mierda policial donde hay toneladas de reuniones grabadas, de besos furtivos tomados sin permiso. Es lo normal en Estados posfranquistas que se deslizan hacia el ayer.