2022 ABU. 28 BETI ONAK EN DIVISIÓN DE HONOR DE BALONMANO El orgullo de Atarrabia que aumentará la presencia vasca En cuestión de días, Gurpea Beti Onak Azparren Gestión cogerá el relevo de Itxako -desaparecido hace casi una década- como nuevo conjunto navarro en la élite del balonmano estatal, un proyecto con vocación de continuidad. El presidente, los entrenadoras, la capitana y el alcalde de Atarrabia valoran el éxito del ascenso. En la página de la izquierda, las jugadoras del Beti Onak, entre ellas la capitaina y portera Olaia Luzuriaga; sobre estas líneas, el técnico Miguel Etxeberria y el presidente Luis Javier Echeverría; y a la derecha, el alcalde de Atabarria Mikel Oteiza. (Iñigo URIZ FOKU) Natxo MATXIN Fundada en 1961, la sección de balonmano femenino de Beti Onak, tras varias intentonas, se estrenará en la máxima categoría en cuestión de días. El club, referencial en su localidad, Atarrabia, cogerá el testigo que dejó Itxako hace casi una década. Ya hacía varios años que se venía rozando el objetivo -jugó las fases de ascenso de 2014 y 2016-, pero no fue hasta hace cuatro años cuando se pusieron las bases para aglutinar un proyecto con la suficiente solidez como para llegar a lo más alto. «Nos eligieron como el equipo referencial, después de un acuerdo entre el Gobierno de Navarra, la Federación, los clubes convenidos y Beti Onak. Como todos los inicios, resultó complicado hasta que los clubes convenidos lo vieron bien y aceptaron. Se ha caminado despacio, pero ese ritmo ha favorecido el que se hayan forjado unos buenos cimientos para lograr el éxito actual», explica Luis Javier Echeverría, presidente de la sección de balonmano de Beti Onak. Consecuencia de ese buen trabajo, la escuadra navarra volvió a disputar dos nuevas fases de ascenso. La de 2021, en la que se rozó conseguirlo, y la de mayo pasado, en la que por fin se alcanzó la meta, poniendo el broche de oro a una campaña en la que el equipo finalizó imbatido. PRIMERO ALEGRÍA, DESPUÉS TRABAJO «Mantener el bloque del año anterior y que la gente joven diese un paso adelante nos permitió ganar en experiencia y tranquilidad. Además, acertamos de lleno con los dos refuerzos que firmamos, Lyndie Tchaptchet y Ainhoa García, y que la dinámica de entrenamientos, con una buena sintonía, llevó a que las jugadoras creyesen, logrando esos detalles que marcan la diferencia», analiza el entrenador de la primera plantilla, Miguel Etxeberria. El estallido de alegría por el ascenso dio paso posteriormente al esfuerzo del trabajo a contrarreloj para amoldarse a las exigencias de la máxima categoría. Echeverría evalúa que «la cuantía económica se ha multiplicado por tres». «El salto es muy grande en todos los sentidos -mediático, financiero e institucional- y ha sido muy rápido, sabemos que tenemos que mejorarlo todo», reconoce. El club ha ampliado su abanico de sponsors, pero para los gestores de Beti Onak todavía queda mucha labor que realizar. «Además de las subvenciones institucionales, tenemos que seguir trabajando para incorporar a nuevas marcas comerciales, lo que nos permitirá estabilizar el proyecto, crecer deportivamente y mantenernos en la categoría, que lo veo posible», desea Echeverría. Ese es el reto, protagonizar una salvación que no va a ser una tarea nada sencilla, habida cuenta de la competencia existente. «En cualquier deporte y categoría, los equipos recién ascendidos son candidatos a estar ahí abajo y pelear por la permanencia», admite el técnico natural de Atarrabia. Para el preparador del conjunto navarro, seguir un año más en la élite pasa por «hacerse cuanto antes al ritmo y la velocidad del juego» de la máxima categoría, así como a «conjuntar rápido al equipo y saber que cualquier error nos va a penalizar, porque enfrente va a haber mucha calidad». Esa exigencia ha obligado a reforzar al equipo con seis incorporaciones -Paula García, Natalia Montilla, María de Uriarte, Patricia Encinas, Ayelén García y Kassia César-, conformando un plantel equilibrado y versátil. «Estamos contentos por haber mantenido el bloque que fue importante la temporada pasada, teniendo ya una base y no partiendo de cero, y también por las chicas que han venido para reforzar ciertos puestos, lo que nos permitirá ser más competitivas», subraya Etxeberria. PORTERÍA CUBIERTA Una de esas posiciones ha sido la portería, donde la capitana Olaia Luzuriaga tendrá que alternar minutos con la recién llegada Patricia Encinas. «Somos dos guardametas muy distintas, lo que es bueno para nosotras y para el equipo. Vamos a tener una relación de competitividad sana y aprenderemos la una de la otra», esgrime la guardameta navarra. «Las nuevas jugadoras se están adaptando muy bien y se trata de que también esa relación la tengamos fuera de la pista, que es algo muy importante. Estas semanas las estamos aprovechando para intentar entendernos y que el equipo vaya rodando», abunda en la cuestión. Esta va a ser una experiencia nueva para gran parte del vestuario, en el que se combina juventud y experiencia. «Estamos muy ilusionadas y con muchas ganas, porque somos conscientes de que se trata de algo histórico para el pueblo y para Nafarroa, después de tanto tiempo en el que no había balonmano en la élite», describe. Una ilusión que se ha transmitido también a las calles de Atarrabia, donde la afición ya espera ansiosa el comienzo de la competición oficial. «Estoy bastante sorprendida, no había visto a la gente tan implicada y es muy bonito poder vivirlo», asegura Luzuriaga. Lo confirma el alcalde de la localidad, Mikel Oteiza, quien asegura que «el pueblo está emocionado, se ha generado un fenómeno fan con las jugadores, que además unas cuantas son de casa». El hecho de que Beti Onak vaya a jugar en División de Honor también vuelve «a poner en el mapa de la élite deportiva» a Atarrabia, después de estarlo durante muchos años por las gestas de Miguel Indurain. El primer edil le da todavía mayor importancia al hecho de que se trate de deporte femenino. «Está cogiendo mucho más protagonismo y se le está dando realmente el valor que ha tenido siempre, por eso es importante que exista esta apuesta. En Atarrabia, el balonmano femenino tiene una fuerza arrasadora y eso se refleja en el primer equipo», resalta. COLABORACIÓN «ESTRECHA» La colaboración entre el Consistorio de Atarrabia y Beti Onak es «estrecha e intensa», con diversas ayudas, tanto para las diferentes escuelas del club -balonmano, fútbol y pelota-, como para el primer equipo instalado ahora en la élite. «Como no podía ser de otra manera, la relación es buenísima -el propio alcalde Mikel Oteiza fue exjugador y extécnico-, Beti Onak es un club histórico que no solo ha trabajado en disciplinas deportivas, sino que también ha tenido una fuerte presencia a nivel cultural y ha sido impulsor de un buen número de iniciativas», expone. Una implicación social que ahora se va a ver correspondida con el apoyo desde las gradas del pabellón Hermanos Indurain, que se quedará pequeño para acoger toda la demanda existente, dado que solo hay espacio para alrededor de un millar de espectadores. «Ojalá pudiesen entrar bastantes más, estamos convencidos de que la gente respondería, porque una máxima categoría ilusiona a todo el mundo. Lo importante es que el pabellón se llene y el equipo se sienta arropado», acota Echeverría. Un apartado al que el primer entrenador Miguel Etxeberria le da especial relevancia. «Estos aspectos extradeportivos suman y mucho. Nos aportarán fuerza durante los partidos y especialmente en aquellos momentos en los que lo pasemos mal, para saber sobrellevar de mejor manera los golpes que recibamos», esgrime el navarro. De esa simbiosis y de la aclimatación a la exigencia de la máxima categoría dependerán en gran medida las opciones para que Beti Onak se afiance al más alto nivel, ampliando así la presencia vasca en el balonmano de élite.