2022 ABEN. 15 DE REOJO Ataque a la contra Raimundo FITERO No me libero del lenguaje inclusivo, exclusivo, diarreico o restringente que el fútbol va proporcionando como guirnaldas cursis. El cambio mercantil, subordinado, penitente de la mirada general de la sociedad periodística deportiva argentina al fenómeno Messi, forma parte de las mutaciones de masas más evidentes al calor de la indigencia intelectual, social y futbolística. De pecho frío a Mesías, en dos jugadas. Así es como va a escribirse la historia de este Mundial al que todavía le falta por saber en que pecho, frío o caliente, se instala la próxima estrella. Luchando con el calendario zaragozano y se plantea un dilema cualitativo o cuantitativo muy importante: ¿quién es más influyente para la historia, Tom Hanks o Leonel Messi? No vale la respuesta automática por muy adecuada que sea adecuada: depende. Forofo futbolero, culé empedernido, discutidor hasta las heces sobre el fuera de juego posicional, digo, aseguro, me apuesto mi carnet vitalicio a que es más importante para las próxima generaciones Tom Hanks, ya que su obra no son efímeras piruetas gambeteando en el pasto, ni gloriosa poética del instante de un regate o un pase, sino una magnífica colección de películas que van ganando peso cultural con los años. En la prórroga agrando este regate final y jugando a la contra me apunto a una idea vertida en reciente entrevista por el actor: «el auténtico legado son aquellos proyectos a los que dijiste que no». No está nada mal esta manera de ver la biografía en huecograbado. Saber con exactitud el peso específico de la negación, la ausencia, el deseo.