2022 ABU. 24 TODO EL MUNDO ODIA A JOHAN La explosión de quien prende sus cartuchos emocionales Koldo LANDALUZE DONOSTIA Emotiva y cálida, a pesar de la gelidez que transmiten Noruega y sus habitantes, la película del debutante Hallvar Witzø se presenta como una fábula protagonizada por un tipo que fue señalado como raro por su comunidad y al que le resulta muy díficil desligarse del legado explosivo de sus padres, los cuales se dedicaron a detonar puentes para impedir la entrada de las tropas alemanas en la región noruega de Titran durante la Segunda Guerra Mundial. Huérfano, el protagonista encontrará en las mechas prendidas un medio para comunicarse con el resto. En su ruta vital de regueros de pólvora encendidos quedó la joven de la que se enamoró y que, por culpa de su énfasis explosivo, quedó desfigurada. El protagonista siempre fue visto como un “bicho raro”. Alto, silencioso y con cartuchos de dinamita, provoca recelo e inquietud entre su comunidad, la cual siempre vio con cierta envidia los terrenos de la familia del protagonista. En “Todo el mundo odia a Johan” impera un tiempo calmado, acorde con el escenario y sus personajes, el humor -muy nórdico- se ampara en lo extravagante y lo anacrónico. A ello se añade una atmósfera que rezuma nostalgia y unos diálogos en los que predomina la idea de preservar la familia, la importancia de las costumbres por muy disparatadas que sean y las dificultades que conlleva ser el “extraño” dentro de un colectivo “normal”. El humor negro, que nos asalta siempre en situaciones imprevistas que invitan a un saludable desconcierto, es otra de las constantes de este modesto y bienintencionado filme en el que la interminable sucesión de explosiones del protagonista adquiere la dimensión del propio grito callado de quien prende su devastador arsenal de pólvora y desencanto.