2023 OTS. 14 De reojo Salud y sanidad Raimundo FITERO Es esplendorosa la rotundidad de una palabra tan aliviadora de esfuerzos explicativos superfluos como viceversa. Salud y sanidad… y viceversa se convierte en un manifiesto sin receta. Buscando en el pastillero de los pasos perdidos se pueden ver indicios de un tiempo en donde no existía apenas posibilidad ni biológica, ni técnica, ni política de separar la salud de la sanidad. Ahora lo difícil es hacerlas conciliar, colocarlas de manera que coincidan en el tiempo, el espacio y la enfermedad. Es un divorcio en ocasiones eugenésico convertido en discurso de entrada o salida del paraíso de los programas electorales que nunca se cumplieron. Es obvio, evidente, incuestionable que la situación de la sanidad pública en el mundo facineroso de Ayuso y sus secuaces está en situación perentoria, con lagunas, presionada por las privadas y sus inversionistas. Por eso salieron miles de madrileñas y madrileños de todas las edades, credos y equipo de fútbol a manifestarse en contra de la chulería totalitaria de IDA y su empecinamiento en pelear con los sanitarios, lo que en previsible que en breve le va a costar más de un disgusto electoral. Mi teoría reduccionista es que esa señora es tan mala gestora como malísima política y pésima actriz de lectura dramatizadas de unos guiones infectos, que ha conseguido que algo que está siendo maltratado en muchas otras comunidades con situaciones igual de comprometedoras para la salud de la sociedad, pasen desapercibidas. Es más, parece que esta crisis de la sanidad pública es algo que está sucediendo en el mundo occidental entero. Y la duda es si es reversible esta situación.