2023 OTS. 20 DE REOJO Grandilocuentes anatemas Raimundo FITERO Las hipérboles se retroalimentan a base de sus propios detritus. Pasar cada día bajo un letrero que dice «Todo por la Patria» debe macar de por vida, y más si lo haces siendo hijo o hija de Guardia Civil, en tierra santa, en tierra conquistada o en montes olivareros. Estos conceptos que agigantan las emociones y los simbolismos son el combustible para los autoritarismos de todo pelaje. Porque existe un final de camino y es cuando a alguien, una persona o un colectivo se les acusa de «Traición a la Patria». Perdonen que use las comillas y las mayúsculas porque me encuentro en territorio minado, porque si de algo estoy convencido es que no existen patrias, ni matrias, existen, como mucho, naciones y estados. Y no me da más el hilo de esta cometa que siempre cabecea y acaba desmontada o suspondida en el infinito. Nada menos que a un centenar de ciudadanos nicaragüenses les han retirado la nacionalidad el matrimonio que ostenta el poder de manera dictatorial en Nicaragua, claro está. por traición a la patria. No van a decir que los expulsan por ser contrarios a sus desmanes y desvaríos totalitarios, y en ese grupo de desposeídos de nacionalidad se cuentan hasta con ministros de los primeros gobiernos sandinistas, lo que nos provoca una gran desilusión, como si esta situación se repitiera de manera tan constante en tierras fértiles para las ilusiones, la revoluciones y las desafecciones. «Una libra de clavos y un formón» cantaban Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina en tiempos de fe universal en el sandinismo. ¿Qué queda de aquellas energías que emanaban de una concepción revolucionaria?