2023 OTS. 03 Ana Delgado, superviviente de la lacra machista: «Sigo teniendo mucho miedo» En la Audiencia navarra se juzgaba ayer al hombre que dejó medio muerta a la vecina de Azagra Ana Delgado hace ahora dos años. Radio Euskadi ofreció el espeluznante testimonio de la mujer. Concentración en Azagra contra la agresión a Ana Delgado, en febrero de 2021. (Jagoba MANTEROLA | FOKU) Ramon SOLA Ana Delgado es una superviviente de la violencia machista en sentido literal. En febrero de 2021 sufrió incluso fractura de cráneo por los golpes que le propinó el hombre del que estaba en trámites de separación, Santiago Martínez, y padece importantes secuelas, algunas de las cuales durarán toda la vida. Ayer, coincidiendo con el inicio del juicio, Radio Euskadi la entrevistó. Es un testimonio demoledor sobre la brutalidad que alcanza la lacra machista. Delgado, vecina de Azagra, fue golpeada con una barra de hierro «con la punta en forma de V», de las que se usan para vendimiar. Y de modo tan brutal que el ataque solo se interrumpió cuando el hombre pensó que la había matado. De hecho, acudió a comisaría para entregarse e indicar que la mujer estaba sin vida. Su hermana la encontró tendida en la cama sin conocimiento, en una habitación teñida de sangre, incluidas las paredes. Ana Delgado rememoró así aquel terrible momento de hace dos años: «Estaba en mi habitación, me disponía a levantarme. Estaba hablando por teléfono, le vi venir y grité ‘me va a matar, me va a matar’. Me cogió desde la cabeza hasta el resto del cuerpo. Me dejó sin ojo. Me decía ‘te voy a matar, hija de puta, te voy a matar, ni se te ocurra moverte’». «Una película de miedo no tiene tanto horror como el que tiene hoy día esta habitación. Mi madre nunca ha querido subir ya a ella», explicaron. Pasó dos meses en la UCI, más muerta que viva. Para empezar, le tuvieron que quitar todas las esquirlas que se habían quedado en el cerebro. A los familiares «el médico nos dijo que necesitábamos un milagro y que entráramos a despedirnos». Delgado no podía respirar, hablar, comer… tenía vendado todo el cuerpo. «No pensé que podía matarme» La entrevista constató que la agresión no fue fruto de una pelea puntual, sino algo premeditado. Ana Delgado había sufrido antes agresiones por parte de este hombre, como ser dejada en la calle sin poder entrar en casa, pero no una paliza así. Llevaban diez años de relación de pareja. «El recuerdo que me queda de él es horrible. No tenía empatía. Ya llevábamos años muy mal pero no había manera de separarme. Nunca me había pegado. Pensé que igual podía agredirme, pero de esa manera y hasta casi matarme, no». Las secuelas son evidentes y múltiples. «Tengo trastornos en la memoria, no puedo conducir, se me cae la vajilla, apenas puedo subir escaleras, por la calle ando muy despacio... Me han concedido invalidez absoluta. Paso mucho frío», enumeró. «Me ha roto la vida, yo era una persona deportista que nadaba, hacía footing, pasaba muchas horas trabajando». Delgado era enfermera, trabajaba en Quel y en Arnedo, en La Rioja; según ha detallado, dado el temor a su marido por el deterioro de la relación, a menudo prefería hacer guardias de noche en el trabajo. Su hermana ha confirmado que la espeluznante agresión la ha cambiado: «Yo antes tenía una hermana y ahora tengo otra». TESTIGANTZA�� Begirik gabe utzi ninduen.